Los “rezos” antiaborto vuelven a Córdoba el día que el Gobierno anuncia estudiar zonas de seguridad
Un año más, el movimiento ultracatólico 40 Días por la Vida ha vuelto a concentrarse en Córdoba frente a Gynetrisur, la única clínica acreditada para la interrupción voluntaria del embarazo en la capital. Desde este miércoles y hasta el próximo 29 de marzo —durante toda la Cuaresma— voluntarios del colectivo se turnarán para sentarse en un banco situado junto al centro sanitario con el objetivo, aseguran, de “rezar”. La pasada reforma del Código Penal no sancionó estos “rezos” y no incluyó un perímetro de seguridad. Justamente este miércoles, el Ministerio de Igualdad ha anunciado que estudia la posibilidad de establecer esa zona para evitar concentraciones antiaborto en el entorno de las clínicas.
La campaña ha empezado a las 9:00. A esa hora ya hay una mujer sentada en el banco. Durante media hora, reza, escucha algo en su móvil e intercambia algunas palabras con dos hombres mayores que pasan por su lado. Tras ella, llegan otros dos voluntarios, un hombre y una mujer. Ella tiene 47, él, 62. Aseguran a este periódico que la motivación principal que les lleva a seguir esta acción es su “fe cristiana”. Para ellos, la oración es “la herramienta para confiar en la Virgen María una causa” que, aseguran, les “duele como cristianos”. “Toda vida es un regalo de Dios que debe apoyarse tanto al inicio como al final”, insisten.
Para ellos, esto no supone ninguna forma de coacción ni intimidación a las mujeres que acuden a esta clínica a ejercer su derecho al aborto o, simplemente, a informarse. “No nos dirigimos a ellas y ni las miramos, simplemente, rezamos”. ¿No es ya un acto intimidatorio rezar a escasos metros de la clínica?, preguntamos. “No. El solo hecho de ver personas que están rezando por estas mujeres les ha movido a cambiar de opinión”, asegura la voluntaria, añadiendo que también ofrecen ayuda a las mujeres “para evitar una decisión que luego les destroza la vida”. En su argumentario, esta mujer sostiene que la verdadera intimidación suele venir “de familiares y no de su presencia”, que recalca, consiste en rezar “el Rosario”.
Sin embargo, según ha podido saber este medio, la situación se complica una vez finaliza esta campaña. Tras la Cuaresma, y en los días en los que hay quirófano [interrupciones del embarazo], grupos de personas regresan a las puertas de la clínica y, en ocasiones, se producen episodios de hostigamiento que han obligado a la dirección del centro a solicitar la intervención de la Policía Nacional. “Solo dos días a la semana hay quirófanos, pero esta gente sabe cuándo y viene”, señalan a este medio fuentes de la clínica.
Algunas pacientes -entre ellas, menores de edad- han visto incrementado su nerviosismo al tener que atravesar concentraciones en la entrada del centro. En ciertos casos, optan por la salida trasera, que es menos conocida, para evitar el contacto. Sin embargo, según estas mismas fuentes, en alguna ocasión los manifestantes también se han situado en esos puntos.
La denuncia de ACAI: “La reforma del Código Penal se ha quedado corta”
Desde la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) consideran que la reforma del Código Penal se ha quedado “corta” y ha resultado “insuficiente” para proteger tanto a las mujeres como a los profesionales sanitarios. Aunque la normativa sanciona el acoso en estos entornos, la asociación denuncia dificultades prácticas para su aplicación.
“El principal problema técnico-jurídico es demostrar el acoso ante un juez”, señalan. Para que exista delito, explican, debe probarse una violencia explícita, reiterada y dirigida contra una persona concreta. Si los voluntarios se relevan o no existe contacto físico, la reiteración resulta difícil de acreditar, aunque el impacto emocional persista.
ACAI rechaza las tesis del colectivo ultracatólico y sostiene que la mera presencia frente al centro, el uso de rosarios o cartelería, y la ocupación del espacio próximo a la entrada “interpelan directamente a las mujeres” e invaden “su espacio vital”, incluso sin contacto físico -que, según afirman, sí se ha producido en alguna ocasión-.
Por ello, la asociación reclama la creación de una “zona de seguridad” de al menos 200 metros alrededor de las clínicas, similar a las existentes en países como Inglaterra o Irlanda, donde se limita la presencia de concentraciones en las inmediaciones de estos centros.
Anuncio del Ministerio de Igualdad de establecer una zona de seguridad
Precisamente este miércoles, el Ministerio de Igualdad ha anunciado que estudia la posibilidad de establecer un perímetro de seguridad para evitar concentraciones antiaborto en el entorno de las clínicas. Desde ACAI consideran que la falta de una medida estatal responde a la ausencia de una “voluntad política firme”.
Ante ese vacío, algunos ayuntamientos han recurrido a sus ordenanzas municipales. Es el caso de Málaga, donde -según explican desde la asociación- se ha aplicado la normativa sobre uso del mobiliario urbano y convivencia ciudadana para alejar a manifestantes que dificultaban el libre tránsito.
Desde la organización también apuntan que el acoso se intensificó tras la aprobación en 2010 de la ley que permite la interrupción voluntaria del embarazo sin tutela. Al cerrarse la vía de la ofensiva legal, sostienen, la presión se trasladó al exterior de las clínicas. En diciembre, integrantes de Juventudes Falangistas de Córdoba colocaron carteles en mobiliario urbano próximo al centro con mensajes como “Peligro de muerte. Aquí se asesinan niños todos los días”.
1