Medio centenar de ellos es posible visitar a lo largo de dos semanas en cada edición. Sucede desde hace años con una limitación que se entiende apropiada para no elevar en exceso el número de escenarios y para asegurar, a la vez, una alta participación. El caso es que a principios de mayo, el mes por excelencia de la ciudad, el protagonismo es para los patios a través de un concurso que ya es centenario -aniversario que se cumple precisamente en este 2021-. Unos recintos que se reúnen a lo largo de toda la capital, lo que permite, tradicionalmente, disfrutar de hasta seis rutas. Pero más allá de éstas es factible hacer otro recorrido mucho más intimista, tanto que se realiza en una misma edificación. Se trata de la oportunidad que ofrece el Palacio de Viana, un tesoro secreto que permanece abierto durante los demás meses y no sólo en estas fechas.

Emplazado entre dos de los barrios más destacados del certamen se halla un edificio de carácter señorial cuyo origen -como tal- data del siglo XV. Aunque hay constancia documental de otras viviendas en el lugar en que se erige ya en el XIV, no es hasta la mencionada centuria cuando los señores de Villaseca, casa de Figueroa y Córdoba, comienza a dar forma al palacio renacentista desde el inmueble medieval que fuera. Tras ellos habitaron sus estancias y prosiguieron con la transformación del complejo los Fernández de Mesa, ya marqueses de Villaseca; los Cabrera, que añadieron al anterior título nobiliario el de condes de Villanueva de Cárdenas, y los Saavedra. La última casa fue precisamente la que aportó su nombre actual a Viana, pues de tal era su marquesado. En 1980, dentro del breve recorrido por la historia de la construcción, la Caja Provincial de Córdoba adquirió el palacio.

Hoy por hoy es posible transitar por sus estancias, a modo de museo con elementos de excepcional valor perteneciente a quienes residieron en el inmueble. También para conocer algunas de las joyas de la Colección Cajasur -pues la casa es propiedad de la Fundación Cajasur, precisamente-, divididas en las salas Julio Romero de Torres y barroca. Del pintor cordobés puede contemplarse, por ejemplo, La saeta, uno de sus lienzos más reconocidos. Mientras, en la otra exposición destacan dos cuadros de Valdés Leal. Pero si por una circunstancia es realmente famoso el Palacio de Viana es por su conjunto de patios, ya que son hasta 12 los que esconde, como si de un tesoro se tratase, en torno a sus muros. De esta forma, la visita a este emblemático escenario de Córdoba permite añadir una séptima ruta, sólo desarrollada en su interior, dentro del Concurso -aunque sólo sea por otorgar más valor si cabe a la experiencia.

De entre la docena de recintos quizá el más conocido generalmente es el llamado de las Columnas. Curiosamente es de construcción moderna pues se configuró a lo largo de los ochenta del pasado siglo, con el Palacio de Viana ya abierto al público. Tiene su extensión en forma de rectángulo, con una arcada en su lateral interior y una gran fuente a modo de estanque que concede frescor cuando las altas temperaturas hacen de las suyas en Córdoba. El otro lateral es muro que da al exterior, en la popular calle Rejas de Don Gome. Precisamente este patio es escenario de los actos sociales y culturales que alberga frecuentemente la vivienda. Ejemplo excepcional de ello es la grabación de un concierto de Luis Eduardo Aute. Dicho recital deparó un disco en vivo titulado Humo y azar. Aunque es posible acceder al recinto directamente desde la referida vía, la mejor entrada es la que conduce desde la puerta principal del edificio.

La fachada del palacio se levanta en la plaza de Don Gome. Desde fuera existe ya la opción de intuir la riqueza del lugar, también en el apartado vegetal. Pues de frente se adivina el patio de la Capilla, mientras que a los lados se encuentran el de la Cancela y el de Recibo. El tercero de ellos es la entrada principal del inmueble desde el siglo XVI, cuenta con planta trapezoidal y lo rodean galerías soportadas por columnas de estilo toscano. A partir de este punto uno continúa para encontrarse con el llamado de los Gatos, que tiene la particularidad de ser el vecinal más antiguo de Córdoba, y el de los Naranjos, que recuerda la tradición árabe del jardín-huerto -y en cierto modo se asemeja al de la Mezquita Catedral-. Tras este último, el recorrido prosigue por los más sencillos de las Rejas y de la Madama, justo antes de llegar al de las Columnas.

Perfectamente reconocible es también el patio de las Rejas al ser el único, junto con el de la Cancela, que mira al exterior desde el palacio. La intención en el momento en que se le dio forma es que desde la calle, precisamente Rejas de Don Gome, pudiera observarse la ostentación del interior del edificio. La maravillosa colección de recintos se completa con los nombrados de la Alberca o del Invernadero, que fuera de servicio y es el más modesto de todo el inmueble; del Pozo, en que el protagonismo lo tiene, en efecto, un viejo surtidor que toma aguas del arroyo el Colodro; y de los Jardineros, así llamado porque en él se encuentra la habitación donde se guardan los útiles para las labores de jardinería. También está el patio del Archivo, que es el más oculto de todos por ser también el más interior. Y sin embargo, marca el camino hasta el valioso archivo histórico de Viana, con más de 400.000 documentos y algunos de ellos hasta del siglo XII.

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15 de mayo de 2021 - 05:00 h
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