¿Qué cultura ?

El pasado miércoles 20 el concejal delegado de cultura, Juan Miguel Moreno Calderón, compareció en el pleno a petición propia para explicar la política cultural municipal. Básicamente contó que se habían mantenido todas las citas culturales de la ciudad (con la incorporación del Festival de Cine Africano),   y que se habían renovado algunas de ellas en una política caracterizada por "la continuidad" que no el continuismo. Citó también la permanencia del programa  Cultura en Red, que tiene por objetivo la realización de actividades culturales en todas las zonas de la ciudad. Escribo esto y ya me estoy aburriendo, pero a la oposición le gustó. Según cuentan las crónicas, excepto alguna crítica de IU y PSOE a la existencia inexistente de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural, todos manifestaron su apoyo.

El problema es que no sabemos para qué sirve todo esto, que nadie se ha parado a pensar (uno de los ejercicios más recomendados en tiempos de crisis) qué están haciendo. Se dice que la cultura es generadora de empleo, pero no tenemos ni datos, ni objetivos, ni herramienta alguna para promover esa correlación, a las empresas se las cita únicamente como posibles patrocinadoras. Se da continuidad a la oferta cultural pero no se explicita por qué ha de ser así, dando por bueno un calendario de citas nacido de iniciativas descoordinadas de las instituciones, muchas de ellas con el  estricto afán de generar una actividad que permitiese conseguir la capitalidad cultural de 2016. No sabemos qué necesidades de equipamientos tiene la creación cultural de la ciudad ( la cultural, no la turística) mientras que muchos edificios de titularidad municipal permanecen cerrados; los centros cívicos mantienen rutinariamente las dinámicas con las que fueron creados, sin analizar si ya es el momento de que asuman otro papel que el de meros terminales en los barrios, y no existe ningún espacio de interlocución estable con el sector.

La elaboración de un plan estratégico con el que no cuenta la cultura es sustituido por ocurrencias de  decálogos, marcas de ciudad, magnas exposiciones y proyecciones internacionales que no aguantan hasta la siguiente reunión. Para ser justos, no es mala noticia que no entraran liquidándolo todo, pero lo que hacemos no nos da para ser una referencia cultural en nuestro entorno, ni para hacer estrategia de ciudad a partir de la cultura. Eso se consigue dialogando, con participación y reflexión (todas cosas muy baratitas), y después manteniendo esfuerzos continuados y coherentes. La ciudad tiene que crear su propio estilo, su forma de situarse en un contexto cultural muy dinámico, y eso no se hace manteniendo sin más la enésima edición del festival de no sé qué cosa. A ver si somos capaces de ponernos a ello  antes de que a alguien se le ocurra otro concurso o un tricentenario, y nos volvamos locos abordando proyectos tan urgentes como prescindibles.

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26 de marzo de 2013 - 05:00 h