Cuando los maestros de esgrima se examinaban en La Corredera

Un aspecto de la muestra de espadas del Archivo Histórico Provincial | MARÍA TERESA HERNÁNDEZ
La exposición 'Acero toledano, acero genovés. Mercaderes de espadas, maestros espaderos y espadachines en los siglos XVI y XVII' se muestra en el Archivo Histórico Provincial

Hubo un tiempo en que para convertirse en maestro de esgrima en Córdoba había que ser examinado por otros maestros de esgrima. Y esa prueba final se hacía en La Corredera. Imaginen la plaza porticada ocupada por eco de aceros golpeando aquí y allá. Avances. Retrocesos. Ataques. Defensas. Y estocadas. La anécdota la cuenta de pasada la

directora del Archivo Histórico Provincial, Alicia Córdoba. Ella es la anfitriona de la muestra Acero toledano, acero genovés. Mercaderes de espadas, maestros espaderos y espadachines en los siglos XVI y XVII que se exhibe en la sede del Archivo hasta el 13 de mayo.

"En la muestra guardamos la carta de examen de uno de los maestros de esgrima que trabajó en Córdoba. La carta era lo que se redactaba cuando los esgrimidores, los maestros, daban el visto bueno a los aspirantes. Si pasaban la prueba en La Corredera, se les permitía poner tienda, es decir, podían dedicarse a enseñar a otras personas como maestros de esgrima", señala Córdoba. También hay documentos de fabricantes espaderos. "En este caso tenemos la reproducción de un documento de aprendizaje de cómo un niño comienza a trabajar con un maestro en el arte de enseñanza de las espadas", prosigue la directora del Archivo.

Uno de los aspectos más curiosos de la muestra es un documento que demuestra cómo el valor de la espada española de acero toledano era mucho mayor que el del acero italiano. "Comparamos dos escrituras de compra, una de acero de espada española y otra de acero milanés", añade Córdoba. Y como recuerdo de los estragos de las espadas, un documento de los fondos jurídicos de Rute que da cuenta de las heridas que varias personas se infringieron en una lucha.

Símbolo del poder y la justicia, la espada está íntimamente ligada a la construcción de la nación española. Desde la reconquista a los tercios, hay una constante referencia a la destreza de los soldados hispanos en su manejo, como también a la superioridad del acero toledano frente al foráneo.

De ambas cosas hay abundantes testimonios en la Córdoba medieval y moderna, con sus pujantes gremios de espaderos -fabricantes de espadas- y de esgrimidores –maestros en el arte de la esgrima-. En esa época, la espada no era solo un arma de guerra, sino un objeto de uso cotidiano en una sociedad donde las ofensas se dirimían con duelos y las reyertas acababan en heridas o muertes por arma blanca. Icono del valor, la espada se convierte también en el emblema de una élite que hace de ella el símbolo de su condición nobiliaria.

En la Edad Media el manejo y la destreza con las armas formaba parte de la educación básica de la nobleza. Los duelos se realizaban en un campo cerrado, regulados por el rey y bajo unas normas muy estrictas. A partir del siglo XV, después de la prohibición por los Reyes Católicos, en 1480, el duelo formal pasó a convertirse en duelo clandestino. Se solían vulnerar las reglas: tirar tierra a la cara, arrojar la capa para cegar al adversario, o esperarlo con un grupo de allegados, eran ocurrencias comunes.

El duelo se extendió a todas las clases sociales. Era preciso expresar el vigor, el coraje, la valentía, el orgullo, en suma, el honor a cada momento y en cada lugar, y las reyertas eran comunes. Francisco Alcalde ha recordado que el jueves, 5 de mayo, a las 19,30 horas, en el Archivo Histórico Provincial, y dentro del ciclo El Archivo del Tiempo, Rafael Girón se adentrará en el análisis de la producción, los orígenes, el uso y el comercio de espadas en la España de los siglo XVI y XVII y miembros de la Asociación Cordobesa de Esgrima Histórica hablarán de la Asociación y de sus fuentes documentales.

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