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Sobre este blog

Soy una barcelonesa trasplantada a Córdoba, donde vivo creyendo ser gaditana. Letraherida, cinéfila aficionada, cultureta desde chica, más despistada y simple de lo que aparento y, por lo tanto, una pizca impertinente, según decía mi madre. Desde antes de tener canas, dedico buena parte de mi tiempo a pensar y escribir sobre el envejecer, que deseo armonioso. Soy una feminista de la rama fresca. Yo, de mayor, vieja.

A toque de diana

Sobre este blog

Soy una barcelonesa trasplantada a Córdoba, donde vivo creyendo ser gaditana. Letraherida, cinéfila aficionada, cultureta desde chica, más despistada y simple de lo que aparento y, por lo tanto, una pizca impertinente, según decía mi madre. Desde antes de tener canas, dedico buena parte de mi tiempo a pensar y escribir sobre el envejecer, que deseo armonioso. Soy una feminista de la rama fresca. Yo, de mayor, vieja.

A raíz de la Covid, de repente la sociedad se percató de que las viejas existimos, más que nada porque nos moríamos más de la cuenta y parecía necesario hacer algo, o al menos que pareciera que se hacía. A bombo y platillo se anunciaron las llamadas medidas especiales que se ensalzaron como señal de respeto, protección y reconocimiento a las personas mayores, aunque a mí, que a estas alturas ya sé latín, me han llevado a pensar en la nula consideración que la sociedad tiene hacia nosotras y en lo poco que conocen nuestra realidad quienes las diseñan.

Veréis: un día llegué a unos grandes almacenes y escuché por los altavoces, como una noticia de la que tenía que estar agradecida, que habían reservado un tiempo de atención prioritaria a la vejez a primera hora de la mañana (póngase énfasis admirativo al leerlo), justo cuando abren los establecimientos.

Me quedé asombrada, pensando ¿ahora tenemos que ser las y los viejales quienes nos levantemos antes que nadie para poder ser atendidas con diligencia? ¿La hora de los mayores no deberían ser todas las horas, sin excepción, en función de nuestros intereses, necesidades y posibilidades? No parece esta una solución que provenga de un pensamiento realista y empático.