¿Y tú cómo sueles celebrar los cumpleaños?

Afición cordobesista durante un partido en El Arcángel.
El Córdoba está protagonizando un curso impactante en Primera en su 60 aniversario | En cada decenio, un episodio de alta intensidad para la historia | Pasó por todas las categorías

Cada diez años, terremoto. Para bien o para mal, el Córdoba se mantiene fiel -por encima de épocas, presidentes, entrenadores y jugadores- a un sello peculiar a la hora de festejar sus aniversarios cada década. Un vistazo a su realidad cada diez campañas ofrece un retrato brutal de la esencia del cordobesismo. Esté donde esté, da la nota. Lo de la Liga 2014-15 supone un hito: celebrar -porque, al margen de los resultados, es una celebración- los 60 años en Primera División se puede considerar como la cúspide de una línea de progresión. ¿Seguro que sí? Una visión con perspectiva obliga, como mínimo, a reconsiderar la teoría.

10 AÑOS | 64-65: La mejor temporada de su historia en Primera

En una década, de Tercera a Primera. Y tocando techo. La campaña 64-65 dejó marcados récords imbatibles. El Córdoba solamente encajó dos goles en El Arcángel en toda la temporada (15 partidos), dejando en la historia de la Liga el mejor promedio defensivo. Esos tantos los firmaron Alfredo Di Stéfano -ya en su declive, el argentino jugaba para el Español y se lo marcó a García- y el recordado Ricardo Costa en propia puerta. Lo recibió Miguel Reina, que defendió el marco en la máxima categoría con apenas 18 años.

El Córdoba no perdió ni un solo partido en su hogar. Terminó el curso en la quinta posición, por delante de equipos como Barcelona o Athletic de Bilbao. El Real Madrid terminó campeón. Con José Salinas -su hijo José Miguel ocuparía el cargo entre 2009 y 2012- en la presidencia, Ignacio Eizaguirre fue el entrenador de un equipo que tuvo como base a Reina, Mingorance, Simonet, López, Ricardo Costa, Tejada, Juanín, Miralles, Cabrera, Galilea y Luis Costa.

20 AÑOS | 74-75: A punto de ascender y espectáculo en Segunda

“Es el equipo que mejor fútbol ha hecho en toda la historia del Córdoba”, dice Rafael Campanero, presidente de honor, a propósito de la formación de la temporada 74-75. Los veinte años de existencia los cumplió el Córdoba en Segunda, donde despachó una temporada excelente a la que sólo le faltó la guinda del ascenso. Lo tuvo muy cerca. Subieron Oviedo, Racing de Santander y Sevilla, siendo el Córdoba cuarto a cinco puntos de los hispalenses, a quienes habían ganado tanto en El Arcángel como en el Sánchez Pizjuán.

El Córdoba estuvo todo el campeonato peleando arriba, pero se desquició al final y ganó sólo cuatro de los últimos once partidos. Una serie de arbitrajes polémicos y una sanción de cuatro partidos a Burguete, su máximo goleador, influyeron en el desenlace. Campanero presentó su dimisión, una determinación de la que terminaría arrepintiéndose. El campeón mundial brasileño Vavá dirigió a un equipo cuyo once más habitual fue el compuesto por Molina, Salas, Varo, Dominichi, Poyoyo, Urbano, Martínez, Onega, Rivero, Burguete y Juárez.

30 AÑOS | 84-85: Renaciendo tras tocar fondo en Tercera División

El trigésimo aniversario, en el pozo de Tercera División. El club tocaba fondo después de una cadena de gestiones desgraciadas tanto en lo deportivo como en lo económico. Campanero volvió a la presencia y nombró entrenador a Iosu Ortuondo, que había sido jugador del club y afrontaba su primera experiencia en un banquillo. Se reclutó también a cordobeses ilustres como Pepín -que pasó del Valladolid, en Primera y con ofertas de otros clubes, a enrolarse en el proyecto de Tercera- o Mariano Mansilla, un acreditado goleador. La cesión de Iñaki López Murga, del Elche, fue crucial, al igual que la irrupción del joven canterano Valentín.

