Laura Agustí: “Me gusta dibujar cualquier animal más que a las personas”

Laura Agustí, con su gato.

Historia de un gato (Editorial Lumen) es un libro ilustrado que cuenta, en principio, la relación de Laura con su gato Oye que vivió junto a ella diecisiete años. Pero es mucho más, es también un libro sobre la pérdida, sobre el duelo y se convierte en una suerte de memorias de la autora. Laura nos cuenta y dibuja su infancia en un pueblecito de Teruel, su relación con la naturaleza, y lo hace mezclando nostalgia y romanticismo con un trazo delicado y moderno en blanco y negro que presentó en Córdoba en La República de las Letras.

No nos cabe duda de que los libros ilustrados están asentándose en nuestro panorama editorial, muchos de ellos de autoría femenina, y que son una apuesta segura para editoriales, librerías y lectores.

Esta Historia de un gato es buen ejemplo. 

PREGUNTA. ¿Este trabajo nace de la pérdida de Oye

RESPUESTA. Nace de antes, cuando le diagnostican insuficiencia renal y de repente empiezo a ver que el fin está próximo, un fin el que no había pensado hasta ese momento. Podían quedarle dos meses de vida o dos años, que fue lo que duró al final. Y fue como mi manera de retenerlo conmigo. Necesitaba como hacerle muchísimas fotos, vídeos… intentar guardar nuestros momentos. Los compartía en rrss, la gente tenía respuestas muy bonitas con eso, por sus propias vivencias. Y de ahí nace el libro. 

P. Un libro que acaba también teniendo una forma de memorias, de diario ¿no? 

R. Claro. Yo quería contar mi historia con él, pero para contarla había que explicar un contexto, de dónde venía yo, cómo me había criado, cómo había crecido con ese amor por los animales. 

P. ¿Y también sirve de terapia? 

R. Total. Ha sido para gestionar un duelo. Él murió y a modo de homenaje e intentar superar la pérdida, acostumbrarme a su ausencia, se genera el libro. 

P. De hecho, nombras las fases del duelo… 

R. Sí. Yo ya había perdido a mis abuelos, a un amigo y todas las pérdidas se van conectando y sobre el duelo por un animal no hay libros, como que no tiene tanta importancia y se siente como el de un familiar, porque estás más con él que con mucha gente incluso de tu entorno. 

P. Tratas el “síndrome de Noé” ¿Qué es? 

R. Es muy curioso. Lo padece gente que, en su afán de ayudar a animales, se les va de las manos y los acumulan por encima de sus posibilidades de atenderlos y acaban mal atendiéndolos a todos. 

P. Hay, digamos, personas “gatunas” y “perrunas”. Como una rivalidad, una polarización ¿No crees?

R. Sí. Eso es muy gracioso. Hay gente que dice: “yo, de perros; de gatos, no”. A mí me encantan los gatos, pero también me gustan los perros, me gustan los animales en general. Pero sí existe esa rivalidad, “como el perro y el gato” ¿no? Ya lo tienes ahí, como el dicho. 

P. Jorge Luis Borges, gran amante de los gatos, tiene un verso que dice: “sueña el gato con el tigre que fue”. 

R. Mucha gente del ámbito creativo es amante de los gatos. Y claro, es que son felinos que nos podrían devorar si tuvieran un tamaño más grande. 

P. En el libro hay también un homenaje muy bonito a los tebeos de toda la vida… 

R. Para explicar mi infancia. Era importante ubicar a la gente en lo que me gustaba a mí de pequeña, con lo que nos hemos criado todos los de esa generación: los mortadelos, zipi y zape, mafalda… 

P. Hablas de tu infancia junto a tu hermana en ese pueblito de Teruel. En eso que ahora llaman la “España vaciada”, la relación con la naturaleza es diferente ¿verdad? 

R. El otro día me preguntaron si yo sería diferente si hubiese crecido en una ciudad. Por supuesto que sí, no tiene nada que ver. Allí salíamos a jugar al campo y te relaciones que hay, los bichos… Eso era lo normal. Al final eso está muy presente en todo lo que hago. La naturaleza, animales, las plantas, las cabañitas en los bosques… es lo que soy yo. 

P. Hablemos de tu estilo como ilustradora. Tus dibujos son muy preciosistas y muy sencillos al mismo tiempo, emparentados con la técnica del grabado ¿no es así? 

R. Sí. Son mi influencia. 

P. ¿Siempre han sido así o ha habido una evolución? 

R. A ver; yo cuando terminé la carrera me especialicé en pintura, y pintaba cuadros muy grandes. Lo que pasa es que empecé a trabajar en un estudio de diseño de interiores y el estrés y la falta de tiempo me llevo a buscar una técnica que me permitiera desarrollar en poco tiempo, en el sofá, para descansar del ajetreo del día y que me llenara. Y pasé a los dibujos con rotring, rápidos en el sofá, que son los que compartí en rrss y gustaron, y empezaron a pedirme un dibujo de su perro, de su gato y como me pedían muchos, me dije, igual puedo dejar ese trabajo que no me llena. Y fue como un salto. Y esa técnica es la que sigo manteniendo porque me siento muy cómoda, porque transmite mucho con muy poco. No hace falta rellenar con diez mil colores si con el negro lo puedo conseguir todo dejando vacíos. 

P. Hay una doble página donde dibujas aves de forma muy detallista… 

R. Es que me encanta dibujar animales, pájaros también, sobre todo. A ver, dibujo muchos gatos, pero es que en realidad me gusta dibujar cualquier animal, más que a las personas.

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