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Sobre este blog

Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

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Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

Mientras en Europa asistimos a cordones sanitarios o a la aplicación de la Ley para luchar contra el crecimiento de la extrema derecha, en España vemos cómo algunos actúan con servilismo, complicidad y miedo ante el matonismo franquista que habla de ilegalizaciones, expulsiones masivas de ciudadanos que tienen plenos derechos, creación de muros, o se dedican a crear campañas y difundir bulos y noticias falsas de corte xenófobo y racista.

Ejemplos como los de Merkel en Alemania, Grecia contra Amanecer Dorado, el frente común creado en Francia donde se pidió el voto para Macron, o más recientemente el artículo del alcalde de Londres, Sadiq Khan, demuestran la tolerancia 0 contra la extrema derecha en nuestro entorno.

Mientras tanto en España, la derecha clásica es la encargada de aplicar esa hoja de ruta fanática y extremista como buena sierva. Secuestrada por su servilismo, actúa con un temor extremo dado su amor al sillón y la querencia al poder, el cual les hace cómplices del ataque exacerbado a los Derechos Fundamentales de las personas.