No sabes nada, PPSOE

No sé qué sensación tuvieron ustedes, pero yo asistí atónito a las infinitas muestras de victoria en las sedes socialistas la noche del domingo. No consiguieron ser la fuerza más votada en casi ningún sitio, pero eso no parecía influir para que corriera el champán a espuertas. Celebraban alcaldías y presidencias que aún no tienen (muchas que no tendrán jamás) como si no hubiera un mañana. Quizá sea esta la razón, porque el mañana del PSOE, al igual que el de sus compañeros del PP, es tremendamente incierto.

A nadie se le ha ocurrido analizar el dato objetivo de que han perdido 800.000 votos estando en una cómoda oposición. Este resultado es tan desastroso como los 2.000.000 que ha perdido el PP, éstos después de un gobierno tan erosivo. Es como si, estando en la playa, ves retirarse el mar doscientos metros, vislumbras en el horizonte la ola gigante que va a destrozarte, pero te quedas tomando el solecito porque es el último día de vacaciones.

Ahora se tirarán de los pelos cuando Podemos (y C's o IU en menor medida) no les sirvan los gobiernos en bandeja. Se rasgarán las vestiduras cuando la realidad les golpeé la cara. Sus principios dependerán de si fueron la primera, segunda o tercera fuerza en número de escaños. Su dedo acusador irá dirigido a todo el mundo, como si la democracia fuera solo y exclusivamente proporcionarles sillones que seguir calentando.

Se acerca el invierno para las rosas y las gaviotas. Los demás asistimos al desenlace de esta película de serie B sabiendo que el malo tiene los días contados. Se desangra lentamente, pero vuelve a coger el revolver e intenta seguir intimidando. Disparará un par de veces, quizá hiera alguna pierna aún, pero el final es ineludible. Solo hay que seguir el camino claramente marcado y tener paciencia.

NOTA: Una vez escrita la entrada, llegué a este magnífico análisis de Esther Palomera que viene a decir, pero en condiciones, lo que yo aquí.

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27 de mayo de 2015 - 02:05 h
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