El espejo de la Feria de Córdoba
Sobre este blog
Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
Córdoba es la tercera ciudad más grande de Andalucía, aunque no lo parezca. El día a día en la ciudad y su propia configuración hace que creamos estar más en un pueblo grande, o en una ciudad pequeña. La vida en Córdoba es cómoda y cercana. Es fácil conocer a tus vecinos e incluso a bastante gente de otros barrios. Pero hay un acontecimiento que suele cambiar esa percepción: la Feria.
La Feria de Córdoba suele dar la verdadera dimensión del tamaño de Córdoba. Aunque es visitada por muchos vecinos de los pueblos e incluso de otras ciudades, gran parte de la ciudad se traslada durante unos días a un espacio muy concreto, El Arenal. Y por su propia singularidad, todo el mundo encuentra su sitio en la Feria de Córdoba. Las casetas son abiertas y plurales, con música y ambientes para todos los gustos. Al igual que la estética, aunque año a año parece que vaya homogeneizándose.
La Feria de Córdoba suele ser además un espejo de la ciudad, un estudio sociológico sin base científica ninguna pero donde detectamos los patrones de por dónde va la sociedad. Pensamos mucho en eso el martes. Bajamos a la Feria sin un plan previamente trazado, como antaño, a ver qué tal. Y a hacer lo mismo que hace 15 años: Aspa, Rincón Cubano, churros, cachondeo y lo que surja. Pero ni la Feria es la misma de hace 15 años ni la ciudad tampoco.
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