Banderas acartonadas

Que dos mil personas se reúnan en Córdoba pacíficamente y sin demasiada alharaca ya es casi u

n hito, pero si, además, el objetivo principal del acaecimiento es ondear la rojigualda, sin haber fútbol de por medio, parece otra sobrada de Albert Pla, que, por lo visto, se tiene prohibido ser sensato, pero no parecerlo. Los pliegues cuadrados, regulares y ordenados, de muchas de las banderas chivaban que la mayoría de ellas acababa de salir de los chinos, a los que imaginaba encargando más en Aliexpress, encantados con esta demostración de españolismo extraña e irreverente. Pendones recién estrenados enarbolados por pendones ventajistas, pensé por un momento, hasta que recordé que yo tampoco la tengo en casa y que jamás se supo de ninguna en la de mi madre. ¿En qué momento se nos acartonó la bandera? Tanto tiempo llevan los catalanes oreando las esteladas que ya parecen recién planchadas.