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Juana Pérez Girón, activista vecinal: “La sombra debería ser una cuestión de Estado en Córdoba”

Entrevista N&B a Juana Pérez Girón, ex presidenta de la AVV Axerquía

Aristóteles Moreno

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Juana Pérez Girón (Bujalance, 1957) aterrizó en el casco histórico en 1998. Por aquellos años, la Corredera era todavía un agujero negro, Córdoba vivía de espaldas al río y el barrio antiguo era un enfermo moribundo que se desangraba minuto a minuto. Justo entonces se produjo un hecho decisivo que frenó la hemorragia demográfica y devolvió las constantes vitales a un casco histórico bellísimo pero exhausto. Hablamos del Plan Urban Ribera. La inversión cayó como agua de mayo, regeneró la trama urbana y reanimó un comercio declinante.

Ese fue el instante en el que Juana Pérez Girón se instaló en la Axerquía. El Compás de San Francisco y la Plaza de Jerónimo Páez todavía eran, sin embargo, sumideros de jeringuillas e inseguridad. “A pesar de todo”, sostiene sentada en un banco, “me gustaba el barrio”. En cierta manera, le recordaba a las casitas blancas de su infancia y a la paz que se respira por el laberinto de calles estrechas y solitarias. Médica de profesión, fue poco después cuando contactó con la asociación de vecinos en la Taberna de Plateros del Potro. Primero se incorporó como secretaria de Pepe Villegas y ya en 2003 lo sustituyó como presidenta durante casi veinte años.

En todo este tiempo, ha desempeñado una tenaz labor como activista vecinal, tanto en el Consejo de Distrito como en la Federación de Vecinos. Hoy ya está felizmente jubilada profesionalmente y también de responsabilidades orgánicas ciudadanas, aunque sigue ligada a la asociación como administradora de las redes sociales. En dos décadas, el panorama del casco histórico ha cambiado drásticamente. Aquellas viejas amenazas de finales de los noventa se han disipado pero han surgido otras nuevas no menos inquietantes.

PREGUNTA. Dígame una razón para vivir en el casco histórico.

RESPUESTA. Eso digo yo. ¿Qué razón le doy yo ahora para vivir aquí? La verdad es que ahora mismo lo tenemos muy difícil, pero me sigue gustando vivir en el casco histórico. Resido en una zona cuyo entorno prácticamente son pisos turísticos y están quedando pocos vecinos. Pero es una zona muy tranquila y muy accesible. Yo voy andando a todos los sitios desde mi casa y eso se puede hacer en Córdoba desde cualquier barrio, aunque parece que nos gusta coger el coche. Realmente me siento muy cómoda en la zona en la que vivo.

La principal amenaza del casco histórico es el deterioro por falta de mantenimiento

P. Dígame una razón para salir corriendo del casco histórico.

R. Donde vivo somos cinco casas e imagínese que cuatro se hacen viviendas turísticas, como está sucediendo en todo el entorno. Eso me costaría mucho trabajo. Quizás sería una de las razones que me hiciesen abandonar el barrio.

P. ¿Cuál es la principal amenaza del casco histórico de Córdoba?

R. La principal amenaza es su deterioro por falta de mantenimiento. En septiembre, por ejemplo, se va a celebrar el Congreso Mundial de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad aquí en Córdoba. Hay cantidad de cosas para hacer y no están haciendo nada. Les he dicho a nuestros políticos que paseen a los congresistas por la calle de San Fernando y que les enseñen el estercolero en que se ha convertido la Ermita de la Aurora. Y no es solamente la Ermita, sino por cualquier zona en la que vas. Todo el mundo dice que está muy sucia Córdoba. No creo que sea exactamente así. Lo que pasa es que da mucha impresión de suciedad tener todas las aceras llenas de cagadas de paloma. Es horroroso. Llevamos años desde el Consejo de Distrito hablando sobre qué se podía hacer para evitar eso. Te paseas por otras ciudades y te preguntas que dónde meten allí las palomas, porque no ves que haya tanta suciedad como aquí. Y eso da muy mala impresión si queremos que el motor de la economía en Córdoba sea el turismo.

