Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Lee ya las noticias de mañana
Sobre este blog

Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

Entre dos eclipses

Ana Fernández

0

Sobre este blog

Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.

El eclipse tuvo su fase previa. Iniciática. Como de tocarnos la moral. O así llegamos a percibirlo en el seno de mi familia. ¿La causa? Anécdotas, entre memorables y molestas, y la convicción de que deberíamos acudir, con fe y paciencia, a alguna oficina de consumo, algún día.

El objeto problemático: las gafas ISOcomosellamen; porque de qué sirve, a veces o demasiadas veces, actuar con previsión, si unas lentes para contemplar el eclipse solar 12/08/26 que se anunciaban como homologadas, a pocos días del evento astronómico, te comunican, vía correo electrónico del gigante comercializador, que nanay, que la Xunta de Galicia -más lince que otras CCAA- ha alertado (¡menos mal!) de que dicho dispositivo entraña riesgos, no es seguro, no debe usarse, y, en consecuencia, te informan, así, vía correo electrónico, de que no lo utilices y que tienes unas 48 horas para devolverlo y te harán el reembolso. Añado que mi familia estaba ya haciendo kilómetros de autovía y carreteras secundarias cuando, por casualidad, al revisar el buzón en el teléfono, saltó la alerta arriba mencionada.

Fue leer aquello de que nuestras codiciadas gafas podían ser presuntamente cegadoras si con ellas mirábamos la evolución del eclipse, y entrar en un bucle cabreado-argumentativo. Catarata de preguntas-queja para el desahogo. ¿Es que, en España, petada de fondos Next Generation UE, campeona del Mundial y tan poblada de avezados profesionales de la intermediación y el lobismo, no habíamos sido capaces de activar la mejor instancia responsable de vigilar qué gafas se deben poner en las manos y sobre los ojos de las personas, qué QR o distintivo claro deben llevar, etc.? ¿Es que las comunidades autónomas habían preferido no colgarse medallas a santo de esto? ¿Es que iba a pasar igual que con las mascarillas y el papel higiénico durante la pandemia, que algunos días, ni modo de hallarlos? Después, planeó sobre nuestras brevemente sombrías cabezas la depuración interna de responsabilidades. ¿Es que no había otros modelos que cliquear a la cesta?, ¿quién dijo de comprarlas online en vez de acercarnos a la óptica o al quiosco de la ONCE a preguntar? y ¿cómo habíamos tenido esta suerte tan mala de dar con algo defectuoso? ¿Quién era aquí el gafe?