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Sobre este blog

Publicista de profesión, periodista de formación y filólogo de frustración. Podría decirse que, a priori, no cumplo los requisitos fundamentales para verter valoraciones prescriptivas y juicios unilaterales sobre el arte interpretativo: no almaceno una trayectoria periodística fructífera; jamás he ejercido de guionista, tramoyista, claquetista o cualquier otro oficio del ámbito audiovisual; y lo que es peor, no me tomo la molestia de leer ningún libro después de ver su película. Pero nada de eso importa para la labor que me ha sido encomendada; hoy día cualquier tertuliano puede derramar su opinión –hecho más que patente–. Da igual que sea en la tele, en la barra del bar o en Twitter, tiraran a la calle su visión constrictiva como quien tira de la cadena. Por ello, mi aportación a la era de la desinformación pretende ser diferente. Se ceñirá a la divergencia, al criterio prudente, a la teología y a la geometría. Aunque tampoco crean que andaré dando lecciones de retóricas incontrovertibles o argumentaciones académicas. Es más, pensándolo bien, ni siquiera sé si tengo capacidad para ello. Al fin y al cabo, algunos tertulianos no son tan limitados… En definitiva, creo que optaré por deponer una mierda semejante a la de ellos, pero quizás con más cuerpo, volumen y sustancia. Pues en el muladar mediático, solo sirve de abono aquella mierda defecada «a contraplano».

Lumbreras

Miguel Ángel López

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Sobre este blog

Publicista de profesión, periodista de formación y filólogo de frustración. Podría decirse que, a priori, no cumplo los requisitos fundamentales para verter valoraciones prescriptivas y juicios unilaterales sobre el arte interpretativo: no almaceno una trayectoria periodística fructífera; jamás he ejercido de guionista, tramoyista, claquetista o cualquier otro oficio del ámbito audiovisual; y lo que es peor, no me tomo la molestia de leer ningún libro después de ver su película. Pero nada de eso importa para la labor que me ha sido encomendada; hoy día cualquier tertuliano puede derramar su opinión –hecho más que patente–. Da igual que sea en la tele, en la barra del bar o en Twitter, tiraran a la calle su visión constrictiva como quien tira de la cadena. Por ello, mi aportación a la era de la desinformación pretende ser diferente. Se ceñirá a la divergencia, al criterio prudente, a la teología y a la geometría. Aunque tampoco crean que andaré dando lecciones de retóricas incontrovertibles o argumentaciones académicas. Es más, pensándolo bien, ni siquiera sé si tengo capacidad para ello. Al fin y al cabo, algunos tertulianos no son tan limitados… En definitiva, creo que optaré por deponer una mierda semejante a la de ellos, pero quizás con más cuerpo, volumen y sustancia. Pues en el muladar mediático, solo sirve de abono aquella mierda defecada «a contraplano».

«Oye, mira, ya sé que gastarse 260.000 pavos para adornar una calle durante un mes se sale de lo razonable, pero ¿qué es lo razonable? ¿Donarlo todo a los niños que pasan la Navidad en el hospital? O mejor, ¿organizar cenas de caridad para los sintecho? Igual piensas que lo lógico es invertir en una cabalgata decente y comprar un negro de verdad que haga de Baltasar, ¿te imaginas? (jajaja). Ya nos vamos entendiendo mejor. Oye no, mira, fuera bromas, a mí también me gusta ser un filántropo, pero entiéndeme, a la gente le encanta este tipo de despilfarros festivos, el derroche público quedará encandilado automáticamente cuando se encienda el medio millón de bombillas. Claro que habrá algún periodista estoico que piense que todo esto es pura banalidad. ¿Y qué? Son periodistas, coño, siempre están dando por culo».

«Tú solo tienes que pensar en la ilusión de los niños; en las familias con los carricoches disfrutando de la ciudad mientras se zampan unos churros. El ciudadano de a pie necesita saber que es Navidad, que tiene una excusa para salir y ponerse tibio en las cenas de empresa. ¿Quién carajo se va a indignar cuando ande por el Foro Romano con medio pedo en busca de un garito para beberse el otro medio? Nadie, efectivamente. ¿Y sabes por qué? Porque una cosa es lo que sepamos tú, tu equipo de gobierno y yo, que solo soy un empresario que se gana la vida honradamente, y otra cosa es lo que sepa la gente. ¿No había una asociación de comerciantes dando la turra con la decoración navideña? Pues ya está, ahí está el titular: el consistorio cordobés apuesta por incentivar el turismo de Navidad con un innovador plan de iluminación. La gente acude a las lucecitas como los mosquitos a las bombillas. Y una vez en la calle, entran a las tiendas y se dejan la pasta. Todos contentos».

«Mira la mesa, carne ibérica de la dehesa extremeña, un rioja más viejo que tú y que yo y buena compañía. ¿Y sabes qué más veo yo? Una oportunidad de futuro para ti. A ver, no me gusta prometer, soy más de dar mi palabra. Y tú sabes que la tienes. Y también sabes que una legislatura, con suerte, solo dura cuatro años. Y después, ¿qué? Confía en mí, hombre, no solo firmas un contrato para poner lucecitas. Sé de lo que hablo, mira en Málaga, este año se han gastado un millón y medio en luces. ¿Y el zumbao de Vigo? 800.000 euros. Navidades en Vigo. Ese sí que es un lumbreras. Y ya de Madrid ni hablamos, en plena cumbre de emergencia climática el cara polla ese cancela Madrid-Central e inaugura un alumbrado de más de 3 millones. Lo mejor era verlo pasearse por la cumbre como si nada, ¿y sabes por qué? Porque los mismos que organizan esa cumbre son los mismos que hace unas décadas permitían especular a los bancos con bonos basura. Los mismos que organizan toda esa parafernalia fueron los que daron vía libre en plena crisis a tipos como yo para despedir y contratar a precio de asno. Así funciona el tinglado, tío, un teatrillo en el que lo peor que te puede pasar es quedar de lumbreras o iluminado, pero ¿y qué? Luego te lo llevas calentito y tus hijos tendrán un buen futuro. Eres un político, no puedes ir de lúcido ni sabio. Ahí no está el dinero».