El primer califa de Córdoba -con permiso de Abderramán-

Lagartijo | RAFA MELLADO
El Museo Taurino organiza una muestra monográfica y temporal dedicada a Lagartijo, quien inició una saga en el toreo cordobés

Rafael Molina Sánchez, llamado Lagartijo, fue un torero de finales del siglo XIX que marcó la historia de las corridas en Córdoba. Su leyenda fue tal que instauró una saga de sobrenombres honoríficos, los califas, en referencia a los gobernantes de a dinastía omeya que, encabezados por Abderramán III, gobernaron Alándalus con Córdoba como capital en el siglo X- que ha llegado a nuestros días. Cinco fueron los califas del toreo cordobés, Lagartijo fue el primero y a él está dedicada una muestra del Museo Taurino.

La exposición, comisariada por Mercedes Valverde, hace un repaso por la vida y el tiempo del torero. La muestra cuenta con piezas como los estoques favoritos del matador, fotografías de la época y carteles originales como el de la corrida que ofreció en Madrid para despedirse. “Fue el más inteligente de todos. Ofreció cinco corridas para despedirse. Algo muy inteligente que nadie había hecho nunca”, recuerda Valverde.

La exposición planteada por la comisaria y también responsable de los museos municipales de la ciudad, busca ser didáctica especialmente para los grupos de escolares que se espera que la visiten. Entre los tesoros que los jóvenes encontrarán se encuentran dos cabezas de toros muertos por Lagartijo y que dieron se llevaron por delante a decenas de caballos antes de ser estoqueados. Y es que en la España de la época gustaba picar a los animales a caballo, sin protección para estos últimos.

“Queremos destacar también la faceta muy humana de Lagartijo que se preocupó por los más pobres de la ciudad y al que todavía se recuerda en expresiones populares que pueden escucharse en el habla de los cordobeses”, termina la comisaría.

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