Libro, amigo:
Sobre este blog
Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.
Libro, amigo, llego a ti queriendo dormir un sueño de ficciones sobre tus páginas entintadas. Buscando que me apartes de la catarata infinita de la pantalla del celular. Llego a ti para olvidarme de mí, para despojarme del simbólico ombligo, de sus espejos escamoteadores del horizonte. Llego con hambre, hambre de tus páginas. Con voracidad y ansia.
Te quiero. Ahora. Estas semanas. Voy devorándote. Línea a línea. Ir despacio en un párrafo, admirarte un adjetivo o tu puntuado ritmo es, de hecho, acariciar la forma y el sentido. ¿Volver a la página enseguida? ¿Citarnos cada vez que tengo, para ti, para nosotros, cinco minutos? Sí. Gula letrada. ¡Pero no te me acabes pronto!
Te elegí. Mas quiero fundirme con otros incontables libros, imposibles de abarcar en una vida. Es un poliamor de bibliotecas, librerías, rastros de viejo y tiendas de segunda mano, podcast y audiolibros, suplementos literarios, ferias y festivales del ramo, editoriales y editorxs (grandes, independientes, legendarixs, alternativas), de clubes de lectura que, benéficamente, nos arrastran fuera de la solitaria digestión de lo leído; de aventuras furtivas con ejemplares dejados en parques y otros espacios públicos, acordados o espontáneos, en hospitales incluso.
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