Fidiana, 17 años después

Inauguración oficial del pabellón de Fidiana | MADERO CUBERO

A las siete en punto comenzaron a resonar los tambores en el barrio de Fidiana. El sonido de las batucadas que durante muchos años fueron la banda sonora de la reivindicación tenía esta vez un aire de celebración. El pabellón de Fidiana se inauguraba de manera oficial. A las ocho, con las gradas repletas y una temperatura infernal, el recinto deportivo era un horno. All se cocían, junto al vecindario -entre la emoción y la incredulidad-, los representantes de las instituciones y los líderes de las asociaciones vecinales. Durante mucho tiempo, demasiado, la instalación fue el paradigma de la falta de sintonía entre organismos públicos. La historia del pabellón de Fidiana daría para una tragicomedia en diecisiete actos.

Diecisiete años después de que se pusiera la primera piedra, la placa conmemorativa se descubrió con la solemnidad propia de estos actos. La alcaldesa, Isabel Ambrosio, y la consejera de Educación de la Junta de Andalucía, Sonia Gaya, fueron quienes tiraron del hilo y desataron así el ovillo de una operación que dejó atrás un camino de desmanes, despropósitos y desencuentros. “Yo quiero pasar página y mirar solo a lo que ya tenemos y al futuro”, decía Enrique Rodríguez, presidente del Consejo del Distrito Sureste y de la Asociación de Vecinos Diana, que ha vivido todos estos años una aventura que tuvo durante muchas fases tintes surrealistas.

Hubo actuaciones musicales y deportivas, que dieron color a una tarde de calor tórrido y sensaciones dispares. En el barrio de Fidiana, los vecinos vieron pudrirse el pabellón antes de que entrara en funcionamiento, en lo que supuso una experiencia que invitaba a preguntas muy incómodas. Ahora, en pleno uso desde febrero -compartido por los alumnos del instituto en horario lectivo y distintos colectivos deportivos en el resto de la jornada-, el pabellón se ha convertido en uno de los centros de actividad más potentes de la barriada. También podrá ser utilizado “durante diez días al año” por la Asociación de Vecinos Diana, después de un convenio pionero cuya firma anunció Enrique Rodríguez en una intervención cargada de sentimiento. El presidente de la asociación vecinal se acordó de muchas personas -“algunas de ellas que ya no están con nosotros”- que “lucharon durante años por conseguir” este equipamiento para el barrio.

“Es un día de un orgullo muy grande, porque hemos pasado por todos los tiempos habidos y por haber. Vimos el esqueleto del pabellón, las obras con jaramagos, los muros con desconchones, las goteras... Pasamos por todo eso para tener ahora esta preciosidad de instalación. Esto va por vosotros”, dijo dirigiéndose a los vecinos que se apiñaban en la grada, sudorosos y emocionados. “Somos un barrio pequeño, pero con gente grande”, dijo Rodríguez, que instó a todos a disfrutar de este recinto “tan esperado”.

Tanto la alcaldesa, Isabel Ambrosio, como la consejera de Educación de la Junta, Sonia Gaya, coincidieron en señalar los puntos de acuerdo que han hecho del pabellón de Fidiana un modelo “de gestión compartida” que puede ser “extrapolable a otras ciudades”, según indicó Ambrosio. La alcaldesa se felicitó por vivir “un día importante para el distrito Sureste y para la ciudad de Córdoba”, ya que “llevábamos demasiado tiempo esperando la posibilidad de dar a conocer, aunque lleva ya tiempo funcionando, este equipamiento deportivo”. “Era una de las tareas pendientes de esta ciudad y ya la hemos podido sacar de esa lista, gracias especialmente a la Asociación de Vecinos Diana y a la colaboración del Instituto Municipal de Deportes y la Junta de Andalucía”, resaltó la primera edil cordobesa.

La inauguración oficial del pabellón se enmarca dentro del programa de actividades que la Asociación Vecinal inició el pasado 16 con un espectáculo poético-musical y un paseo por Córdoba. Este martes, en la Plaza de las Artes, se representará la obra de teatro para todos los públicos Evelino y sus historias, de Uno Teatro. Finalmente, el miércoles 21, a las 20:30 horas, en El Árbol de la Memoria, ubicado junto a los jardines del mismo nombre, tendrá lugar una representación ya para público adulto, titulada Cuentos para sentirnos niños. Un colofón cargado de simbolismo. El pabellón de Fidiana ya no es un cuento para muchos niños dejaron de serlo viendo en su barrio unas obras interminables. Diecisiete años de espera. Diecisiete años de lucha. Diecisiete años de fuego cruzado entre instituciones con los vecinos en medio. Así funcionan las cosas en esta bendita ciudad.

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