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Belén Recio: “Un atleta puede ser un juguete para que ganen dinero otros”

Belen Recio | MADERO CUBERO

Un grupo de jóvenes cuchichea y mira sin disimular la escena. Una mujer rubia posa para un fotógrafo en el Puente de Triana. Podría ser una actriz o una cantante. Un chaval se percata de que la eventual modelo lleva en las manos una medalla. “Es deportista”, concluye. Acierta. La comitiva sigue su camino sin saber la identidad exacta de quien ha sido una de las mejores velocistas de nuestro país en la última década. Catorce veces campeona de España, Belén Recio Cuevas (Córdoba, 1980) es una presencia anónima en Sevilla, donde vive desde que alguien le dijo que tenía que marcharse allí para progresar en lo suyo. Lo suyo es correr. Dispone de un físico privilegiado para las pruebas de velocidad, aunque su verdadero poder reside en una capacidad mental brutal para exprimir su cuerpo al límite. Belén ha sido una fiera de las pistas hasta que una voz interior le dijo que ya no más. “Me da una pena tremenda, pero...”, relata bajo el sol de la capital hispalense. Va vestida con ropa deportiva y trae una bolsa donde lleva unas zapatillas y los metales que certifican que ganó títulos. Tintinean cuando camina por la orilla del Guadalquivir de ese modo especial en el que andan las atletas, como si fueran desfilando.

Su deslumbrante hoja de servicios no le reporta notoriedad pública. Durante los últimos años ha simultaneado un puesto como técnico de atención al deportista en la Fundación Andalucía Olímpica con la intensa preparación -“siempre lo he dado todo, nunca me guardé nada”, resalta- para unas competiciones que cada vez le motivaban menos. Hasta que llegó el día en que la excitación terminó. Su ausencia en los últimos Campeonatos de España, después de doce años acudiendo, le hizo daño. Entendió que era el momento de cerrar un capítulo de su vida. “Quería dejarlo sin decir nada, dejando los días pasar y ya está”, explica con modestia y con esa voz de niña que contrasta con su espíritu de competidora implacable. Ahora prepara la vuelta a su hogar, donde iniciará una vida nueva tras poner fin a su carrera en las torneos de alto nivel. Abrirá un negocio cerca de su barrio, en Ciudad Jardín, donde sigue siendo la hija de Rafael y Encarni, la sobrina de Manolo Cuevas, presidente del Club Taurino Finito de Córdoba. La chica del bloque 5 ataca de nuevo.

PREGUNTA.  ¿Cuándo dijo: aquí me planto?

RESPUESTA.  Lo decidí el 12 de junio. Fue en el Iberoamericano de Huelva. Estaba entrenando muy bien, no mejor que nunca pero para coger medalla en el Nacional, seguro. Cuando iba a competir me noté incómoda. Me pregunté: ¿Qué estoy haciendo aquí? Corrí sin ganas. No esperé ni el resultado ni nada. Cogí mi bolsa y me fui de allí. Por el camino llamé a mi entrenador y le dije: 'Mira, Ángel. Que esto se ha acabado. No compito más.

Me siento sucia. No es culpable. Me siento como si no estuviera limpia, aseada. Estoy mal por dentro. Es una sensación de eso, de sucia"

P. ¿Así de golpe?

R. Así mismo. Voy a seguir entrenando, porque eso es algo que va conmigo y porque si no lo hago no va a haber quien me aguante. Soy cafeína pura, más que la Coca Cola. Y nada, ya está. Que se terminó. Él ya se lo olía porque yo iba sin muchas ganas a competir. En las dos últimas veces, una fue por hacerle un favor al equipo, porque ya me había fichado, y luego fui al Mitin de Huelva. Pero ya me sentía fuera de lugar.

P. ¿Qué le dijo?

R. Pues nada, que yo era la que tenía que decidir el momento y ver cómo me sentía. Lo que vale es lo que sientes. Porque la verdad es que por mucho que tú quieras competir, por muy bien que estés entrenando, si llegas a la carrera y te da igual... Sentí mucha pena, porque es una decisión fuerte y dura. Son muchísimos años.

P. Y un cambio de vida radical.

R. Totalmente. Es todo muy raro. Echo de menos el correr. Mira, yo pretendo ir a ya entrenar con todo el calor, a ver si me da tiempo. Pero es que me noto flan total. Como gelatina. Sin tono ninguno.

