Carlos Albarrán: “Sueño con disfrutar del Córdoba CF en Primera División”
En el fútbol moderno, donde la inmediatez y los resultados efímeros marcan la agenda, encontrar pilares sólidos sobre los que construir un proyecto a largo plazo es una tarea titánica. El Córdoba CF navega esta temporada en la Liga Hypermotion con una tripulación insultantemente joven, descarada y ambiciosa, que ha sabido reponerse a una plaga de lesiones en la retaguardia y a los vaivenes propios de la categoría de plata. En ese vestuario, donde la música y las bromas son la banda sonora habitual, la experiencia se cotiza al alza y el brazalete pesa, no por la responsabilidad, sino por el orgullo de defender un escudo que ha vuelto a ilusionar a toda una ciudad.
Y ahí aparece la figura de Carlos Albarrán (Badalona, 1994). El lateral, reconvertido en 'chico para todo' de la defensa blanquiverde, se sienta a conversar con Cordópolis en una semana atípica para él, marcada por la sanción que le impedirá estar ante el Leganés. Pero su ausencia en el verde no apaga su voz en el vestuario. Tras superar el golpe personal más duro de su vida -el fallecimiento de su madre, el catalán se abre en canal para hablar de su resiliencia, de su conexión casi telepática con Carracedo, de ese tatuaje que le une para siempre a la ciudad donde nació su hijo Hugo y de un sueño que no se quita de la cabeza: ver al Córdoba en Primera División.
Mi hijo Hugo es cordobés, y eso no se lo va a quitar nadie ya
PREGUNTA (P). A escasos días de recibir al Leganés, ¿cómo ves al equipo desde dentro?
RESPUESTA (R). Lo veo bien, con mucha confianza tras la dinámica de los últimos partidos, quitando el día del Málaga. Veo al grupo bien, con ganas y confianza, sobre todo ese gusanillo de volver a competir al no haber jugado la semana pasada. A mí, desgraciadamente, me toca cumplir sanción esta semana, pero veo al equipo muy bien y creo que seguirá en la misma línea.
P. Personalmente, sabiendo que no puedes jugar, imagino que tendrás ganas de volver ya al verde.
R. Sí, con ganas de sumar y ayudar y de que sea la semana que viene, pensando individualmente, para poder jugar. Esta semana me toca apoyar en los entrenamientos y animar el sábado desde la grada en El Arcángel.
P. No está siendo una temporada fácil para tí en lo personal. Has tenido que afrontar momentos muy duros.
R. Sí, me tocó vivir la situación de mi madre. Estuve un tiempo fuera y al volver intenté ponerme bien físicamente lo más rápido posible. Son momentos con los que hay que saber convivir. Al club y al míster se lo agradeceré siempre, que fue con quien más hablaba esos días y más trato tenía, y me dejaron estar allí, con ella. Tuve el privilegio de irme para estar con ella y despedirme. Eso lo llevaré siempre conmigo. Ahora ya, no está olvidado, me acuerdo de ella todos los días, pero aprendes a convivir con ello. Mantengo el contacto diario con mi padre y mi hermano para estar cerca de ellos, y siempre que pueda, pues intento estar con ellos.
Este año están funcionando tan bien las cosas porque hay muy buen ambiente en el vestuario
P. Entiendo que es difícil vivirlo estando en la otra punta de la península.
R. Es complicado. Al principio lo pasaba mal porque me habría gustado estar más con mi padre y mi hermano. Aproveché al cien por cien los días libres de Navidad para estar con ellos, me vinieron muy bien, y a partir de ahí lo estoy llevando mucho mejor.
P. ¿Cómo fue ese proceso y el respaldo del club?
R. Fue todo muy rápido, aunque estando allí los días pasaban lentos. A mi madre le detectaron la enfermedad a finales de junio, por eso me incorporé tarde a la pretemporada. El tratamiento no iba bien y tuvo que volver a ingresar. Hablé con el club y se portaron muy bien, me dijeron que lo primero es lo primero. Fueron tres meses y medio lo que duró, pero pude estar un mes allí. El club se portó muy bien, hablaba mucho con el míster, con el CEO... Lo valoro mucho porque pude despedirme, hablar con ella y ella conmigo, y vivir esa situación junto a mi familia.
