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Raúl de Tomás se lamenta sobre el césped. | MADERO CUBERO
El Córdoba cae eliminado en Montilivi (3-1) tras encajar el gol definitivo en una prórroga que tuvo que afrontar con diez por expulsión de Stankevicius y el equipo roto

Todos a casa. Cada cual a la suya. El partido del Córdoba en Girona fue una metáfora de la temporada. El conjunto rojiblanco no es mejor que el de Oltra. De hecho, los cordobesistas gobernaron la situación con solvencia y hasta cierto empaque. Mientras estuvieron enteros. Si hacerlo bien es hacer lo correcto, el Córdoba estuvo modélico en la primera parte. Mantuvo su ventaja de la ida, no concedió oportunidades al rival y se permitió el lujo de adelantarse en el marcador. Todo iba bien... hasta que dejó de ir. El conjunto blanquiverde se fue desmoronando poco a poco, enseñando sus partes más vulnerables, perdiendo fuerza física y mental. Se dejó comer porque ya no tenía dientes para morder más.

Oltra tiró por el camino lógico. Quienes vencieron en El Arcángel hace unos días volvieron a alinearse como titulares para repetir en un escenario distinto y frente a un adversario que sí modificó su estructura. Necesitaba ganar a toda costa y Pablo Machín fue consecuente con esa premisa: hizo un cambio por línea y todos con la idea de multiplicar el potencial ofensivo. Aday, Eloi y Lekic entraron en la desesperada búsqueda del Girona por lograr un triunfo ante el Córdoba, que le había derrotado ya tres veces en este curso. Apenas quedaban secretos entre dos conjuntos que se han investigado a fondo para encontrar las debilidades del otro, una misión en la que Oltra siempre había estado más certero.

Ambos salieron interpretando un papel diseñado por las circunstancias. El Girona, enardecido por los fastuosos prolegómenos -batucada, himno, mosaico...-, enseñó los dientes en un remate de cabeza de Lekic a centro de Borja García a los dos minutos. El Córdoba respondió: Raúl de Tomás ensayó un tiro potente que tocó en uun defensa y en una acción posterior el madrileño decidió que era mejor lanzar un disparo raso -que se fue junto al poste de Becerra- cuando a su lado tenía a Xisco desmarcado. Los rojiblancos trataban de apretar en la salida del balón, pero los expertos zagueros del Córdoba resolvían la cuestión con eficiencia. Los de Oltra neutralizaron bien el efervescente arranque local con orden y contras. En la escuadra rojiblanca, tal y como sucedió en Córdoba, el exblanquiverde Borja García asumió el protagonismo buscando el desborde, la falta o el servicio certero a algún compañero. Lekic fue el destinatario de un par de envíos que despachó con cabezazos desviados. El balcánico tuvo una  oportunidad clara en un remate en carrera a pase de Cristian que salió a córner tras interponerse Deivid.

El Córdoba tenía trabajo, pero sacaba adelante la faena con solvencia y se mantenía cohesionado. Arriba, Xisco entregaba todo lo que tiene y Raúl de Tomás buscaba, con desigual fortuna, abrir brechas en la zaga rival con sus desmarques. No generó demasiado peligro el Córdoba a Isaac Becerra, que únicamente se inquietaba cuando el balón le llegaba a Fidel. El de Minas de Riotinto es capaz de hacer cualquier cosa, para bien o para mal, y eso es difícil de defender. Su imprevisibilidad le convirtió en el elemento más incisivo del equipo.

El Girona no estaba cómodo, lo que se podía interpretar como mérito de un Córdoba muy concentrado y poco dispuesto a arriesgar nada de lo que ya traía ganado de casa. Pere Pons lanzó un tiro lejano sin aparente peligro y Razak, a contrapié y quizá cegado por el sol, tuvo que hacer un movimiento extraño para terminar cazando la pelota ante el grito ahogado del graderío. Cristian pudo hacerlo ya en el descuento del primer tiempo, pero su forzado lanzamiento desde dentro del área lo atrapó bien Razak pese a que había jugadores por delante que le dificultaban la visión de la trayectoria del balón. Al intermedio se marchó el Córdoba con un trabajo bien ejecutado y la eliminatoria de su lado, que a fin de cuentas es de lo que se trataba. El ambiente festivo del inicio ya se había disipado por completo del estadio, donde el personal se iba avinagrando cada vez más ante el curso de los acontecimientos. El público abroncó al árbitro, más por frustración que por otra cosa, y la tomó con Razak, que había tenido que ser atendido por un golpe en una entrada de Aday que muchos se tomaron como una treta del ghanés para perder tiempo. Cosas de play off.

El Girona cambió a Lekic por Sobrino en el descanso. El Córdoba siguió con los mismos once hombres que iniciaron la eliminatoria en El Arcángel. Todo le iba razonablemente bien. Un gol le dejaba fuera de combate, pero ese nivel de angustia lo manejaban los de Oltra con cierta soltura. Una andanada de disparos lejanos en los primeros cinco minutos de la segunda parte pusieron a prueba los reflejos de Razak y el aguante del cordobesismo, que se dejó sentir desde la grada. El pleito entraba en su fase más agria.

