Cultura, Arte, Entretenimiento e Imperialismo

Foto por Justin Lim en Unsplash

Repite 100 veces conmigo:

El entretenimiento no es cultura. Es imperio.

El entretenimiento no es cultura. Es imperio.

El entretenimiento no es cultura. Es imperio.

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Ahora empezamos.

En el post anterior vimos que la cultura es nuestro ADN en lo que respecta a nuestro comportamiento.

Después está el arte.

El arte se vale de técnicas que se usan para convertir elementos culturales de nuestra vida cotidiana en piezas bellas y memorables. Hoy sabemos cómo se vestía Enrique VIII, qué pinta tenían los griegos, o cómo le fue a Jesús en su última cena, por pinturas, esculturas etcétera. El arte es un amplificador cultural que además la convierte en perdurable.

Después está el entretenimiento.

El entretenimiento es una forma de arte y, básicamente actúa de etapa de potencia amplificadora del propio arte y por ende, de la cultura.

Y después, el imperialismo.

El ser humano siempre ha tenido metido entre ceja y ceja que, lo que tú haces ( tu cultura ) está bien, pero lo que yo hago (la mía ) está mejor. Y tengo que convencerte, invadirte, conquistarte. Este es uno de los fundamentos que nos impulsa al imperialismo. El otro, es conseguir mano de obra barata ( esclavos ) porque antes lo hacíamos todo a mano, y todo costaba un huevo. Los músculos y fuerza física era un bien que tenía una demanda y valor infinito.

Ya se empezó con los animales en la revolución agrícola, pero fue en la primera revolución industrial, cuando las máquinas se ponen a trabajar y los esclavos cada vez son menos imprescindibles. Además, nos damos cuenta que la guerra es cara y mancha mucho. Esto hace que las conquistas a golpe de espada y metralleta se relajen bastante. Desde la aparición y primer uso de la bomba atómica los imperios se dan cuenta que pueden ser borrados del mapa en minutos y a golpe de botón. Esto hace que las guerras militares prácticamente caigan en desuso y las potencias se pregunten; ¿cómo imperializo yo ahora?

La respuesta: A través del la influencia, el deseo y la deuda. Nace el imperialismo económico.

El imperialismo económico es el dominio de una nación sobre otra menos desarrollada. Esto, sin tener que recurrir a medios políticos ni militares, sino solo la influencia de las relaciones comerciales.

Y, ¿cuál es la espada de este nuevo imperio? Ya lo sabes, la cultura. En particular la cultura, amplificada con el arte, elevada a nivel nuclear por los medios de masas, el marketing y la industria del entretenimiento.

Esto no es nuevo, los romanos cuando conquistaban un pueblo, lo primero que hacían para ganarse la gobernabilidad y el "favor" de los recién conquistados, era construir un circo para empezar a inocularles su cultura y convertirlos en buenos y dóciles romanos. Les funcionó bastante bien y hemos ido evolucionando el concepto.

En nuestros días, al circo se le llama industria del entretenimiento y se retransmite de manera masiva a través de pantallas de tv y móviles. Los gobiernos más proclives al imperialismo tratan de promover esta industria a través de subvenciones con el fin de amplificar y vender su cultura a través de sus artistas.

En España, estas ayudas siempre han estado bastante discutidas porque aquí siempre lo reducimos todo a una pelea de patio de colegio de rojos contra azules, pero son ínfimas si las comparamos con las de Francia, Reino Unido, Alemania y no digamos EEUU, que algo de imperialismo saben, son los últimos imperios y utilizan la cultura como arma de subyugación masiva. No son tontos y no lo hacen por altruismo o amor al arte, saben que estos incentivos son una inversión con un TREMENDO retorno, si bien dicho sea de paso, bastante difícil de medir y tal vez por eso no luce.

Mientras que en los primeros tiempos los músculos y fuerza física eran el motor del mundo, hoy día lo es la influencia y ha transformado los ejércitos de Julio César y Alejandro Magno en instrumentos del imperialismo económico como Paramount Pictures, CNN news, Netflix, Twitter o MTV.

Mención especial merece el incipiente imperio chino que se impuesto a base de trabajo físico pero que está promoviendo sus industrias culturales, de entretenimiento e influencia con fenómenos como TikTok o el conglomerado de Tencent.

En fin, os dejo que tengo que me estoy empezando a acojonar y tengo que preparar el pavo para la cena de acción de gracias, y la cartera para mañana que es Black Friday!

La ventana de Overton

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Publicado el
26 de noviembre de 2020 - 14:42 h
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