El fenómeno de la naturaleza

"Yo soy un fenómeno de la naturaleza". Rafael Gómez, alias Sandokán, ni se ruborizó ayer en la cafetería de las oficinas de Arenal 2000 cuando enfatizó de esta manera su propia figura, como líder de UCOR, un partido que volverá a presentarse a las elecciones no para tener 25.000 votos como en 2011 "sino 80.000".

No le falta razón al socio: es un fenómeno de la naturaleza, un hombre torrente, con una fuerza tremenda que le hace seguir en pie en un sitio en el que casi cualquiera estaría totalmente derrotado. "Sigo siendo empresario, aunque ya me queden pocas empresas que se están muriendo", decía el famoso Sandokán desde el corazón del mayor desastre urbanístico de la ciudad, las naves de Colecor, que por su empecinamiento y chulería ha acabado arruinándole: construir sin permiso 40.000 metros cuadrados, lo que le ha supuesto una multa de 20 millones de euros.

Rafael Gómez es un fenómeno de la naturaleza, no hay duda y no estoy seguro de que eso sea un elogio o algo bueno. Sigue en pie pese a estar apunto de ser procesado, junto a toda su familia, por uno de los mayores delitos fiscales de España: no haber pagado más de 70 millones de euros en impuestos a principios de la pasada década. 70 millones de euros en impuestos, repito. Gómez se puede enfrentar a varios años de cárcel, que quizás él no cumpla pero es probable que su familia sí que lo haga en caso de condena. Veremos. Además, espera para enero la sentencia por el caso Malaya, el origen de todo, en la que fue detenido y por la que puede ser condenado a 18 meses de cárcel y una indemnización de 1,5 millones de euros. Más que la cárcel, que al carecer de antecedentes no pisaría, lo que debería preocuparle es la indemnización, ya que supuestamente está en quiebra y no tiene ese millón y medio, y Hacienda mirará y bien de dónde lo saca.

Pues bien, ese fenómeno de la naturaleza en una alocada huida hacia adelante que lo ha llevado hasta donde está ha decidido seguir corriendo y ha anunciado que se presentará a las elecciones de mayo de 2015, donde espera arrasar. En el caso probable de que no lo haga (este año, incluso, tendrá un partido que le pugnará el voto parcelista) pasará otros cuatro años donde ahora: sentado en un salón de plenos escuchando cosas que dice que no entiende en vez de estar creando empleo. Un fenómeno, sin duda.

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30 de septiembre de 2014 - 08:49 h