La revolución según 'Fuenteovejuna'

Los vecinos de Fuente Obejuna vuelven a representar la obra de Lope de Vega | MADERO CUBERO
Los vecinos de Fuente Obejuna vuelven a representar la obra de Lope de Vega en la que se denuncia la violencia de género y el abuso de poder hasta sus últimas consecuencias

Pasó en el año 1476, pero podía pasar hoy mismo. Un pueblo entero se rebeló contra su dirigente. Fuente Obejuna, entonces se llamaba Fuenteovejuna, como la obra del universal dramaturgo Lope de Vega Carpio, tenía alcalde, pero por encima de él tenía un comendador de la orden de Calatrava al que acusaron de violar a una joven del pueblo y de abusar de su poder y autoridad. El pueblo conspiró y acabó asesinándolo. Se tomó la justifica por su mano. Después de una extensa investigación, y ante la imposibilidad de encontrar a un autor concreto de la muerte del comendador a quien castigar, los Reyes Católicos decidieron perdonar a todo el pueblo. La otra opción que tenían era matar al pueblo entero, pues a la pregunta (ya reescrita y versificada por Lope de Vega) de “¿quién mató al comendador?”, a coro el pueblo respondía “Fuenteovejuna, mi señor”.

Desde la fuente que preside la plaza en la que hasta el próximo domingo se representará la obra de Lope de Vega responde su director, Manuel Canseco, que reflexiona y opina que sí, que desde luego lo escrito entonces por Lope de Vega es la descripción de una revolución contra dos de los grandes delitos que se pueden cometer sobre un pueblo: “la violencia de género y el abuso de poder”, describe.

Anoche comenzó la representación popular de una obra que cuando acaba, entre los gritos de “Fuenteovejuna todos a una”, hace pensar a muchos espectadores sobre la potencialidad de un pueblo en rebelión. “Se me pone el vello de punta, y eso que vengo todos los años”, responde una vecina mellariense, que un rato antes ayudaba a los 200 actores no profesionales (todos vecinos del pueblo salvo el diputado de Cultura, Antonio Pineda) a ponerse la ropa. “Es que podía pasar hoy día”, insiste.

Desde ayer, Fuente Obejuna va a matar cada noche al comendador por la violación de Jacinta, por su intento de violación a Laurencia y por el intento de que el entonces consejo de notables del pueblo hiciera lo que él quería que se hiciese, por muy reprobable y deshonesto que fuese. Fuente Obejuna no mataba al comendador desde el año 2009, el año en que se representó la obra por última vez y se topó con otro comendador gigante: la Sociedad General de Autores de España (SGAE), que reclamaba al Ayuntamiento el 10% del dinero que se generaba en las taquillas. Este año, la SGAE ha preferido unirse al pueblo de Fuente Obejuna y patrocina la representación de una obra que, rebeliones aparte en un texto escrito hace 400 años, sigue revolucionando a todo un pueblo.

Desde hace tres meses, los 200 actores ensayan sus papeles. Los principales, han dado talleres de cómo recitar en verso una obra tan compleja como la escrita por Lope de Vega. Muchos repiten sobre las tablas (algunos, como el que hace de comendador, Ángel Luis Martín, llevan 20 años formando parte de la obra). Otros debutan. Y otros más, incluso, sorprende, como el párroco de Fuente Obejuna, el padre Juan Laguna, que tiene un pequeño papel. Todo el mundo en Fuente Obejuna, sea quien sea y venga de donde venga, participa en una revolución de hace más de 500 años.

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