Hay que mantener no solamente la Mezquita sino todo lo demás. Pero por mucho que se denuncie desde las asociaciones vecinales el Ayuntamiento no actúa. La Emita de la Aurora está cerrada desde 2019 porque empezaron a caerse cascotes. Igual que la Muralla, que se iba a hacer una rehabilitación urgente y llevamos cinco años con una valla metálica en una calle con acerado estrecho, que te obliga a cruzar al otro lado. Y todo eso sigue estando ahí.

P. La desidia es nuestra seña de identidad.

R. Yo creo que sí. Y cada vez estoy más convencida.

P. ¿El casco histórico es un oasis de humanidad en medio del fragor urbano?

R. Yo creo que sí. En este barrio pasa como en San Basilio. Aunque no. Miento. San Basilio ha cambiado mucho. Se ha convertido en una ruta de patios entre apartamentos turísticos y, si aquí en la Axerquía vamos disminuyendo los residentes, en San Basilio creo que mucho más. Aquí nos conocemos todos. Y nos vemos en esos puntos de unión que ha sido siempre el comercio de cercanía. Ahora tenemos las tabernas de guardia, que es donde nos vemos y podemos encontrarnos con nuestros vecinos y vecinas, y con nuestros amigos. Y sabes que siempre vas tener ahí un punto donde acudir para conversar y solucionar tus pequeños problemas.

P. Todavía nos quedan las tabernas.

R. Efectivamente. Todavía nos quedan las tabernas porque lo que es el comercio vecinal está desapareciendo. Y en el mercado de la Corredera cada vez quedan menos puestos abiertos. Pobre mío.

Ahora todas las ciudades estamos en la guerra contra el ruido

P. ¿Por qué no acaba de funcionar el mercado de la Corredera?

R. La gente prefiere coger el coche, llenar los carros y hacer compras cada quince días o un mes en una gran superficie. Yo creo que eso es lo que ha roto el dinamismo de los mercados de barrio.

P. Diecisiete viviendas se convierten en pisos turísticos cada semana en Córdoba. ¿Hacia dónde nos dirigimos?

R. Pues no lo sé. Yo creí que después de la pandemia se iba a repensar la ciudad y la economía. Y, por lo que se ve, no se ha repensado nada. Porque si repensar ha sido para hacer cada vez más apartamentos turísticos y más hoteles eso nos va a llevar a que al final el casco histórico se quede vacío. Uno de los motivos por los que se concedió la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO al casco histórico de Córdoba era porque se trataba de uno de los pocos que estaba todavía habitado. Y ahora resulta que, poco a poco, nos vamos a quedar sin residentes en toda la zona.

P. ¿Hay que poner límites al turismo?

R. Sí. Ya lo pedimos públicamente. Y eso que se supone que todavía Córdoba no es de las ciudades con más turistas. Siempre se dice que como mucho se llega al millón de turistas al año y que registra una pernoctación de 1,7 noches por visitante. Pero si seguimos pensando en atraer más turismo a la ciudad nos vamos a tener que ir de aquí.

P. El alcalde acaba de decir lo siguiente: “Si no se controlan los pisos turísticos tendremos problemas”.

R. Lo dice ahora. Porque cuando salió la ley de la Junta de Andalucía sobre el control de los pisos turísticos y pidió que cada ayuntamiento hiciese una ordenanza al respecto lo primero que dijo Bellido fue que Córdoba todavía no estaba tan saturada como para limitarlos. Desde luego, me alegro de que esté cambiando de opinión.

P. ¿Usted cree que la frase del alcalde es creíble?

R. Por ahora no. Tengo que ver los hechos concretos. Igual sucede con la tasa turística. ¿Por qué no una tasa turística? Cuando viajamos fuera de Córdoba te cobran tu tasa turística correspondiente. ¿De qué forma hay que hacerlo? Nosotros queremos que sea una tasa finalista. Sería una buena forma para mantener en buen estado nuestro patrimonio histórico. ¿Qué pasa? Los hoteles y los propietarios de los apartamentos turísticos dicen que no es su responsabilidad gestionar el dinero municipal.

