El castillo
Sobre este blog
Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
Si hay una serie realista, en la que los jueces actúan como los de verdad, los policías son como los que nos rodean y los bajos fondos tan sórdidos y cutres como de verdad son, es El Castillo. La serie de Isabel Peña y Eduardo Casanova, basada en los libros de Mabel Lozano a la que entrevistamos en este periódico hace tres años, es sin lugar a dudas el retrato de una realidad que ocurre ahí al lado, junto a las carreteras y autovías por las que circulamos, o en las calles más oscuras de nuestros polígonos industriales.
Esta misma semana, y para la sorpresa de un periodista que lleva cubriendo información de tribunales más de 20 años, una jueza de Córdoba ha decidido, tras la petición de la Fiscalía, cerrar uno de esos espacios popularmente llamados puticlubs. Pero que cualquiera que haya rascado un poco en su forma de funcionar sabe que son lugares en los que se explota sexualmente a las mujeres, por mucho que algunas llegaran de manera voluntaria, lugares cutres sobre los que se ha romantizado mucho pero que no deberían tener cabida en estos tiempos. Ni incluso legalizando la mal llamada “profesión más antigua del mundo”.
Las mujeres que ejercían en ese local se han quedado, dicen, en la calle. Vivían y trabajaban en ese edificio cochambroso. La Policía asegura que eran forzadas a prostituirse los siete días de la semana. Y que muchas habían llegado a España engañadas. A estas alturas, y con lo que ya hemos visto en los cientos de sumarios contra estos clubes, que la Policía haga estas afirmaciones con esa contundencia ofrecen una presunción de veracidad. Y sabiendo, también, como de todos los delitos del Código Penal este es precisamente uno de los que más dudas ofrece siempre a investigadores, jueces y fiscales.
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