El aeropuerto que ahora nadie quiere

No hace mucho, cuatro o cinco años, quizás alguno más, en Córdoba todo el mundo aplaudía (y exigía) la ampliación del aeropuerto de Córdoba. ¡Cómo iba a tener Sevilla o Málaga un aeropuerto en funcionamiento y nosotros no! ¡Pero estamos locos! ¡Qué perdemos la oportunidad de ganar turistas a cascoporro con los vuelos low cost!

A esa fiebre se llegaron a apuntar compañías aéreas creadas de la noche y la mañana. Imagino que recuerda a Flysur y sus demenciales vuelos entre Córdoba y Vigo, o entre Córdoba y Bilbao. Esta aerolínea tiene hasta una entrada en la wikipedia y prueben a pinchar en su antigua web, a ver si entienden algo. Evidentemente, a esa fiebre se apuntó el Ministerio de Fomento dirigido por la hoy imputada Magdalena Álvarez y el Ayuntamiento de Córdoba, que, en una política también demencial, decidió asumir a pulmón el coste de las expropiaciones de parcelas (que se pagaron a precio de oro) necesarias para la ampliación de la pista.

Pero créanme, todo eso se hizo porque había que hacerlo. Nadie lo cuestionó (bueno, sí, el PP lo cuestionó, pero lo que pedía era la construcción de un aeropuerto nuevo en otro sitio ¡¡un aeropuerto nuevo!!). Nadie lo criticó. Es más, se llegó a aplaudir que se hiciera lo que se tenía que hacer. ¡Cómo era posible que abandonáramos el aeropuerto! ¡Qué era eso de que el aeropuerto de Córdoba estaba en Sevilla o en Málaga y lo que había que hacer era llevar el AVE hasta allí! ¡Impostores! ¡Malos cordobeses! Faltaba gritar.

Yo tampoco lo critiqué. Quizás en algún bar o en alguna charla con algún concejal, sí. Pero con la boca pequeña. Yo también quería un aeropuerto en la ciudad. Eran esos crazy times (que me recuerdan cada vez más a los locos años 20 previos a la depresión de los años 30) en los que yo al menos salía al extranjero en un vuelo low cost al menos una vez cada tres meses. Reconozco que era incomodísimo ir hasta Málaga, Sevilla o Madrid para coger un avión. En fin. Tonterías que tenía uno.

Esta semana, por fin, el aeropuerto de Córdoba ya está operativo para acoger aterrizajes hasta de Airbus. Como escuché al compañero José María Martín en el informativo matinal de la SER, nadie fue a cortar la cinta, ni a dar un paseo por la pista, ni tan siquiera a hacerse una foto y enviarla luego por correo electrónico. Imagino que ahora nos da vergüenza haber construido una infraestructura que de momento se antoja inútil. Imagino que ahora es más fácil, también, reírse de forma cínica de los aviones que ya no van a aterrizar en Córdoba. Pero háganme un favor: ¿piensen lo que decían hace eso, cuatro, cinco o seis años del aeropuerto de Córdoba?

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Publicado el
30 de julio de 2013 - 03:38 h
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