P. Es el periodo de tiempo más largo que ha estado sin correr en toda su vida.

R. Sí, llevo dos meses sin hacer nada. Bueno, nada. Salto un  poco, me muevo, pero eso para mí es no hacer nada. A lo mejor para otra persona le vale, pero para mí no.

P. ¿Y qué sensación tiene?

R. De sucia. No es culpable. Me siento como si no estuviera limpia, aseada. Estoy mal por dentro. Es una sensación de eso, de sucia. No oxidada. Sucia. Ni con cargo de conciencia. Es como si te tiras un domingo en tu casa y no te levantas. Y luego llega el lunes y es otra vez domingo. ¿Me entiendes? Y como si todos los días fueran domingo. Y dices: yo qué sé, me voy a arreglar un poco. Pero nada. Ahí tirada. Sucia por dentro. Necesito moverme. Necesito la vida que me da el deporte.

P. Así no va a seguir. No puede.

R. No, no. Voy a empezar ya. Le voy a decir a mi entrenador que voy a preparme como si fuera a competir, pero no lo haré más. Quizá no tan a lo bestia. Si falto algún día, pues no pasa nada. Pero quiero entrenar fuerte. Me gusta sentirme así.

Yo veo que el atletismo necesita renovación absoluta. La gente está cómoda en el cargo y no hace nada por innovar. Además, ahora con la crisis, las becas son ridículas"

P. Siempre ha sido una rebelde. Cuando no la situaban como favorita en una carrera o alguien dudaba de su rendimiento, se motivaba más.

R. Sí, sí... En el Twitter me defino como de naturaleza vikinga. No me gustan las cosas fáciles. Si te lo ponen sencillo, vale, pero a mí lo que me gusta es la dificultad, los retos. Cuando te cuesta trabajo lo disfrutas más y lo valoras.

P. La recuerdo en 2003. Una chavala bajándose del tren con una medalla de oro colgada al cuello. Campeona de España. La esperaban sus familiares, algunos amigos... Un común amigo, Rafa Aguilar, me lo repetía en aquellos días: 'Esta niña es un fenómeno'.

R. Me emociono cuando me lo estás diciendo. Yo me bajé del tren llorando. ¿Es que sabes lo que pasó? Yo hacía atletismo, pero no en plan... como cuando me vine a Sevilla. Yo entrenaba, competía, pero a un nivel discreto. Un día llegó mi entrenador, me vio y me dijo: 'Vas a ser la campeona de España en cinco meses'. Me vine a Sevilla a entrenar y así sucedió. A mí no me conocía nadie porque yo no entrenaba para competir a ese nivel. Me da una  pena que me muero... Cómo pasa el tiempo. Ni yo sabía que podía hacer algo así. Cumplí mi sueño. Me da mucha pena que haya mucha gente que se queda en el camino porque no tienen quien les guíe. He conocido a muchos con un gran talento, cualidades físicas, pero...

P. ¿Quién la introdujo en el atletismo?

R.EA ver. A mí mi hermano me empezó a llevar a correr al Parque Cruz Conde. Entrené en el Séneca con Antonio Bravo, pero yo estaba en un grupo donde había de todo. Gente que quería adelgazar, gente que se preparaba para una maratón o una prueba popular... Yo iba porque me gustaba. Pero al venirme a Sevilla todo cambió. En una competición me encontré a una chavala de Sevilla y me dijo: 'Con lo buena que eres, no sé por qué no te vienes allí con nosotras a prepararte'. Yo tuve la suerte de encontrarme a esta gente por el camino. Me dieron el teléfono del entrenador, yo lo llamé y me vio correr. Y me dijo que iba a ser campeona. A mí en Córdoba nadie me dijo que yo podía vivir de esto.

P. Habla de Ángel Moreno.

R. Sin Ángel Moreno no existe Belén Recio, la que corre. Somos un tándem, un tándem perfecto como yo le puse una vez en una foto en la que los dos estamos juntos. Con nuestros más y nuestros menos, como en todas las relaciones de mucho tiempo. Como si fuéramos un matrimonio. Tú me oyes hablar con él por teléfono y te crees que es mi novio. ¿Y cómo va a ser? Es bajito, calvo, gordo... Pero es mi Ángel. Yo qué sé. De hecho, me pasé un año sin estár con él. Nos peleamos y me puse a entrenar yo sola. Pero luego volvimos.

En Italia, los deportistas de alto nivel tienen una opción profesional al terminar sus carreras dentro de la policía o el ejército. ¿Por qué no?"

