El aroma de mi hogar

Heno de Pravia, el jabón que olía a limpio, limpísimo; aquel ambientador Wizard de lilas, limón o rosas; el perfume de la repostería casera; muñecas y lápices Alpino nuevos o el yogur de macedonia, eran, en una época de los años setenta, el aroma de mi hogar, como cantaba el anuncio del producto estrella de perfumería Gal. Hoy, en cambio, las casas destilan esencias, se perfuman y poseen sus propias fragancias: exóticas, elegantes, cálidas o afrutadas; de firma, franquicia o artesanales; ecológicas y de dispensador tradicional o eléctrico. Y, a decir verdad, también es un gusto la búsqueda de un ambiente olfativo exquisito para compartir los días, el momento, la tarde, el instante.

Las fiestas de la Navidad, que están a la vuelta de la esquina, favorecen la utilización, adquisición y regalo a go-go de aromas de hogar en forma de pulverizadores, lámparas, quemadores, inciensos, velas, mikados, difusores de cerámica o madera, según el criterio de sus habitantes y los familiares y amigos con sensibilidad para el detalle.

Perfumar la casa es un arte a la medida de los espacios y habitaciones, las preferencias personales, la hora y la estación del año, del ánimo y el ambiente que se quiera propiciar. La salud y el respeto ambiental resultan asimismo cruciales, por lo que es recomendable vigilar la composición de los productos que se utilicen y elegir los que garantizan el cuidado de la salud y el entorno.

Veamos algunas posibilidades sofisticadas para aromatizar, aunque la lavanda natural, el romero o quemar cáscaras de naranja en la chimenea o el café recién hecho siempre han funcionado para generar aromas agradables, por no hablar de algo tan básico como el cero tabaco o la correcta renovación del aire al ventilar.

Fragancias líquidas

Un ambientador líquido de calidad me parece una inversión, por la duración de su contenido y el hecho de que se utiliza cuando y en la cantidad que se considere. Mis preferidas asequibles son de Zara Home. Tuberose Bouquet, Pure Gardenia y Ginger Lily están entre mis favoritas, de igual manera que las de L´Occitane.

Lampe Berger. Cuando las descubrí me maravillaron por su capacidad para purificar el aire y perfumarlo. Son una creación francesa que nació como medida aséptica para los hospitales. Poco después, en la época de Coco Chanel, la crema de la elegancia tenía la suya en casa, y hace décadas que en todo el mundo se venden y regalan para disfrutar un ambiente perfumado. Hay que seguir las instrucciones de uso y evitar dejarlas sin nuestra vigilancia o al alcance de menores o mascotas cuando se inicia el breve proceso de encendido mediante llama. Su colección de fragancias es exquisita, siempre está renovándose y se fabrican respetando la normativa más estricta en cuanto a salud y medio ambiente.

Velas. La Maison Trudon es la reina de las velas perfumadas junto con otras firmas niche. Por eso, aunque su precio dé vértigo por qué no comenzar con una obra de arte olfativa. Jo Malone, Amouage son otra sugestiva opción para encender un ambiente excepcional. 

Mikados. Culti Milano ofrece mikados con exclusividad niche. No obstante, a un precio asequible y con calidad, los de Zara Home resultan un valor seguro.

Difusores de porcelana y otros. Una firma del Reino Unido como Crabree Evelyn perfuma las estancias con un delicado pajarito de porcelana cuyo precio está por las nubes. Aunque también podemos dejarnos sorprender por las bolas de Provenza de Artisan Parfumeur. Y volando y rodando, se acaba por caer en el opulento mundo exclusivo que abajo sigue. 

Niche (con acento francés y británico). El mosaico de maravillas es inabarcable. Entre las firmas favoritas están Diptyque, también las seleccionadas por Harrod´s, que tras el Brexit sigue tentando a medio mundo con caprichos como los del Dr. Vranjes o Molton Brown.

Sin embargo, lo esencial es hacer hogar. No hay mejor aroma.

 

Nota: Las menciones a marcas y productos no llevan aparejada ninguna contraprestación.

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Publicado el
26 de noviembre de 2016 - 04:01 h
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