No estamos preparados para el cambio climático

P. ¿Qué hacemos con las despedidas de soltero?

R. No sé. El ruido lo van a seguir haciendo. Da igual que sea con megáfono o sin megáfono. Y, por desgracia, no es solo aquí. El otro día mi sobrino me decía que los amigos se habían ido a Logroño para hacer una despedida de soltero. A Logroño. Y no era de allí el novio. Es mucho el ruido y la suciedad que dejan. Otro día también a las diez de la mañana vi a un muchacho muy trajeado, muy alto y como muy decente orinándose en la pared de una de nuestras viviendas.

P. Muchos vecinos del casco reivindican el derecho al descanso. ¿Y usted?

R. Yo también. Hace algún tiempo hicimos una campaña preciosa en la esquina de la Cruz del Rastro. Allí hay un solar que le iban a dar una licencia para montar un bar tipo Soho, pero en este caso más a la altura de la calle. Ahí fue cuando surgió esa idea del derecho al descanso y el derecho a la ciudad, y ahora todas las ciudades están en la misma guerra. Hay incluso una federación contra el ruido y muchísimas ciudades se han integrado en esa red. En la Calle de la Feria, por ejemplo, los vecinos te pueden contar perfectamente a qué hora llegan a recoger la basura. Y a qué hora llegan a baldear la calle. Y a qué hora llegan a recoger la papelera. Y todo eso en el mismo día. Algunos operarios, además, vienen con el equipo de música puesto mientras que están limpiando. No solamente es el ruido que provoca el ocio, que cada vez es más fuerte, sino de otras muchas cosas que pasan durante la noche.

P. ¿Cómo conciliamos el derecho al descanso con el derecho al ocio?

R. Esa es una pregunta que nos llevamos haciendo desde hace muchos años, incluso en esta federación contra el ruido. Yo creo que nuestra asociación fue pionera en esta lucha. Muchos hosteleros te dicen que sus locales están sonorizados y que no son responsables de lo que haga la gente cuando sale fuera. Y, si te paras a pensarlo, es cierto. Solemos gritar en el interior de los bares y cuando salimos a la calle, a la una o a las dos de la madrugada, seguimos con el mismo tono de voz que teníamos dentro del establecimiento. Y eso es lo que molesta. Porque botellón yo creo que no se hace en nuestra zona. El problema está en la salida de bares y restaurantes. Si en nuestra tierra, con el calorín que pasamos durante el día, te dicen que a las doce de la noche las terrazas deben estar cerradas creo que hasta los vecinos íbamos a protestar. Lo que hay que hacer es jugar con el horario. Si se pone la una de la noche como tope, que sea realmente la una de la noche.

P. ¿Los terracistas están ganando la partida a los peatones?

R. Sí. La están ganando. Eso es así. Y ejemplos hay muchos. En Capitulares, subiendo donde está el semáforo de Alfonso XIII y San Pablo, el otro día me quedé alucinada. Allí hay una acera un poquito más grande que esta que ve usted aquí [señala una superficie de poco más de un metro]. La calle allí es de plataforma única y en el borde hay seis veladores. ¿La gente que se sienta allí no teme que el autobús se la lleve por delante un día? ¿Y los peatones cómo van a pasar?

P. ¿Faltan normas o no se respetan?

R. No se respetan. Y no se hacen cumplir porque teóricamente no hay personal como para que estén pendientes y dándole vueltas a las terrazas para controlar que se cumpla la ley. Porque ordenanzas hay.

Por muchas denuncias que hagamos, el Ayuntamiento no actúa

P. Menudo colapso circulatorio se organiza todos los días para entrar y salir de los colegios del centro. ¿Cómo solucionamos eso?