P. En Córdoba, Belén Recio es una figura conocida. Un símbolo del deporte femenino.

R. La verdad es que sí. Antes no había deporte en Córdoba. Y femenino, menos. Sólo estaba el fútbol, con un equipo de Segunda B o como mucho de Segunda. No había nada de alto nivel. Yo tuve un 'boom' porque fui la primera cordobesa que fue campeona de España absoluta.

Antes no había deporte en Córdoba. Y femenino, menos. Sólo estaba el fútbol, con un equipo de Segunda B o como mucho de Segunda. No había nada de alto nivel"

P. Se convirtió en un fenómeno mediático.

R. Era una época de cambios. Llegaron muchos medios de comunicación nuevos, con muchas ideas y gente con ganas de hacer cosas diferentes al resto. Dejó de hablarse sólo de fútbol y el deporte en general se hizo noticia. El público nos conocía y se nos valoraba. Me pilló una época muy buena. Yo te lo digo como lo siento: sin los periodistas, a nivel público no eres nadie. En tu gremio te conocen, pero un deportista tiene que traspasar el nivel siguiente y ser un personaje público para poder progresar. Y eso lo consiguen los medios. Aparte de la satisfacción personal que te produce el reconocimiento que supone a tu trabajo. Que te hagan entrevistas, que te llamen para la radio... Eso se queda para una.

P. Ha estado una década en la élite. Con los mejores. Conoce este mundillo desde dentro. ¿No tiene la sensación de que el atletismo es como un enfermo crónico? Nunca termina de aclararse. La polémica presidencia de Odriozola, los escándalos de dopaje...

R. Yo veo que necesita renovación absoluta. La gente está cómoda en el cargo y no hace nada por innovar. Además, ahora con la crisis, las becas son ridículas. Hay gente que echa muchas horas al deporte y puede dejar atrás trabajo, estudios, familia...

P. Vivir del atletismo...

R. Hoy es imposible. Y ya no es vivir del atletismo, sino pensar en lo que viene después. ¿Y mañana qué como? Ése es el problema del atletismo y en general el de todos los deportes en los que no se gana dinero para el resto de tu vida. Hay unos años en los que estás bien, ganas dinero. Con veinte años te dan 500 o 1.000 euros y eres feliz. Pero hay una asignatura pendiente en el deporte español, que tendrá que abordar quien le corresponda, y es cambiar eso. En Italia, los deportistas de alto nivel tienen una opción profesional al terminar sus carreras dentro de la policía o el ejército. ¿Por qué no? Te estoy hablando de deportistas internacionales, de gente que representa a un país en grandes eventos y que puede estar más concentrada en su deporte si no tienen encima el agobio de pensar qué pasará con ellos en el futuro, cómo sacarán adelante a su familia. Esto está ahí. Si al atleta le dices que puedes tener un futuro, será mejor.

Hay muchos vividores del atletismo que se aprovechan de los que nos desvivimos por este deporte, que acabamos muriéndonos de hambre"

P. Y luego están las promesas que no se cumplen.

R. Bueno... Eso es así. Eres muy campeona, te dicen muchas cosas, pero luego absolutamente nada. No es criticar, es decir hechos demostrables. Los deportistas deberíamos estar más valorados. Hay países que se toman el deporte como una cuestión de Estado. Somos embajadores de un país, de una imagen...

P. Pero dentro del deporte sí hay gente que puede vivir.

R. Y lo hacen muy bien, pero no son los atletas. Eso es lo que a mí me da coraje. Que hay gente alrededor que vive muy bien desde un despacho. Hay muchos vividores del atletismo que se aprovechan de los que nos desvivimos por este deporte, que acabamos muriéndonos de hambre.

P. Se aprovechan de vuestra pasión.

R. Totalmente. Nos ven como objetos. Es lo que a mí me hicieron el año pasado. Llega la Copa de Europa y yo tenía mi marca hecha. Me llama el seleccionador y me dice: 'Oye, Belén. Enhorabuena. Estás seleccionada para la Copa de Europa'. Y veo que me está hablando del relevo. Al colgar, le digo: 'El relevo y el 200, ¿no?'. Y me dice: 'No, el 200 lo hace Estela'. ¡Pero si le saco un segundo! Y me dice que ella hizo un gran 100 en Salamanca y claro, si hacemos la cuenta de la vieja, pues que también puede hacer un gran 200. ¡Pues que hubiera corrido en Salamanca el 200 conmigo, que yo también corrí! Total, que no había salida. ¿Y van a jugar conmigo ya con esta edad? ¿A mí con 33 años no me llevas porque no te da la gana? Aquí no hay nada subjetivo. Esto es darle al crono, correr y pararlo cuando llegas. Miras el tiempo y ya está. A mí no me pueden chulear a mi edad. Entonces, juegan con la ilusión de la gente. Y muchos tragan.

