Muere el cura Castillejo, padre de Cajasur

Miguel Castillejo junto a Juan José Asenjo | MADERO CUBERO
El párroco que lideró de manera personalista la caja de ahorros de la Iglesia Católica ha fallecido este miércoles

Miguel Castillejo ha muerto. Lo ha hecho esta tarde. Tenía 86 años. El sacerdote presidió durante 30 años Cajasur, la que fue caja de ahorros de Córdoba. Su vida estuvo marcada por la dirección de la entidad financiera, a la que lideró con mano de hierro y un perfil muy personal.

Bajo su mando, el viejo Monte de Piedad de la Iglesia se fusionó con la Caja Provincial, en la órbita de la Diputación, que dió a luz a la moderna Cajasur. Paralelamente, se creó una profunda red clientelar en Córdoba en la que se promovieron el nepotismo y el enchufismo. El funeral será oficiado por el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, mañana jueves en la Mezquita Catedral de Córdoba a las 17:30.

Castillejo nació en Fuente Obejuna el 19 de octubre de 1930. Creció en una familia religiosa e ingresó en el Seminario de San Pelagio. En 1953 se ordenó sacerdote. Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca, licenciado en Ciencias Políticas y Economícas por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Filosofía y Letras por la misma universidad, Castillejo opositó y obtuvo la plaza de Canónigo Penitenciario del Cabildo Catedralicio de la Iglesia Catedral de Córdoba, accediendo como tal al Consejo de Administración del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba en calidad de vocal. En 1976 fue nombrado presidente de la Junta de Gobierno, y al año siguiente designado presidente del Consejo de Administración.

La vida de Miguel Castillejo estuvo protagonizada por las finanzas. Cajasur vivió años de crecimiento a la sombra de su perfil. Especiales fueron los años del boom inmobiliario en los que el ahora banco financió el crecimiento de empresas como Arenal 2000, de Rafael Gómez Sandokán. Aquella época coincidió con la de la entonces alcaldesa Rosa Aguilar, quien militaba en Izquierda Unida, y con la que coincidió en numerosas ocasiones junto al propio Sandokán.

Finalmente, las relaciones con el ladrillo, entre otras razones, terminaron llevando a la caja a la ruina y a la intervención del Banco de España. Los consejeros de su cúpula directiva fueron condenados por la Audiencia Nacional y la entidad acabó siendo subastada al mejor postor: la vasca BBK, actual propietaria. Pero eso ocurrió más de una década después de que Castillejo se jubilara.

Cuando Miguel Castillejo cumplió 75 años en 2005, se jubiló. Lo hizo después de tres décadas en la dirección de la caja. También su retiro estuvo marcado por la polémica. En marzo, cuatro meses antes de su marcha, la póliza vitalicia que la entidad había contratado para él creció de repente un 34%, hasta alcanzar los 4,3 millones. La póliza de Castillejo estuvo siempre rodeada de polémica y sospechas. La Junta denunció el hecho en 2003 pero el fiscal consideró que todo era legal.

No fue el primer choque con la Junta. Una década antes, Castillejo y el gobierno andaluz habían protagonizado un agrio enfrentamiento que incluso derivó en manifestaciones de empleados de banca y sacerdotes por las calles de Córdoba. De esta forma, se negaban a aceptar la nueva ley de cajas que impulsaba la consejera socialista Magdalena Álvarez, encargada de la cartera de Economía. Tras un duro y largo pulso con el Ejecutivo autonómico, Cajasur terminó abandonando la esfera andaluza para cobijarse bajo el manto administrativo del Gobierno de José María Aznar, del PP. La negociación final para lograr el retorno incluyó la jubilación del cura banquero, en 2005.

La gestión que Castillejo hizo de Cajasur fue, en ocasiones, muy particular. A lomos de la burbuja inmobiliaria, acometió proyectos como el del megalómano pabellón del Parque Joyero que, a la postre, se demostrarían ruinosos. El presupuesto destinado para este gigante -que fue bautizado con su propio nombre- terminó disparándose hasta superar los 35 millones de euros. A 31 de marzo de 2005, Cajasur ya había desembolsado 33,4 millones.

A pesar del millonario gasto, desde su apertura, el centro apenas ha sido utilizado, al margen de la difunta feria anual de joyería Joyacor y otros eventos puntuales. Finalmente, derivó en sede del Centro Andaluz del Diseño antes de que sus evidentes problemas de diseño y estructuras obligasen al cierre. Con el gobierno municipal de José Antonio Nieto (PP), el Ayuntamiento se hizo con el desvencijado edificio en 2011 y actualmente se acometen en él unas obras para convertirlo en centro de ferias y convenciones.

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