El camino del Bball

José Ferrer, en el Bball-Portus Magnus | MADERO CUBERO

Hubo unos 400 espectadores en las gradas. Algunos esperaban más; otros, menos. Estaba por allí Don Bball, la mascota que se inventó un día un señor de Cincinatti llamado Bill Masterson que ahora se mueve por otros escenarios -también relacionados con el baloncesto- y que fue el impulsor de una forma distinta de espectáculo en las gradas. Se sorteó una bicicleta entre el público. No faltó el toque solidario al sumarse el club al Día contra el Cáncer de Mama promovido por la Federación Andaluza. Hasta hubo un abrazo en público al IMDECO y a la Diputación con la entrega a su presidente y diputado de Deportes, Antonio Rojas y Martín Torralbo, respectivamente, de un póster del equipo. El del año pasado, en el que figuran el cuadro técnico y un bloque de jugadores que hoy militan en el vecino Yosiquesé Cordobasket. Fue una noche de detalles, de propósitos de enmienda y de escenificación de filias y fobias.

El Smurfit Kappa Bball Córdoba volvió a Vista Alegre seis meses después de su último partido. Por entonces remontó con mérito una eliminatoria de play off ante el San Juan y se marchó con la idea loca -pero bien ganada- de ascender a la LEB Plata tras pasar por la Final Four de Plasencia y la Fase de Ascenso de León. El Bball se metió en un histórico Top 16 nacional de EBA. Este sábado retornó para jugar la tercera jornada de Primera Nacional, dos categorías más abajo de la que pretendía alcanzar entonces. Han pasado muchas cosas y ha habido reflexiones de todo tipo al respecto de lo que ha sucedido este verano en el baloncesto cordobés. Algunos lo llaman golpe de estado. Otros hablan de evolución. La cuestión es que el Bball comparte ahora vecindad con el Colegio Virgen del Carmen, el Galletino’s Montilla, el Claritas Iulia de Espejo y el CP Peñarroya. Su objetivo es ascender a la Liga EBA y recuperar el sitio en una categoría -la cuarta nacional- que perdió por un descenso administrativo. Sus dirigentes quieren regenerarlo. Están en ello.

La directiva que preside Francisco Gutiérrez sigue empeñada en encontrar unos cimientos económicos firmes. Es su guerra. En la cancha se libra otra batalla y ahí es donde se baten el cobre José Antonio Santaella -ayudado por su hermano Curro y por Quique Garrido, un técnico que lleva años trabajando en las secciones formativas del CB Europa Ciudad de Córdoba- y un plantel de jugadores en el que sobresalen dos referencias: Luis Rodríguez y José Antonio Ferrer. El primero juega de base y de sus manos salen la mayoría de los tiros del equipo. Es el capitán, el único que dijo “no” a Rafa Sanz cuando le tentó con la oferta del Cordobasket. Luis es hijo del presidente de la cantera del CB Europa y un jugador apreciado en el club, donde también ha entrenado a chavales. Ferrer, que actuaba como directivo, ha descolgado las botas y a sus 42 años ha vuelto a competir en una liga de rango nacional. No está para que le expriman, pero garantiza minutos de calidad, liderazgo y unos servicios mínimos más que interesantes. Ante el Portus Magnus no tuvo una actuación lucida (5 puntos, 7 rebotes). Algo mejor estuvo Rodríguez, que firmó 17 puntos con aceptables porcentajes.

El hecho de que el Bball ganara sin tenerles a ellos a tope se puede interpretar como una buena noticia. Tomás Jiménez (12 puntos) y José Antonio Moreno (14 puntos, 8 rebotes) siguen dando pasos adelante. El año pasado eran piezas residuales en EBA con Sanz y ahora, con Santaella, deben crecer. Como Delgado, Canales, Cazacu, Bergillos, Caballero… Todos contribuyeron a dar lustre al día del retorno a Vista Alegre. El Bball le ganó por un ajustado 68-63 al Crisara Almería de Pepe Siles, un prieguense que llamó la atención por su vehemencia a la hora de dar órdenes a sus jugadores. Con el marcador en un puño, en los últimos minutos, no se le ocurrió mejor manera de motivar a los suyos que arrojar al suelo la toalla y alejarse del grupo para que ellos mismos autogestionaran el partido. No funcionó. El Bball, que lo pasó francamente mal en algunos momentos ante un equipo que llegaba colista después de haber sido vapuleado en su único partido, terminó llevándose los puntos y sumando la segunda victoria en tres jornadas. La primera en Vista Alegre, donde volvieron a sonar las arengas y la música ochentera de Paco Cañero, que desde su puesto de speaker repitió que el Bball ha empezado su camino de regreso. Quizá sea un viaje a ninguna parte o el comienzo de algo nuevo. Quién sabe. Habrá que seguirles los pasos.

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