P. Esas decepciones duelen más que una lesión.

R. Sí, porque te ves totalmente impotente. Igual que tenemos un Defensor del Pueblo, debería existir la figura del Defensor del Deportista. Que estas cosas no se dieran. Que se expliquen las cosas públicamente y no entre despachos y con cuatro amiguetes, porque al final son cuatro los que deciden.

P. ¿Y no tiene un representante que vele por sus intereses?

R. Sí, yo lo tuve, pero... El representante es un comercial. Me buscaba los mítines y me decía: 'Corres aquí por tanto dinero, te recogen en el aeropuerto y te llevan'. Otro rollo. Antes, cuando había dinero, si tú no tenías un manager ibas a un Mitin gratis, pero si tenías representante ibas cobrando y él se llevaba su porcentaje. Tenías tu caché en función a la marca que tenías. Si él te decía: tienes una prueba por la que pagan mil euros, pues tú tragabas. Pero es que a lo mejor no eran mil. Eso quién sabe.

Si Fulana que está mi lado va con Cola Cao turbo y no voy con Cola Cao normal... Eso me perjudica en marcas, en becas..."

P. Un circo.

R. A veces te sientes en medio de un circo, claro. Los deportistas somos presas fáciles para mucha gente. Somos jóvenes que sólo pensamos en entrenar y competir. No tenemos la cabeza en otro sitio. Nos desvivimos por el deporte. Tenemos unas rutinas que seguir, unas pautas que no puedes cambiar, una vida muy cuadriculada. Te sientes como un juguete para que ganen dinero otros.

P. ¿Se ha dopado alguna vez?

R. No.

P. ¿Se lo han ofrecido?

R. Tampoco.

P. ¿Conoce casos?

R. Mira. Es un tema tabú. La verdad es que muchas veces, cuando sale gente...

P. Pero es atleta. Sabe de qué va esto. Y se da cuenta mejor que nadie de cuándo alguien está teniendo un rendimiento extraño.

R. Bueno, sí. Yo he visto cosas que digamos que no son normales. Yo cuando voy a competir por ahí, ves otros cuerpos. Mira, yo soy una mujer. Podría tener más músculo, aunque yo nunca he sido muy musculada, pero mi cuerpo es de mujer. No sería un tío. Pero hay algunas que tienen... Cemento armado. Compiten en categoría femenina, pero tienen un tono muscular... Están apretadas. Yo lo he dado todo entrenando y no he podido hacer más, pero jamás tuve ese cuerpo. Eso no es normal. Hay cosas que tienes que pensar que... yo qué sé.

P. ¿Como atleta le ofende que se dude?

R. Me siento ofendida porque sólo se habla del atletismo y el ciclismo, que están criminalizados. El doping es jugar con trampa y a mí me afecta. Si Fulana que está mi lado va con Cola Cao turbo y yo voy con Cola Cao normal... Eso me perjudica en marcas, en becas...

Los deportistas somos presas fáciles para mucha gente. Somos jóvenes que sólo pensamos en entrenar y competir. No tenemos la cabeza en otro sitio"

P. Y uno está dispuesto a hacer cualquier cosa cuando tiene esa presión por la marca.

R. Yo en mi vida he tenido a nadie que me diga: 'Oye, ¿quieres tomar esto?' Es un tema que nadie sabe.

P. ¿Se puede uno dopar sin saberlo?

R. Yo creo que no. Aparte, siempre preguntas lo que es. Tenemos unos controles gordísimos. Cuando renuncié a la Copa de Europa, que me quitaron la beca y todo, tenía que rellenar unos formularios que me gustaría que los viérais. Tenías que detallar dónde ibas a estar cada hora durante todo un mes por la mañana y por la tarde. Era un croquis de un mes entero. Tenías que poner dónde entrenas, en qué pista, a qué hora y con quién. Yo no me tomaba nada hasta el punto de que me salió un orzuelo en el ojo y pensé en si me daba positivo. O un Frenadol. Eso del doping es un rollo porque parecemos delincuentes. Me sentía fatal y me daba muchísimo coraje. Yo creo que hay muchos chorizos que están por ahí y nosotros parecemos bandidos. Te llaman de madrugada, te hacen controles, con una mujer mirándote mientras haces pipí en un bote... Todo eso no está pagado.

