Es la hora de mi generación

Solo tienen que echar un vistazo a la historia para ver que, cada vez que toca época de vacas flacas, surge inevitable el choque generacional. En este periodo que vivimos, la lucha es entre los protagonistas de la Transición y los que nacieron entonces. Los abuelos se indignan porque los jóvenes menosprecian su gran trabajo en aquellos años difíciles. Les recuerdan que consiguieron cambiar las pistolas por las mesas de negociación y que, sin ese avance, ellos no podrían estar criticando todo tan libremente. Por su parte, la nueva generación ve que su presente es peor cada día que pasa y que el modelo del que tan orgullosos se sienten sus abuelos tiene cada vez más vías de agua. Lo que a aquellos les valió, hoy ya no es suficiente y mañana será del todo inútil.

Nada nuevo, pues. Como parte de la generación que tiene que tomar las riendas también tengo cosas que decir. Me gustaría que, ya que tenemos tanto tiempo libre porque estamos casi todos parados, leyéramos. Así podríamos evaluar lo que hicieron los abuelos por las libertades y valorar justamente lo que supuso la llegada de la democracia a este país, con todos sus puntos negros. Pero los abuelos que siguen al pie del cañón serán obligados a apartarse ante lo que viene y no creo que deban asustarse o apenarse. Ellos lucharon para que todos fuésemos críticos y no nos escondiéramos, y eso es lo que estamos haciendo. La generación que hay por medio ha vivido plácidamente en el lecho de plumas que le pusieron y no ha hecho otra cosa que engordar sin mover una pestaña. No se puede confiar en ellos. La generación de los actuales gobernantes ha demostrado demasiadas veces su incompetencia. Hay que exiliarlos del poder.

No hay que destruir el sistema, pues puede servir como base para mejorar. No hay que buscar un enemigo al que odiar, sino una forma de combatir las desigualdades intrínsecas y las injusticias. Los que llegan deben dejar a un lado la formulación de utopías. No es momento de la divagación, en los que los actuales gobernantes son unos expertos. Hay que plantear soluciones a esos problemas que todos conocemos perfectamente. Hay que tener valor, porque la fuerza la va a aportar la gente. Gente que debe estar preparada para seguir luchando, porque ni Zamora se conquistó en un hora, ni un país se arregla en un lustro. Gente que debe seguir aprendiendo sin descanso, porque el futuro será de los mejores.

Yo confío en mi generación. No sé si será Podemos o nuevos grupos que pronto vendrán (al tiempo), pero mi generación nos va sacar de esta. Y, a pesar de todo, si así fuera, ojalá, dentro de 40 años estaremos intentando frenar a otra generación de jóvenes con ganas de mejorar. Bueno sería, señal de que no hemos salido derrotados.

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19 de noviembre de 2014 - 01:44 h
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