El Córdoba dejó mudo al estadio en el minuto 54, con un despeje larguísimo de Razak que controló con el pecho en carrera Fidel para lanzar un centro desde el fondo al que llegó un defensa antes que Xisco. El córner llegó al corazón del área y allí Raúl de Tomás conectó un remate de cabeza que blocó con dificultades Isaac Becerra. El susto se convirtió en pánico cuando unos segundos después Carlos Caballero y Xisco calcaron la jugada del gol cordobesista en El Arcángel. El madrileño envió un servicio medido con el exterior y Xisco, de cabeza, empujó a la red con Isaac vendido.

El 0-1 desesperó al Girona, que ya no tenía más remedio que lanzarse al ataque para conseguir un par de goles que le llevaran al menos a la prórroga. El Córdoba lo tenía en la mano. Pero de nuevo se le emborronó el plan cuando Borja García, un ex, se inventó un disparo brutal desde 35 metros que Razak ni siquiera vio llegar. Se lanzó porque hay que hacerlo, pero el balón era imposible. Montilivi volvió a hervir y los de Oltra se disponían a seguir sufriendo. En su tarea de administración de la angustia, Oltra decidió quitar a Nando para dar un sitio a Pedro Ríos, un tipo curtido. Luego retiró a Xisco, literalmente reventado, para colocar a Víctor Pérez.

El último cuarto de hora abrió el periodo más alocado, con ambos equipos entregados ya y enseñando sus costurones sin remilgos. Un gol del Girona le llevaba a la prórroga; uno del Córdoba, a la gloria de la final. Y marcó el Girona. Aday le pegó de forma poco ortodoxa pero eficaz cuando logró un hueco para liberarse de la marca y hacer el 2-1. El Córdoba, con muchos de sus jugadores con la luz roja de la reserva física encendida, lo pasaba francamente mal. Los locales vieron sangrar a los blanquiverdes y hurgaron con saña en la herida, buscando el remate antes de una prórroga en la que, con el mismo resultado (2-1), hubieran conseguido el billete para la final por su mejor puesto en la liga regular. El panorama había dado un giro radical y el partido entraba en una espiral diabólica. El Girona se contuvo un poco más, pero el Córdoba estaba desfallecido y no iba con ímpetu a por el gol que le diera el pase. De Tomás, la referencia ofensiva blanquiverde ya en esos momentos, tuvo una ocasión en el último minuto en un disparo con más fe que tino que blocó Isaac Becerra. Y el partido se fue a la prórroga.

El dolor fue extremo para los blanquiverdes, que a los tres minutos perdieron por expulsión a Marius Stankevicius, que vio la segunda amarilla por una falta al borde del área. El Córdoba, con uno menos, estaba obligado a marcar gol para seguir, pero quien pudo hacerlo por dos veces fue el Girona en una falta que botó Borja y en una incursión de Cristian Herrera. Oltra sacó del campo a Luso para colocar a Jean Paul Pineda, en una búsqueda de más remate y frescura. Pero no pasó nada que favoreciera al Córdoba. El choque se hizo cada vez más áspero, empezaron a salir los malos modos, Fidel reclamó un penalti -Oltra se refirió después a él como una accion clave- y el Girona dispuso de unas cuantas para sentenciar. Raúl de Tomás la tuvo para convertirse en un clon de Uli Dávila, pero su remate fue a las manos de Becerra. En la contra, Cristian Herrera colocó una vaselina por encima de Razak. Y ahí se terminó todo.

FICHA TÉCNICA

GIRONA FC, 3: Isaac Becerra, Aday (Maffeo, 86'), Richy, Lejeune, Kiko Olivas, Clerc, Pere Pons, Eloi Amagat (Granell, 46'), Borja García, Cristian Herrera y Lekic (Sobrino, 46').

CÓRDOBA CF, 1: Razak, Stankevicius, Héctor Rodas, Deivid, Domingo Cisma, Luso (Pineda, 96'), Caballero, Nando (Pedro Ríos, 66'), Fidel, Raúl de Tomás y Xisco (Víctor Pérez, 72').

ÁRBITRO: Alberola Rojas (Comité Castellano-Manchego). Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Lejeune, Sobrino y a los visitantes Carlos Caballero, Deivid. Expulsó a Stankevicius por doble amarilla en el minuto 93.

GOLES: 0-1 (55') Xisco. 1-1 (64') Borja García. 2-1 (81') Aday. 3-1 (117') Cristian Herrera.

INCIDENCIAS: Partido de vuelta de las semifinales de los play off de ascenso a Primera División, disputado en el Estadio Municipal de Montilivi ante unos 9.000 espectadores. Se colgó el cartel de "no hay localidades".

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