P. ¿Ha llegado a estar obsesionada por una marca?

R. Me obsesioné con la Olimpiada de Pekín 2008. Es lo que más ha quedado. Y más que fuera en Córdoba. No soy olimpica por culpa de la luz que se fue o yo qué sé lo que pasó. Me dijeron que la fotofinish no funcionó, que se apagó la luz... Me dieron 11:00 manual, pero eso no vale para nada. Esa marca equivale a 10 con noventa y algo de varios jueces y a 11.30 en eléctrico, y la mínima era 11:42. Hice la mínima para la Olimpiada, pero no me la homologaron porque se fue la luz en Córdoba. ¡Es que es muy fuerte! Nunca he llorado por el atletismo, si me ha salido mal he entendido que es parte del juego, pero ese día lo pasé fatal. Yo sé lo que es hacer esa marca y esos son días que tienes y no se pueden repetir. Yo sé mis limitaciones. Yo dije: se me acaba de escapar la Olimpiada. Intenté hacerla. Me subí a Sierra Nevada, buscando viento, pero fue mala suerte. Hice 11.51, 11.48... Todo con viento en contra. Fue una pena enorme. Eso se me ha quedado dentro.

P. Pero sí ha estado en un Mundial.

R. Estuve en el Mundial de París y en el de Daewoo en 2011 y me rompí el gemelo antes de salir a la pista. Salió Ruth Beitia por mí en la última  posta. Me he roto el gemelo cinco veces.

De la política me sorprendió muchísimo la importancia que le daban a las fotos. Les preocupaba mucho salir. A mí me ponían en todas"

P. Tiene más cicatrices que un torero.

R. Peor. Un torero mueve un equipo de gente con más pasta, pero nosotros pensamos: ¿Y ahora dónde me hago la resonancia? Gracias a que tengo a un pedazo de médico que es Juan Antonio González Villalba, que sabe un montón, y me atiende enseguida cuando lo llamo.

P. ¿Y el seguro federativo?

R. Teníamos nuestro seguro, pero lo quitaron porque había recortes y se acabó el dinero. La Federación te ofrece los servicios médicos de Madrid o Barcelona, y en Andalucía sólo Sevilla. El que sea de Almería, ya sabe. A viajar. Los desplazamientos corren de tu cuenta. A mí en este sentido siempre me han tratado bien. Yo he ido a Madrid para un tratamiento y me pagaban el AVE, pero cuando había presupuesto. Cuando se terminó, pues a buscarse la vida. Te pones una tirita y a seguir. Y con los fisios pasa lo mismo. Como no tengas contactos o amistades, nada. A pagártelo tú. Gracias a que mi padre ha sido ATS y ha tenido relación con muchos médicos, pero es curioso que todo tenga que ser a través de amistades. Si no es así, te dejan desamparado.

P. Hábleme de su etapa en la política.

R. Me gustó, ¿eh?

P. Fue una época en la que se puso de moda lo de incluir a deportistas conocidos en las listas. Estuvo de concejal Juanito, que jugó en el Córdoba.

R. ¡Qué fuerte!

P. Estuvo en la candidatura del Partido Socialista a las Municipales de 2007 con Rafael Blanco.

R. Exacto, ahí estuve yo. La número nueve. Me llamó Rafa, que se había portado siempre superbién conmigo. Era un hombre muy vinculado al mundo del deporte. Lo conocía de cuando estaba en el Centro de Alto Rendimiento y él le daba celeridad a la renovación de los papales. Él me arreglaba los asuntos con la Federación sin conocerme de nada, me solucionaba la papeleta de la residencia... Un día me llamó y me lo propuso. Yo dije que por qué no. Yo me metí en esa candidatura por él y me gustó la experiencia. Vi otro tipo de competición, pero me quedo con el atletismo.

P. ¿Qué le sorprendió en esta faceta?

R. Pues me sorprendió muchísimo la importancia que le daban a las fotos. Les preocupaba mucho salir en las fotos. A mí me ponían en todas. Yo lo viví de otra manera, como una experiencia personal.

