El Consistorio pide a una financiera que pare el desahucio de una familia que ocupa una vivienda

En primer término, Aroa Santos y Francisco Manuel Domínguez, detrás y sentada, la madre de Aroa.

El Ayuntamiento de Córdoba ha pedido formalmente a una entidad financiera que paralice el desahucio ordenado para el día 14 de diciembre de una familia que ocupa ilegalmente, desde hace cuatro años, un piso propiedad de la firma. La pareja, formada por Aroa Santos y Francisco Manuel Domínguez, ambos de 27 años, ha protestado este martes a las puertas del Ayuntamiento.

El matrimonio vive en un piso de la Avenida Tenor Pedro la Virgen desde hace justo cuatro años y tres meses. Con ellos residen sus dos hijos de seis y diez años. Desde hace unos días saben que dentro de un mes tendrán que abandonar la vivienda, que aseguran pertenece a Caja Rural, o les echarán de allí. Como medida extrema, la pareja ha decidido protestar junto al Consistorio.

El Ayuntamiento informa de que ya están trabajando para tratar de encontrar una solución a través de su Oficina de la Vivienda. “Nos hemos puesto en contacto con la entidad bancaria para que no les desahucien. Hasta que no encontremos una alternativa habitacional, les hemos planteado la opción de una ayuda al alquiler, pero para eso deben residir en una vivienda que paguen”, señalan las fuentes.

Ese es un problema. La casa en la que vive la familia no es de su propiedad y su ocupación es ilegal. La entidad financiera debería aceptar un alquiler social para la familia como alternativa al desahucio. Así, la pareja podría optar, a su vez, a las ayudas del Ayuntamiento. Pero esta solución, la búsqueda de un piso de alquiler distinto, se antoja complicada.

Mientras tanto, el Ayuntamiento recuerda que no tiene un parque municipal específico de viviendas y que es la Junta de Andalucía, a través de AVRA, la que se posee un stock propio. “Nos da igual quién sea el responsable. Solo sabemos que el 14 nos van a echar, que no tenemos vivienda y que no nos vamos a mover hasta que nos den una solución”, explica Aroa, mientras su madre la mira desde su silla plegable.

Antes de ocupar la vivienda, Aroa explica que vivió durante cuatro años en casa de sus padres, con sus hijos pequeños y sus hermanos, mientras Francisco Manuel dormía todas las noches en su coche. “Por eso estamos acostumbrados a aguantar”, advierten.

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