P. Y al volver, prácticamente directo al once.
R. Sí, sí... -risas-. Volví cuando teníamos muchas bajas en los laterales y me tocó entrar. Era jugar yo o no había recambio, incluso Marcelo Timorán estaba con la selección. Fue un poco caos, pero bueno, me tocó entrar y me vino bien para desconectar, cambiar el chip y empezar otra vez.
P. El ambiente que se vive en el vestuario también lo hace todo más fácil, ¿no?
R. Sí, hay muy buen ambiente y eso se transmite luego al campo, a los entrenos y a los partidos. Hacemos comidas y cosas fuera de lo deportivo, hay muy buen rollo. Eso hace que sepas que un compañero te va a ayudar y confía en ti. Cuando estás en el campo, eso se palpa, se transmite, y este año están funcionando tan bien las cosas porque hay muy buen rollo.
Iván Ania es muy intenso, tiene mucho carácter y en los momentos de tensión no tiene filtro; dice lo que piensa
P. Capitán y clave para Ania, pero con la media de edad de la plantilla, ¿te sientes un poco el 'padre' del grupo?
R. -Risas- Sí, no te voy a engañar, es lo que hay. Intento ayudar siempre a los jóvenes, a los del filial o a los fichajes nuevos para que se adapten. Siempre que necesiten ayuda, intentar ayudarlos con lo que sea necesario. Creo que con mi edad estamos Rubén -Alves-, yo y Sergi, que es un poco mayor, el resto son muy jóvenes. Es ley de vida; cuando yo era joven veía a los de treinta y pico y pensaba “no me queda nada para llegar ahí”, y mira ahora.
P. Ahora que los mencionas, ¿cómo estás viendo a los nuevos fichajes de invierno?
R. Se han integrado muy bien, ayuda el buen rollo que tenemos entre nosotros. Siempre decimos que el que venga a sumar es bienvenido, y los tres han venido a ayudar. Encantados de que estén con nosotros y que nos ayuden.
P. También está la otra parte. ¿Cómo es Iván Ania en las distancias cortas? ¿Cambia mucho?
R. Sí, sí, cambia un poco... -risas-. Es muy buen tío, muy cercano con el jugador, es uno más de la plantilla en el trato. Pero sabe diferenciar los momentos y ponerse serio cuando toca, y la verdad es que se pone bastante serio, sobre todo en los partidos -risas-. Lleva muy bien el tema de gestionar el grupo y sobre todo cómo preparan los partidos durante la semana, cómo analiza a los rivales, nos dice cosas que luego pasan en el partido. Así que estamos muy contentos con él.
P. También os habrá caído alguna de sus broncas.
R. Alguna que otra, sí -risas-, y a mí alguna más porque yo llevo algún año más con él, de cuando estaba en Algeciras. Es muy intenso, tiene mucho carácter y en esos momentos no tiene filtro; dice lo que piensa. Luego muchas veces ni se acuerda, pero es impulsivo y caliente.
El míster siempre nos dice cosas durante la semana sobre el rival que luego pasan tal cual en el partido
P. ¿Se habla de ascenso en el vestuario o primero los 50 puntos?
R. Se habla un poco de todo. Al final estamos muchas horas todos, todos los días. El equipo está con confianza, con ganas de que llegue el sábado para volver a ganar, y cuando vas ganando, vas sumando, te vas poniendo arriba como estamos viendo ahora. Es verdad que el objetivo a principio de temporada es siempre el intentar llegar lo antes posible a esos puntos para intentar salvarte, pero una vez te salvas siempre quieres mirar hacia arriba. Nosotros vamos a ir sumando puntos, sumando victorias, y donde podamos llegar, pues llegaremos.
P. Antonio Fernández Monterrubio dijo que no firmaba el play off. ¿Albarrán firma ahora mismo?
R. Yo sí, aunque también te firmo no jugarlo y ascender directo -sonríe-. Pero sí, antes de empezar la temporada nos lo dicen a cualquiera y lo firmaría, y más habiendo vivido un play off aquí, como el que viví yo, con ese ambiente espectacular... Recuerdo el día del Barça, salir a calentar ya con el campo lleno, cantando, y ponérseme la piel de gallina. No sé cuántas veces me he visto el vídeo del segundo gol de Toril y se me sigue poniendo la piel de gallina. Ya te digo, habiendo vivido un play off aquí, lo firmo.
