Sobre el “lado correcto” de la historia
Sobre este blog
Soy ingeniero agrónomo y sociólogo. Me gusta la literatura y la astronomía, y construyo relojes de sol. Disfruto contemplando el cielo nocturno, pero procuro tener siempre los pies en la tierra. He sido investigador del IESA-CSIC hasta mi jubilación. En mi blog, analizaré la sociedad de nuestro tiempo, mediante ensayos y tribunas de opinión. También publicaré relatos de ficción para iluminar aquellos aspectos de la realidad que las ciencias sociales no permiten captar.
En el actual debate político, cada vez se oye con más frecuencia la frase “situarse en el lado correcto de la historia”. La intención de quienes la dicen es reafirmar su superioridad moral ante el adversario, al que se le condena enviándolo al “basurero” de la historia.
Esa frase se escuchó hace un par de años en los grupos que condenaban la invasión israelí de Gaza. Ahora se vuelve a oír con motivo de los bombardeos americanos de Irán y del “no a la guerra” rescatado por nuestro presidente de gobierno Pedro Sánchez dos décadas después de la guerra de Irak. En su último viaje a China, tanto él como Xi Jinping, han utilizado la expresión del “lado correcto de la historia”, y lo mismo ha ocurrido en la cumbre de Barcelona de partidos progresistas celebrada este fin de semana. Esta superioridad moral puede verse también implícita en los discursos mesiánicos de Trump y Netanyahu, cada uno a su estilo, y que reflejan la vieja teoría del “destino manifiesto” para justificar sus políticas expansionistas.
No obstante, para conocer el significado de la citada expresión, viene bien situarse en el contexto histórico en que se originó. También conviene saber quién fue el primero que la utilizó hace más de un siglo con la clara finalidad de establecer un muro entre adversarios, una línea divisoria entre “buenos” y “malos”, algo que en política conduce de modo inevitable a la confrontación.
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