P. Pero entró por agradecimiento a una persona y no por vocación política

R. Sí, claro.

P. Otros de su gremio hicieron carrera por ahí.

R. Hombre, estaban Marta Domínguez, Natalia Rodríguez, Abel Antón, Fermín Cacho, Carlota Castrejana... Muchos siguen todavía en algún cargo.

Igual que tenemos un Defensor del Pueblo, debería existir la figura del Defensor del Deportista"

P. ¿Se hubiera imaginado de concejal?

R. Pues no sé qué decirte, pero vamos. Que si hubiera salido, a lo mejor hubiera arreglado cosas en el mundo del deporte en Córdoba.

P. Pero aquella historia era algo ajeno a su vida normal.

R. Vaya. Decías algo y se formaba una... Los del partido me echaron una vez una bronca porque me llamaron unos periodistas del ABC para hacerme una entrevista y, claro, les dije que sí. Yo no sabía nada de política, pero parece que les di el mejor titular de la campaña. Me preguntaron sobre qué haría yo para mejorar el deporte en Córdoba y les contesté: 'Le regalaría un chandal a Rosa Aguilar para que fuese a hacer deporte por todas las instalaciones de la ciudad y luego explicara si se puede hacer a gusto'. Las cosas hay que sentirlas antes de hablar. Pusieron de titular: “Le voy a regalar un chándal a Rosa”. A mí me gustó, pero no veas la bronca. Y luego en la Feria. Te decían: 'Rosa está por allí, nosotros nos vamos para allá... Que ésta lo que quiere es hacerse una foto contigo'. Yo le di caña porque el deporte de Córdoba estaba muy mal.

P. ¿Se volvería a meter en política?

R. Yo sí. Seguro. Lo que pasa es que yo creo que en política hay gente muy metida ya y te tienen como figura decorativa. Creo que le tienen que preguntar a cada uno de lo suyo. Yo no voy a hablar de asuntos que no domino, pero sí puedo hablar del atletismo y del deporte. Sé lo que se necesita. Deberían de tener en cuanta la opinión de la gente que está dentro para hablar. Es como si uno habla en chino y otro en inglés. Les cuentas las cosas, te sonríen y no se enteran de nada. Y eso no es la política. La política deportiva no es ponerse un chándal y hacerse una foto.

P. Ahora ha llegado una nueva generación de atletas cordobeses.

R. Carmen Romero me han dicho que es muy buena, aunque no la conozco. Javi López ha estado conmigo en La Cartuja entrenando y está en el club Playas de Castellón. También tenemos a Fani Fortes en Barcelona. Cada uno está por ahí. Claro, si en Córdoba no hay ningún club...

P. Estuvo el Diputación...

R. Sí, que me deben veinte mil euros todavía. Me los robaron, me los mangaron. Eso habría que investigarlo, pero quién sabe ya nada. No tengo ni idea de lo que sucedió. Yo no sé a los demás del club, pero yo sé que a mí no me pagaron lo que prometieron. El dinero estaba, pero alguien se lo habrá quedado o se habrá perdido por el camino, no lo sé. ¿No está saliendo lo de Bárcenas y lo de Jordi Pujol? Pues a ver si alguien encuentra los papeles del club de atletismo Diputación de Córdoba, porque yo me tiré un año sin cobrar y alguien ha hecho un choriceo y se lo ha llevado. Así lo digo. Me da igual. Aunque fueran quinientos euros, pero es que me los quitaron. Me engañaron totalmente. Eso no lo cobraré yo jamás.

Les cuentas las cosas, te sonríen y no se enteran de nada. Y eso no es la política. La política deportiva no es ponerse un chándal y hacerse una foto"

P. ¿Le dolió aquello?

R. Imagínate. Qué más hubiera querido yo que estar en un club de mi tierra para competir al máximo nivel. Y igual que yo, otros muchos. Pero se hizo fatal. Es lo que te digo. Al final, los atletas somos los últimos y si hay dinero es para otros.

P. Ya no la veremos correr más en una competición. ¿Qué planes tiene Belén Recio?

R. Volveré a Córdoba. Ahora soy una joven emprendedora. Empezamos con una delegación de Instituto de Salud Integral Kiros, que es una academia de terapias manuales y naturales: vamos a enseñar a la gente a dar quiromasaje, homeopatía... Aquí en Sevilla tiene mucha aceptación y creo que en Córdoba puede venir muy bien. Yo estaré de quiromasajista y pasaré consulta. Las clases las daré con algún profesor. Creo que estará muy bien que haya un sitio en Córdoba para arreglar los cuerpos.

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