P. ¿Cómo vive el futbolista esa pasión de la grada? ¿Impone respeto?
R. A mí me gusta jugar con ambiente, en casa mucho mejor, pero si es fuera también me gusta que haya ambiente en el campo. Recuerdo esas dos horas jugando en casa el play off, contra la Ponfe y el Barça, el recibimiento, la llegada, cuando saltamos a calentar, cómo la gente se metía en cualquier jugada... El día del Barça nos podrían haber metido dos o tres goles al principio, nos metieron el gol, pero la gente nos animaba, nos aplaudía, nos empujaba y eso lo recibimos en el campo y te da una energía brutal. Ver a la gente ilusionada por la calle se agradece mucho.
P. Tu relación con Ania viene de lejos. ¿Esa confianza es la clave para que le ponga en todas las posiciones? Solo te falta de delantero.
R. De portero y delantero me falta -risas-. Él me conoce muy bien y yo a él. Tenemos confianza los dos. Él sabe si yo le puedo dar rendimiento en una posición u otra, y al final es el que elige el once. Si él decide que yo puedo jugar en la izquierda y rendir, o jugar de central y rendir, pues yo encantado de ayudar desde donde sea. Ya te digo, al final los dos nos conocemos muy bien y sabemos por donde tirar cada uno.
Firmo el 'play off', aunque también te firmo no jugarlo y ascender directo
P. ¿Le has cogido el gusto ya al lateral izquierdo?
R. Prefiero la derecha, sobre todo por el tema de atacar. En la izquierda se me ha visto, no estoy tan cómodo, siempre acabo recortando hacia la derecha. El míster me insiste en que use la zurda y sea profundo, pero instintivamente sale lo contrario. Pero ya te digo, que donde sea.
P. Te tengo que preguntar también. ¿Qué está pasando con las lesiones?
R. Ha sido mala suerte. Ha habido algunas físicas, que quizás sí que se pueden controlar un poco más, pero ha habido muchas de impacto o tobillo, que no puedes controlar. Tienes que convivir con ello. Creo que el equipo ha dado un paso adelante brutal; juegue quien juegue, el nivel es altísimo, incluso mejor que el que estaba. Eso es clave en una temporada tan larga. Necesitamos de todos los jugadores, en este caso ha sido por obligación, porque han habido muchas lesiones, pero si no es por eso, yo creo que el equipo estaba preparado para que, jugase quien jugase, respondiese.
P. Te entiendes muy bien con Carracedo dentro y fuera del campo.
R. Sí, me llevo muy bien con él desde que llegué, congeniamos muy bien los dos, quizás por la manera de ser de cada uno. Nos llevamos muy bien, en los viajes siempre compartimos habitación, montamos un campus juntos en Navidad... Hacemos cosas fuera del fútbol porque somos amigos. Luego, en el campo, el buen rollo ayuda y nuestra relación pues también ayuda a que nos conozcamos los dos, sepamos el movimiento que va a hacer cada uno, el pase que le gusta a cada uno, y eso al final surge y te ayuda a que todo sea mejor.
P. ¿Habéis discutido alguna vez por algún pase mal dado?
R. Sí, varias veces -risas-. Lo que pasa es que a los cinco minutos nos miramos, nos reímos y se nos ha pasado. Pero sí, hemos tenido varias discusiones.
P. En invierno salió Carlos Isaac y llegó Trilli. ¿Cómo se vive mentalmente que un compañero se vaya a mitad de temporada?
R. Es parte del fútbol, aunque el mercado de invierno es más corto, te pilla a mitad de temporada y es más raro. Sabemos que puede pasar cualquier cosa, que puede venir un equipo, que al jugador le interese salir y que se pueda ir. Pero como te he dicho antes, los que han venido lo están haciendo muy bien y ayudan a que no se noten las bajas.
