¡A las protestas!
Sobre este blog
Crecí en los 70 bajo la influencia de la Señorita Pepis, un set de maquillaje para niñas del que arranca un amor interminable por el rojo de labios y el khol enmarcando la mirada. Las tendencias y la moda, la cosmética y el sublime arte del perfume me interesan con una pasión que solamente los adictos sabemos reconocer. Y sí, somos cientos de miles de personas -por cierto, muy distintas en edad y características sociales- para quienes la moda es una motivación, un bálsamo, un acicate, un exquisito pasatiempo. Ahora que Internet y las redes sociales han incendiado el mundo con la revolución fashionista, por qué no echar más leña al fuego desde las páginas de CORDÓPOLIS.
No lo saben. Mientras están haciendo declaraciones a los medios de comunicación, cebando las redes sociales con sus reels; descansando algo del trabajo institucional de estar al pie de monstruosas llamas que arrasan vidas, árboles, casas, seres vivos, naturaleza, alma de la Tierra; tocando madera por lo grave, desestabilizante, reiterado, tristemente mortal para 57 personas, que ha resultado la marcha a nado de población marroquí sobre Ceuta; fingiendo que la ultraderecha no les condiciona o doblega; repartiendo capas de invisibilidad a líderes o exlíderes a quienes conviene el perfil bajo, o puede ser también que organizando las defensas por esa causa judicial y por aquella y por esta otra. O curándose aún la garganta destrozada, de tragar humo y desgañitarse en las evacuaciones de los incendios forestales, en el papel de alcaldes y alcaldesas de pueblo, centinelas del apego a la democracia. Aunque según qué nivel, tampoco se descarta que se hallen eligiendo estilográfica para firmar algún indulto; o planificando, a ratos, cómo conciliar las consultas de medicina estética, del bótox y los fármacos adelgazantes, con las reuniones del equipo de estrategia electoral; o buscando terapeuta para superar la fijación por los áticos; o comprando butaca en fila siete para ver la Odisea; o haciendo búsquedas sobre las mejores y más seguras gafas para contemplar el eclipse, o pensemos mil cosas más a las que podrían dedicar el tiempo (útiles o inútiles), el caso es que una influyente y decida parte del pueblo llano y levantisco está diseñando, cocinando, cosiendo, una nueva era de la movilización social.
A lo mejor he dicho muy rápido que los cargos con responsabilidad institucional y política y que las personas que detentan cualquier clase de poder (de Felipe VI hacia abajo), no lo saben. A lo mejor quisieran no encontrarse con olas de reivindicación y visiones alternativas, y se tapan la conciencia política con las sábanas de quien que teme al coco. Pero el pueblo llano ha tomado ya el camino de la protesta creativa, inteligente, fundamentada, técnicamente asesorada, analógica y presencial, viral y en red, todo al mismo tiempo, incansable como los bots, potente como las plataformas tecnológicas de activismo (nacionales, europeas, supranacionales).
La tendencia se olfatea en nuestras plazas. Ejemplos: junto al cine Fuenseca, cuando la ciudadanía comprometida hizo una proyección reivindicativa para que el Ayuntamiento actué y no deje morir los cines de verano. En Fidiana, más reciente, reclamando y proponiendo medidas contra el calor extremo y la emergencia climática.
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