Moreno Carretero recrea el viaje de las piedras de Medina Azahara

Moreno Carretero, de negro, en un momento de la 'performance' en Medina Azahara.

No muy lejos del yacimiento de Medina Azahara se encuentra un paraje conocido como las Cuevas del Pino. Allí hay una gran pared abierta en la montaña. Son los restos de una cantera, una de las más importantes de la provincia, que nutrió las obras del proyecto arquitectónico más importante de su época: la ciudad palatina del primer califa de Córdoba, Abderramán III. La materia prima que salió de allí, su textura, su color, su historia y posterior viaje hasta el destino ¿final? de la medina, le ha servido al artista Miguel Ángel Moreno Carretero para desarrollar un complejo proyecto que este sábado ha culminado con una performance titulada Desplazamientos.

“Es un sueño que ha sido posible gracias a las muchas personas anónimas que están detrás de la Asociación de Amigos de Medina Azahara”, reconocía el creador en su perfil de las redes sociales. Hasta llegar a Desplazamientos se han desarrollado numerosos talleres en los que han participado medio centenar de personas y que han contado con la colaboración de varios artistas como la escultora Hisae Yanase. Juntos, trabajaron en noviembre las superficies, las formas y los tonalidades de los siete tipos de piedra con las que se construyó la ciudad califal

“Doy las gracias a los 20 voluntarios y a las más de 50 personas que fueron pasando por los diferentes talleres de escultura durante todo el invierno”, reconoce Moreno Carretero, quien también recuerda a los más de 200 mecenas que financiaron el proyecto comprando cajitas seriadas que contenían una piedra muy especial. Por último, el artista ha agradecido al director del Museo, José Escudero, “la gran ayuda prestada en todo momento”.

La idea del traslado de los materiales, de las piedras que se desplazan por el terreno de un sitio a otro, ya le sirvió a Moreno Carretero para dar forma a una de sus características figuritas en miniatura. Unas piezas que pudieron verse, junto a una colección de fotografías, esculturas, pinturas y vídeos en una exposición montada en la tristemente cerrada galería Carmen del Campo, en octubre, bajo el nombre de Roca madre.

“Estas piedras con piernas o personas que transportan una gran piedra sirve para expresar esa esencia móvil que también tiene Medina Azahara con unos materiales que provienen de un sitio, se usaron para el palacio y después terminaron destinados a otros usos”, comentaba entonces el artista. El resultado se ha comprobado este mediodía cuando una serie de piedras andantes han seguido el mismo camino desde la cantera hasta el yacimiento en un viaje que recuerda tanto el proceso constructivo como el destino final de los materiales que lo componen.

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