No sé cuántas veces me he visto el vídeo del segundo gol de Toril y se me sigue poniendo la piel de gallina
P. ¿Es duro no poder echar raíces?
R. Hoy en día en el fútbol es complicado aguantar varios años en un mismo club. Hay jugadores a los que eso le afecta, y hay jugadores que necesitan esa estabilidad y no la pueden conseguir. Yo aquí estoy en mi tercera temporada y estoy encantado, ojalá seguir más tiempo, pero sé que puede llegar verano y el año que viene no estoy aquí, o llega el verano y lo mismo Carracedo no está aquí. Eso puede pasar en cualquier momento y lo sabemos.
P. ¿Cómo acaba un tío de Badalona en Córdoba? ¿Cómo te gustaría que se contase tu historia?
R. Bueno, como un tío que ha trabajado mucho en el mundo del fútbol y que se ha esforzado mucho para llegar al fútbol profesional. Tenía claro que esa era mi meta. Es verdad que me ha costado, llegué con 29 o 30 años, y a veces piensas en tirar la toalla. Pero tenía claro que para llegar al fútbol profesional, tenía que ser ascendiendo con un equipo y mantenerme ahí. Cuanod me salió la opción de fichar aquí en el Córdoba, la vi como un trampolín de llegar, intentar adaptarme rápido y poder ascender. Lo conseguí a la primera, en el primer año. He podido llegar al fútbol profesional y ojalá poder llegar algún día a Primera División. Eso sería ya un sueño, y me podría retirar tranquilamente.
P. Y en lo personal, Hugo y Luca -sus hijos-. Me imagino que ellos tienen un capítulo especial en esa historia.
R. Hugo es cordobés, eso no se lo va a quitar nadie ya, y Luca lo va a ser. Mi mujer, Judith, y yo estamos muy felices aquí. El niño está encantado en el colegio y con la ciudad. Estamos muy felices, y no descartamos acabar viviendo aquí en un futuro.
P. ¿Son también cordobesistas?
R. Sí, sí. Hugo nació y esta temporada ascendimos, eso se va a quedar ya para la historia. Ojalá venga Luca con otro ascenso ahora. Hugo es todo un cordobesista, está en casa diciendo 'Koki' todo el día, escucha el himno y se pone a cantarlo... Cuando viene aquí al estadio, dice Judith que se pone hasta con su bufanda extendida para cantar el himno.
P. ¿Qué te ha dado Córdoba para estar tan a gusto?
R. Es una ciudad muy cómoda y me gusta cómo se vive. He hecho amistades fuera del fútbol y el trato de la gente siempre ha sido excelente. La clave es que caí de pie en el club, la afición me quiere, me apoya mucho, me siento muy querido desde que llegué y eso te hace estar mucho más cómodo y feliz en un sitio.
Llegué al fútbol profesional con treinta años aunque a veces pensé en tirar la toalla
P. Tanto que te lo tatuaste.
R. Quería hacerme un tatuaje de la ciudad porque Hugo había nacido en Córdoba. Me lo quería hacer y cuando ascendimos, vi esa foto y me vino a la cabeza tatuármela. Me la hice, con el fondo de los arcos de la Mezquita en honor a que Hugo había nacido aquí, y luego me hice una frase del himno que me encanta y que la vinculo con Hugo: 'Mi voz será siempre tu aliento'. Más que nada por eso: por el ascenso, por la ciudad, por Hugo y por todo.
P. Entrando ya a un bloque más deportivo, debutaste con el Córdoba en el fútbol profesional. ¿Cómo notaste el cambio de categoría?
R. Ahora me veo bien. La temporada pasada, al principio nos costó como equipo porque había mucha gente que debutaba, sobre todo fuera de casa. Íbamos y nos superaban los rivales, y hasta que el equipo se adaptó, hizo ese cambio de chip, pasó casi toda la primera vuelta. Eso fue lo que hizo que, en la segunda vuelta, cuando cambiamos el chip y empezamos a ganar también fuera, parecía que nos daba para llegar pero no nos dio, y fue por ese problema de no adaptarte rápido a la categoría. Pero ahora, este año, me veo bien, me veo muy adaptado al equipo, a los jugadores que seguimos de la temporada pasada también, así que ya sin problema.
