A mi jefa, con todo el cariño

"Pido disculpas si por algún error la carta le ha podido llegar a algún funcionario" Manuela Gómez, Delegada de Educación y Cultura en Córdoba

Hoy, en un gran trabajo periodístico de Cordópolis, hemos conocido que la Delegada de Educación y Cultura en Córdoba no solo pidió a sus subalternos que hicieran campaña por el partido que la puso en el cargo, sino que además, se lo ha agradecido pública y oficialmente. No bastaba con la desfachatez en sí, había también que ponerla en negro sobre blanco, sellarla y enviarla a mansalva.

La Delegada no ve mácula en pedir el voto a sus subordinados, obligarlos a trabajar en una campaña electoral o en agradecerles los frutos que dieron dichas tareas. En absoluto. Para gente de esta calaña es algo totalmente habitual. Para la señora Delegada el fallo estuvo en haber enviado, por error, la carta a los funcionarios, ya que esta iba dirigida a los cargos de libre designación. La cagada, pues, no estuvo en no cumplir con su trabajo (que es mejorar la educación, ya se le habrá olvidado) ni velar porque lo hiciera su equipo al politizarlo, sino que el desliz estuvo en que la carta llegara a algún funcionario de carrera, libres de enchufes, que filtraron la prueba del delito.

Yo soy funcionario de carrera porque me gané la plaza en unas oposiciones. Estoy muy por debajo, pero en el mismo escalafón que casi reina esta señora. Tan debajo que no me ha llegado la carta. Pero gracias a que mi trabajo no es "de libre designación" puedo decirle abiertamente que me asquea ella y la gente como ella. Puedo decirle sin miedo y sin tapujos que por culpa de la chusma como ella todo se está yendo al carajo. Puedo decirle que mientras ellos solo se encargan de salvar su culo y de enchufar a otros cuya función es exactamente la misma, la educación en Andalucía empeora diariamente por falta de medios y, sobre todo, de gente competente en los altos puestos. Gente cuyo único objetivo sea que los andaluces del mañana estén más preparados que los de hoy y no perpetuarse en un sillón a la vera del dinero y el poder. También puedo decirle que si está pensando en dimitir me parece demasiado honroso, que debería ser expulsada, desprovista de sueldo y ojalá empleo, y por supuestísimo de cualquier honor. Qué sabrá ella del honor, cuando con su proceder deshonra al servicio público, a los docentes, a los funcionarios, incluso a su partido.

Escribo esto porque es mi obligación como funcionario en educación. Un funcionario DEBE ser independiente del poder político y esa independencia le da libertad para poner opinar y actuar. Así que escribo esto como parte de mi trabajo profesional, más como funcionario que como profesor, como uno de los últimos de Filipinas, pues la desaparición progresiva de la condición de funcionario por los puestos de "libre designación" está pudriendo unos servicios públicos cuya metástasis parece ya irrecuperable. Que Susana nos pille confesados.

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26 de marzo de 2015 - 16:58 h
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