Adiós al mercado de El Naranjo: el último tendero echa el cierre
Medio siglo de su vida ha sido carnicero. Las últimas cuatro décadas, en el barrio de El Naranjo. Y este sábado, Rafael Jiménez echa el cierre definitivo a su puesto en el mercado municipal de El Naranjo -el último abierto de estas instalaciones-, después de que el Ayuntamiento le instara a abandonarlo para convertir este edificio en un centro para personas mayores. A poco más de año y medio de jubilarse, Rafael deja su actividad de manera forzosa: “Ya estoy resignado. Todavía no me hago a la idea, me parece mentira”, dice a sus 63 años.
Él era el último tendero de El Naranjo, desde hace tres años ya en solitario. Una pescadería y una frutería, antes, fueron los últimos puestos en cerrar. Y ahora, la carnicería de Rafael Jiménez pone el punto y final a este mercado municipal de Córdoba.
La situación que ha enfrentado en este último año viene dada por la advertencia del Ayuntamiento de que debía abandonar el puesto. Aunque la concesión estaba prescrita desde 2018, sin comunicación oficial de ello, él seguía pagando todos los meses para tener su puesto abierto. Oficialmente, fue al inicio del verano de 2025 cuando recibió el aviso del Consistorio para irse. A partir de ahí, intentó recurrir la decisión, pero la respuesta del Ayuntamiento ha sido negativa y firme.
Y, ahora, el 15 de febrero es la fecha en la que ya, sí o sí, debe dejar el mercado. Por eso, este viernes ha sido su último día con la carnicería abierta para apurar la mercancía y el sábado lo dedicará a “unos últimos recados, por encargo”, cuenta a Cordópolis.
Después, su vida como tendero y la del mercado de El Naranjo, habrán terminado. En su puesto deja todas las máquinas -las vitrinas, la cámara frigorífica y dos congeladores-. “Los he puesto a la venta, pero de momento nada”, señala sobre los útiles de gran tamaño que no se puede llevar de allí a su casa ni otra parte.
Rafael no puede prejubilarse -“no por años trabajando, llevo toda una vida de autónomo, sino porque no tengo la edad”; así que encara ahora el futuro con un año y ocho meses para poder jubilarse, “intentando averiguar si tengo derecho a alguna ayuda”, como una prestación por cese de actividad, piensa.
“A mi edad, no voy a emprender una aventura”
Porque la única alternativa que se le planteaba desde el Ayuntamiento era hacerse con un puesto en otro mercado. “A mi edad, no estoy para emprender y hacer una clientela nueva desde cero. Si me hubiera pillado más joven, pues sí emprendo la aventura en otro sitio”, reflexiona. Precisamente sus clientes del barrio de El Naranjo no le han abandonado hasta el último día. “Siempre me han dicho que era una injusticia” que tuviera que cerrar e irse.
De donde echa en falta algo de solidaridad ha sido de compañeros de otros mercados municipales. “Sí me ha sorprendido que ninguno me haya llamado, porque muchos están igual, sin concesión y en la misma situación. Y les puede pasar lo mismo que a mí”, advierte.
Entretanto, la vida del puesto número 4 del mercado de El Naranjo se apaga y, con él, la de todo el mercado, lleno ya de persianas bajadas en el resto de instalaciones. Al lado está el local cerrado y vacío del antiguo mercado, que está sin uso y donde Rafael pensaba que ideaban instalar el centro para personas mayores. Pero los planes del Ayuntamiento eran otros. Y así cierra definitivamente otro mercado municipal en Córdoba.
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