P. Este año sois de los mejores visitantes, al contrario que el año pasado.
R. Bueno, es lo que te digo. Seguimos mucha gente de la temporada pasada, y al final como acabamos bien en ese aspecto, pues lo empezamos ya bien también este año. No empiezas como la primera temporada, que era un poco incógnita de ver qué te encontrabas. Es verdad que esta temporada ha sido un poco al revés, en casa hemos perdido puntos y fuera hemos conseguido más, pero creo que el equipo está compitiendo muy bien todos los partidos, está haciendo méritos para ganarlos y, al final, por algunos detalles se te escapan. Pero veo al equipo muy bien, y con ganas de seguir en la misma línea.
P. Desde fuera se ve al Córdoba como un equipo muy arriesgado y vistoso. ¿Cómo se vive ese riesgo desde dentro?
R. Bueno, yo ya estoy adaptado porque ya sé la idea del míster y ya sabemos todos lo que quiere, pero nosotros sí que es verdad que somos un equipo muy, muy atrevido, sobre todo en el tema de presionar alto. Dejamos muchos espacios atrás, pero eso también nos hace robar mucho en campo contrario y tener más ocasiones. Es verdad que los rivales a veces nos dicen que hacemos los partidos un poco alocados porque dejamos muchos espacios y se convierte un poco en un partido de transiciones, y eso a nosotros nos beneficia muchas veces.
Me tatué los arcos de la Mezquita y la frase 'Mi voz será siempre tu aliento' por el ascenso y por mi hijo
P. ¿Cuál ha sido el rival más difícil hasta ahora?
R. Te diría que Las Palmas aquí en casa, que fue al principio y en ese partido nos superaron. Creo que no estuvimos bien y ellos muy bien. Ese partido lo recuerdo como uno de los peores, y luego bueno, alguno de los que están arriba, como el Racing de Santander. A lo mejor puedes dominar, lo puedes someter, pero en cualquier momento te pueden meter dos goles. Tienen mucha dinamita arriba y jugadores diferenciales. Ya te digo, son equipos que parece que están sufriendo, pero les da igual sufrir porque en cualquier momento te pueden meter goles, así que te diría esos equipos.
P. Acabas contrato a final de temporada, con opción de seguir por partidos. ¿Has hablado con el club?
R. No he hablado nada por eso, porque tengo ese año opcional. Cuando se sepa si se cumple o no, si el club decide hablar conmigo, yo encantado. Si no, pues nada. Es un tema de partidos como dices. Yo estoy muy contento aquí y ojalá pueda seguir aquí.
P. Jugándolo todo estarás cerca de cumplir el objetivo.
R. Algunos quedan, algunos quedan -risas-.
P. Tengo que ser claro. ¿Te ves con el Córdoba en Primera?
R. Yo lo sueño, lo pienso. Me veo disfrutando del Córdoba en Primera, y ojalá pueda ascender antes de retirarme, que aún me quedan años. Pero antes de irme de Córdoba, espero devolverlo a donde merece.
P. De hecho tengo que preguntar por eso mismo, por tu retirada. No sé si tienes ya algo pensado.
R. Aún me queda. Es algo que he pensado a veces, pero tampoco lo tengo claro. Sí que es verdad que a mí el fútbol me gusta mucho jugarlo, mucho verlo, pero no sé. Como entrenador no me veo. A lo mejor como director deportivo o algo así puede ser, pero no lo tengo claro.
P. ¿Y qué le pides al fútbol para los próximos años?
R. Pues que me respeten las lesiones, sobre todo. Y que me traiga muchos momentos buenos más que malos en lo que queda, y disfrutar de las cosas que vengan, ya sea un ascenso, victorias o lo que sea. Pero que sea bueno.
Cuando pasen los años el escudo del Córdoba ocupará el primer lugar en mi álbum de fotos
P. La afición está ilusionada. ¿Qué mensaje les manda el capitán?
R. Que sigan con nosotros, como están ahora. Se les ve ilusionados, y nosotros también estamos ilusionados. Estamos con ganas. Juntos somos más fuertes y cuando El Arcángel aprieta, se nota. Estoy seguro de que la temporada acabará bien.
P. ¿Entonces nos subimos al barco?
R. Yo estoy montado, yo estoy montado -risas-.
P. Ya la última, para terminar. Cuando pasen los años, ¿qué lugar ocupará el escudo del Córdoba en su álbum de fotos?
R. El primer lugar, sin duda.
P. Pues con eso nos vamos a quedar. Muchas gracias por todo, Carlos.
R. ¡A vosotros!
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