Aceite lampante a precio de virgen extra: la crisis del girasol altera el mercado del olivar

Imagen de archivo del proceso de obtención del aceite en una almazara.

El aceite lampante (que procede de las aceitunas) se llama así por que era el que se usaba para las lámparas. Es el zumo de aceituna de inferior categoría, el que tiene una acidez superior a los 2º por diversas cuestiones: o el fruto es de peor calidad, o se ha fabricado con varios refinados o simplemente la aceituna usada es la que se ha caído al suelo. Es apto para el consumo y es usado por muchas marcas, que incluso lo llegan a etiquetar como de oliva (que lo es, pero no es ni virgen ni virgen extra).

La crisis del girasol provocada a su vez por la guerra en Ucrania ha provocado escasez en el mercado de las grasas vegetales. Casi desde primavera, muchos productores han sustituido el aceite de girasol por el lampante o incluso el virgen. Y eso está alterando, y mucho, los mercados del aceite. Tanto que ahora mismo el lampante se está pagando a precios desconocidos y muy similares a los que a principios de año costaba el virgen extra (el famoso AOVE).

Según el sistema PoolRed, que maneja en tiempo real la evolución de los precios, este martes el kilo en origen de aceite lampante se estaba pagando a 3,51 euros. El aceite de oliva virgen tenía un coste de 3,57 euros, mientras que el AOVE se iba a 3,72 de media. A principios de julio, el aceite lampante costaba 30 céntimos menos que ahora. El año pasado el precio del lampante no pasaba de los tres euros.

En todas las almazaras consultadas por este periódico coinciden en señalar que la demanda de aceite lampante como sustituto del girasol se ha disparado, y el problema está en que tampoco hay tantas reservas. Tradicionalmente, el aceite que tenía precio era el AOVE y el virgen. El lampante se usaba más por grandes marcas para grandes embotellados, que usaban en supermercados como cebo para muchos consumidores que desconocen la diferencia entre aceites.

Ahora, la mayor parte de las existencias de lampante se están acabando, lo que está tensionando el mercado y elevando sus precios. Tanto que la diferencia de calidad entre el AOVE y el lampante es absoluta, y en estos momentos la de precio oscila en apenas 20 céntimos.

No obstante, fuentes del sector esperan que el precio del lampante provoque también un aumento del AOVE. Solo en la última semana, el precio en origen del virgen extra ha subido en 10 céntimos, pasando de 3,62 euros el kilo a 3,72. Las previsiones apuntan a un final del verano con precios, de nuevo, por encima de los cuatro euros en origen, un escenario que muchos productores temen.

Aparte, los aforos se están reduciendo. El calor extremo de este verano está provocando un enorme estrés hídrico en el olivar. A más calor, el fruto se desarrolla menos y la producción se prevé que se acorte incluso más. Con menos producción y más demanda se augura una nueva crisis de precios que puede llevar el aceite de oliva de nuevo muy por encima de los temidos cuatro euros en origen. A partir de ahí es cuando el consumidor se retrae, algo que el sector teme muchísimo tras conquistar una enorme cuota de mercado en los últimos años.

Los precios actuales del aceite son prácticamente el doble de los de hace dos años, cuando se produjo el efecto contrario: los agricultores apenas compensaban el coste de mantener sus olivares y recoger la aceituna. Ahora se han incrementado también los costes, en muchos casos prácticamente el doble (especialmente los abonos, fitosanitarios y el combustible), por lo que muchos agricultores sostienen que el umbral de los cuatro euros es el único posible para mantener los márgenes.

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