R. No lo sé. Hasta habíamos conseguido que los autobuses no entrasen en el centro. Y ahora llegan incluso hasta la Calle Nueva. Con la entrada del PP en 2019 volvieron los autobuses escolares. El Ayuntamiento dice que están muy poquito rato y que no molestan. Cuando Andrés Pino era concejal de Movilidad estuvo peleando con las asociaciones de padres y madres de alumnos para evitar que entrasen tantos coches. Pero, al final, veíamos que se llenaba de coches todo el centro. Y hoy se sigue llenando. Como ahora se puede elegir colegio sin mayor problema a la hora de darte plaza para tu hijo, vienen muchos niños de fuera del centro. Y, claro, los padres no tienen más remedio que traerlos en coche. Lo malo es que muchos se quedan aparcados. El otro día les mandé una foto a Miguel Ángel Torrico [concejal de Seguridad] y a Bernardo Jordano [concejal de Movilidad] de la Plaza de las Cañas. Eran las una y cuarto de la tarde, que no es hora de recoger a los niños del colegio, y estaba toda la plaza llena de coches. Siempre hay algún padre que llega, lo aparca y aprovecha para hacer alguna compra o alguna gestión antes o después de recoger a su hijo.

P. ¿El casco histórico mejor sin coche?

R. Sí, totalmente. Nosotros fuimos también los primeros en peatonalizar nuestras calles. Aunque del todo no es posible, mientras menos coches mejor.

P. ¿El aparcamiento es un problema del pasado?

R. Sí y no. Cuando yo empecé en la asociación de vecinos ya se había peleado por el aparcamiento de la Herradura. Que, por cierto, era el aparcamiento más caro de Córdoba en ese momento. Estamos hablando del año 2007. Después hubo otra pelea cuando se quitaron los coches en Ronda de Isasa para bajar los veladores a la calle. Había un proyecto entonces para poner a ras toda la plataforma pero finalmente no se hizo. Y así sigue estando. Ahora mismo se dejan los coches en el entorno del casco histórico para no tener que pedir aparcamientos en el interior.

P. ¿Estamos preparados para el cambio climático?

R. No estamos preparados. Las asociaciones de vecinos hacemos de vez en cuando salidas, contamos los alcorques que hay vacíos, examinamos las podas y estamos pendientes de cualquier árbol que se corta para protestar. Son zonas donde se puede poner poca arboleda, al menos en tierra, aunque se podrían utilizar macetones u otro tipo de cosas para conseguir sombra. Y luego tenemos el problema del suelo, que no es permeable. Tanto granito como tenemos está provocando que las calles sean cada vez más calurosas.

P. ¿La sombra en Córdoba es una cuestión de Estado?

R. Yo no sé si es una cuestión de Estado, pero debería de serlo. Aquí el calor te corta la vida durante el verano. Por la tarde, hay negocios que están abiertos pero se te cae el alma subiendo por cualquier calle de Córdoba. Es horroroso. Habría que planteárselo muy seriamente. No solamente hay que pensar en el cinturón verde, sino que tienes que pensar en los recorridos que cada ciudadano hace para ir a su trabajo, a la compra o al médico.

Los apartamentos turísticos y los hoteles acabarán vaciando el casco histórico

P. París plantará 170.000 árboles y suprimirá la mitad del asfalto para combatir el calentamiento global. ¿Vamos tarde?

R. Yo creo que sí.

P. ¿Qué ha sido del plan Axerquía Verde?

R. Es un estudio que hicieron distintas personas: Curro Crespo, Cristina Bendala, Rafael Pareja, Isadora Donnier y otros más. El proyecto preveía incluir en cualquier espacio adecuado una especie de mini bosques. También incluía convertir los suelos en permeables. Lo presentamos a la Concejalía del Casco Histórico y a la Gerencia de Urbanismo, y se pidió una subvención europea, que no fue aprobada. En todo caso, ahí está el proyecto y en cualquier momento se puede retomar. Son propuestas para hacer una ciudad un poquito más fresquita de lo que la tenemos hoy día.