Con cien millones de pesetas de deuda acumulada, el Córdoba necesitaba el ascenso para sobrevivir. Compartiendo Liga con vecinos como Pozoblanco, Palma del Río o Rute, el equipo terminó subcampeón por detrás del Betis Deportivo. Disputó las eliminatorias de ascenso, superó a Mestalla y Valdepeñas y terminó ascendiendo a Segunda B. Ortuondo dirigió a un equipo base formado por Luna Toledano, Revuelta, José María, Luna Eslava, Vinuesa, Luis Martínez, López Colodrero, Pepín, López Murga, Valentín y Mansilla.

40 AÑOS | 94-95: Campeón de Segunda B... y sin ascenso al final

“Esta vez no vamos a fallar”, dijo Rafael Gómez, presidente del Córdoba, en las vísperas de una campaña en la que los blanquiverdes compusieron un equipo costeado y vistoso. Todo iba bien. El equipo dominó desde el principio la clasificación en el grupo IV de una Segunda B repleta de históricos como el Recreativo de Huelva, Granada, Cádiz, Xerez, Jaén o Almería. Aguantaron los de Crispi un bache a mediados de temporada, reponiéndose para terminar campeones y acudir a la liguilla de ascenso una vez más. Los rivales eran Castellón, Sestao y Mensajero. Y aquí todo comenzó a torcerse.

En la primera jornada, derrota en Castalia (1-0). Tras vencer al Sestao (1-0), revés contra los vascos en Las Llanas (1-0). Y ahí estalló la paciencia de Gómez, que destituyó a Crispi y lo sustituyó por Juan Verdugo. Un triunfo ante el Castellón (2-0) lo dejaba todo pendiente de los dos partidos ante el Mensajero. Y en la isla se consumó el desastre: el Córdoba, en superioridad numérica por expulsión del excordobesista Márquez, perdió por 1-0 y se quedó sin opciones. Rafael Gómez, presentó su dimisión, pero los aficionados le aclamaron en El Arcángel y dio marcha atrás en su decisión. Así celebró el Córdoba sus 40 años. El once más habitual fue el formado por Avelino Viña, Algar, Juanito, Dani, Ortega, Javi Prieto, Rícard, Pepichi Torres, Paco Pérez, Manolo y Víctor Bermúdez.

50 AÑOS | 04-05: El 'cincuentenariazo', descenso y ruina total

Un equipo para pelear por el ascenso a Primera. Después de encadenar salvaciones en el último partido en los años anteriores, el Córdoba decidió que el 50 aniversario de su fundación era el mejor momento para dar un vuelco a la historia y convertirse, por fin, en un grande. Contrató como entrenador a Esteban Vigo, avalado por su excelente temporada en el Xerez, y se gastó un dineral en fichajes de primer nivel como Silvio Rodríguez, Mariano Armentano, Mate Bilic, Íñigo Larrainzar o Fernando Cáceres. Todo fue un desastre desde el comienzo. Con un punto en las siete primeras jornadas y un boicot a los medios de comunicación por las críticas, el Córdoba echó a Esteban y trajo a Roberto Fernández, un ídolo de la afición. El de Bechí apenas duró un puñado de jornadas y la reacción no se produjo.

Llegó entonces al banquillo Crispi, quien tampoco pudo sacar adelante al equipo después de un arranque (7 puntos de 54 posibles) horroroso. Cogió finalmente el equipo el director deportivo, Juan Carlos Rodríguez, y el milagro estuvo a punto de producirse. El Córdoba terminó descendiendo matemáticamente a Segunda B en la penúltima jornada, en El Arcángel, al caer por 3-4 ante el Valladolid. La afición reconoció la pelea hasta el fin de un grupo que llegó hasta los 38 futbolistas utilizados, un récord que no se ha batido aún. Ahí van sus nombres, algunos recordados y otros perdidos en la intrascendencia: Saja, Marc Bertrán, López Ramos, Selu, Cristian Álvarez, Txiki, Ruano, Montenegro, Marchiori, Villa, Bilic, Jauregi, Berruet, Juanmi, Leo Jiménez, Pierini, Sebas, Armentano, Cáceres, Anderson Costa, Jonay, Silvio González, Boris, Rafa Moreno, Soderstrom, Pablo Sierra, Francisco, Gorka García, Sérvulo, Óscar Pérez, Guirado, Sarmiento, Larraínzar, Jorge Pérez, Ángel, Germán Rojas, Osuna y Fali.

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