Mamba out? No way!

No he sido nunca mitómano, aunque sí he admirado a figuras que en un momento de mi vida me impactaron y lo siguen haciendo. Y pienso ahora en este momento que vive la sociedad de mostrar, enseñar, compartir prácticamente cualquier suceso de tu vida, tendría un banco de imágenes colosal, envidia de los aficionados al postureo.

La muerte de Kobe Bryant, la Mamba Negra, he de reconocer que me impactó. La forma en la que se produjo y las víctimas implicadas (especialmente la de su hija de 13 años Gigi), agudizó aún más el sentimiento de perdida, asimilable a la de un ser querido.

Mamba out fueron las últimas palabras que pronunció Kobe tras su último partido jugado contra Utah Jazz, anotando 60 puntos ¡menuda forma de despedirse!. Es imposible irse cuando uno ha dejado un legado y una fuente de inspiración para generaciones. Su mujer días después de la tragedia escribía en Twitter lo siguiente:

"No hay suficientes palabras para describir nuestro dolor en este momento. Desearía que estuvieran aquí con nosotras para siempre... Pero nos despertamos cada día, tratando de seguir adelante porque Kobe, y nuestra pequeña Gigi nos alumbran el camino. Solo desearía poder abrazarlos, besarlos y bendecirlos".

Es fácil saber cuando uno se convierte en leyenda. Dentro de 30 años, las nuevas generaciones de jugadores seguirán revisando las jugadas de Kobe una y otra vez, porque serán eternas (al igual que escucharán a Queen, Bruce Springsteen o ACDC, y verán El Padrino, Cadena Perpetua o Forrest Gump).

Kobe ganó en 2018 un Óscar por el cortometraje "Dear Basketball" (https://www.youtube.com/watch?v=1O5kVONJUSY), y en ese año escribió un libro que recogía lo que para él era su estilo de vida, Mamba Mentality: How I play. Como resumen de esta filosofía vital, destacaría cuatro pilares:

  1. Trabajo: Repetitivo, compulsivo, sin posibilidad de negociación. En 1997 Lakers fue eliminado por Utah Jazz en los play-offs. En el último partido, Kobe hizo 4 airballs, algo impensable con la perspectiva actual. Nada más aterrizar en L.A. se fue a la cancha y estuvo todo el día tirando, y cuando digo todo el día hablo de 24 horas sin descanso.
  2. Curiosidad: estar siempre dispuesto a aprender a evolucionar. En el All Star de 2003, las cámaras captaron un diálogo entre Jordan y Bryant. A la finalización del partido, los periodistas le preguntaron sobre lo que hablaron, y el mítico 23 confesó que la Mamba le preguntó sobre como ejecutaba un movimiento de tiro alejándose del aro (fadeaway).
  3. Disciplina: compromiso 100% con el objetivo a conseguir. En 2013, Black Mamba se rompió el tendón de Aquiles en un partido contra Warriors. Con 35 años, y una lesión tan grave, nadie apostaba por su vuelta, es más, este tipo de dolencia ha retirado a estrellas como Thomas, Barkley, Shaq, Billups. Pero Kobe lo tenía claro. Seis meses después reaparecía, un tiempo record para el tipo de lesión y su edad.
  4. Competitividad: En sus propias palabras, "compromiso 100% en obtener la mejor versión de sí mismo". La competencia es con uno mismo. El interactuar con otros es la gasolina que alimenta la maquinaria.

Kobe a conseguido que hasta en su muerte los aficionados al mejor deporte del mundo nos uniésemos aún más. Lo vivo personalmente con mis hijos de 11 años que ahora empiezan a tener interés en este deporte, y estamos revisando sus mejores jugadas o el partido histórico de los 81 puntos contra Toronto Raptors. No se puede ir, quien está y siempre estará presente. Gracias Black Mamba, gracias Kobe, por tanto... pero aún estamos asimilando el golpe. BE TIM. BE TALENT IN MOTION

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Publicado el
6 de febrero de 2020 - 13:12 h
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