P. ¿Vamos a arruinar la estampa del Arco del Portillo?

R. No lo sé. Hay fotografías antiguas donde la ves de una manera y fotografías donde la ves de otra. Y la línea del balcón [que se está construyendo ahora y tapa parcialmente el Arco del Portillo] sigue siendo la que había antiguamente. Porque ahí había un balcón.

P. ¿Placas solares y casco histórico caben en la misma ecuación?

R. En la zona más patrimonial de la UNESCO, que es el entorno de la Mezquita, no es posible. En el resto del casco histórico estamos pidiendo poder poner en nuestras casas placas solares. Nosotros fuimos los primeros de todos los cascos históricos de España que empezamos a remover la cuestión para poder tener placas solares y disponer de energía renovable igual que el resto de la ciudadanía que vive en otras zonas urbanas. Intentamos que dentro de todas las prohibiciones que tenemos en el casco, las placas solares no fuesen una más. Nos enteramos de casualidad. Alguien pidió permiso para instalar una placa solar en su vivienda y en el Ayuntamiento le dijeron que hay un artículo de las ordenanzas que impedía ponerlas en el casco histórico.

P. ¿Y qué dice el Ayuntamiento ahora?

R. Ahora por lo menos está trabajando. Porque en los cuatro años anteriores no ha trabajado.

Ordenanzas hay pero no se respetan

P. ¿Trabajando en qué?

R. En hacer una propuesta y presentarla a Cultura. Nosotros presentamos una propuesta que incluía tres zonas diferenciadas. El argumento es que las placas solares no se pueden ver desde la torre mayor de Córdoba, que es la de la Mezquita. Hay que presentar un proyecto que demuestre que la placa solar en cuestión no se ve. El problema es el impacto visual que ocasionan. Y, si no producen ningún impacto visual, se van a autorizar.

P. Van a estudiar caso por caso.

R. Sí.

P. Se cumplen treinta años de la declaración por la Unesco del casco histórico de Córdoba como zona Patrimonio de la Humanidad. ¿Conclusiones?

R. Que hay que seguir trabajando muchísimo. Eso es lo que hemos dicho desde el principio. Yo no puedo escuchar en cualquier foro donde va el alcalde decir que queremos un casco vivo que no se convierta en un parque temático. ¡Si lo estáis permitiendo! Y lo volvió a decir en el programa de la Cadena Ser el pasado martes. ¿Cómo puede seguir diciendo el alcalde lo mismo cuando ve lo que está ocurriendo?

P. Menos palabras y más hechos.

R. Claro. Hay que trabajar. El Plan Especial del Caso Histórico es una buena herramienta pero a lo mejor hay que remirarlo y flexibilizarlo un poco. Para que las casas estén cerradas y se conviertan en un solar lleno de hierbajos y de ratas es preferible que hagan un apartamento turístico o un hotel. Por supuesto. Pero eso no es lo que queremos. Eso es lo más fácil, porque se les va a sacar una rentabilidad económica. No hacemos nada para atraer a las familias a que vengan a vivir al casco histórico. Aquí no tenemos ni equipamiento deportivo. Hace tres años o cuatro me dijeron del Ayuntamiento que el centro deportivo Go Fit lo hicieron pensando en los vecinos del casco histórico. Qué ilusión me hace a mí eso. ¿No puedo tener yo algo un poquito más próximo a mi casa para hacer deporte? Parece que no.

P. ¿Cómo será la ciudad del futuro?

R. Espero que la ciudad del futuro sea lo más verde y ecológica posible, y accesible cien por cien.

P. ¿Vamos en esa dirección?

R. Ahora mismo no. El Ayuntamiento dice que ha recibido premios por los proyectos que está haciendo de accesibilidad, pero yo creo que falta mucho para que Córdoba sea accesible para todo el mundo.

Una tasa turística sería buena para mantener en buen estado nuestro patrimonio

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