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Sobre este blog

Soy ingeniero agrónomo y sociólogo. Me gusta la literatura y la astronomía, y construyo relojes de sol. Disfruto contemplando el cielo nocturno, pero procuro tener siempre los pies en la tierra. He sido investigador del IESA-CSIC hasta mi jubilación. En mi blog, analizaré la sociedad de nuestro tiempo, mediante ensayos y tribunas de opinión. También publicaré relatos de ficción para iluminar aquellos aspectos de la realidad que las ciencias sociales no permiten captar.

Días de agosto en el Monasterio del Parral

Eduardo Moyano

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Sobre este blog

Soy ingeniero agrónomo y sociólogo. Me gusta la literatura y la astronomía, y construyo relojes de sol. Disfruto contemplando el cielo nocturno, pero procuro tener siempre los pies en la tierra. He sido investigador del IESA-CSIC hasta mi jubilación. En mi blog, analizaré la sociedad de nuestro tiempo, mediante ensayos y tribunas de opinión. También publicaré relatos de ficción para iluminar aquellos aspectos de la realidad que las ciencias sociales no permiten captar.

He pasado la última semana de agosto en el monasterio jerónimo de clausura de Santa María del Parral evocando la memoria de mi padre, que estuvo allí de monje en 1946-1947.

El monasterio está situado extramuros de la ciudad de Segovia, junto a la antigua Casa de la Moneda, en un paraje natural de incomparable belleza a orillas del río Eresma. Es el único monasterio masculino de esta orden monástica española que queda activo en el mundo, albergando hoy a sólo seis monjes. Otros edificios que fueron regentados por los jerónimos son ahora propiedad privada o pública y se destinan a fines no religiosos, como el que está situado en la sierra de Córdoba.

Sobre una antigua ermita dedicada a la Virgen de El Parral, el monasterio de Segovia fue construido a mediados del siglo XV bajo el patrocinio del Marqués de Villena (futuro valido del rey castellano Enrique IV). Desde entonces ha tenido periodos de esplendor y también de crisis, e incluso de abandono, debido a determinados avatares históricos que hasta llegaron a provocar la disolución de la orden monástica de los jerónimos (invasión francesa, desamortización de Mendizábal, guerras civiles y carlistas…) Una vez refundada, empieza en 1929 un primer proceso de reconstrucción del monasterio, que, más tarde, ya durante el franquismo, experimentará las obras de mejora que le han dado su actual configuración.