Dame la mano, que yo te enseño: niños y ancianos aprenden juntos en una guardería

Proyecto intergeneracional entre la guardería Cuenta Cuentos y la residencia Séneca | MADERO CUBERO

Pepita sostiene sobre un bastón los 85 años que dejan entrever sus ojos y sus manos, plagadas de arrugas, testigos de los recuerdos que guarda en su memoria. De pronto, su mano se entrelaza con otra que apenas sabe nada de la vida. Su dueña se llama Aitana y se acaban de conocer. Nunca se han visto antes pero, nada más verla, la menor encuentra en Pepita a la invitada perfecta para enseñarle su guardería. Ambas forman parte del primer proyecto intergeneracional que se va a desarrollar en Córdoba hasta el próximo mes de junio y que ya ha comenzado.

El centro encargado de poner en marcha esta iniciativa ha sido la guardería Cuenta Cuentos, que, junto a la Residencia Séneca, permitirá que los niños y las personas mayores puedan compartir experiencias y conjugar de la mejor forma la espontaneidad de la niñez y la sabiduría de la ancianidad. La profesora de la escuela infantil, Selena Reyes, explica que a través de este proyecto se fomentará el valor de la tercera edad, tan denostada en ocasiones en nuestra sociedad. A su juicio, este colectivo sufre determinados estereotipos que difunden la falsa realidad de que “ya no sirven para nada”. Hacerles sentir útiles es primordial para que la vejez no sea tan arrasadora.

Seis mayores serán los que participen en este proyecto piloto y sus nombres son: Pepita, Antonio, Rafaela, Antoñita, Francisco, Antonio y Teodora. Este pequeño grupo permitirá a las maestras trabajar de forma más integrada y dinámica. Aunque algunos portan silla de ruedas, no es impedimento alguno para interrelacionarse con los menores ya que se encuentran en sus plenas capacidades cognitivas y sociales. A su llegada, todos sonríen pero los menores muestran esa inocencia propia de su edad que les hace mirar por todos los recovecos de las sillas de ruedas.

Pero, ¿cómo viven los niños este proceso? Reyes cuenta que en los días previos a este primer encuentro, tanto ella como el resto de seños les han ido explicado que pronto llegarían “unos abuelos” a los que había que colmar de cariño. La explicación caló en ellos porque minutos antes de la llegada de los mayores gritan “abuelos” y se colocan en fila en la guardería. Una menor, Celia, salta y da vueltas mientras grita a diestro y siniestro que “hoy vienen los abuelos mayores”.

Los ancianos vienen acompañados de dos técnicas de la residencia: Carmen Madueño y María Ángeles Fernández, quien cuenta “la ilusión” con la que los participantes afrontan esta iniciativa. Además de fomentar esos lazos de unión entre edades tan diferenciadas, este proyecto ayuda a los más mayores a salir de esa rutina que sólo les lleva a pasar tiempo con personas de su misma edad. Durante los seis talleres que se realizarán el último viernes de cada mes, tanto los niños como los adultos participarán en las mismas actividades, que estarán relacionadas con la familia, Córdoba en mayo o el verano.

Pepita intenta explicar, emocionada, lo que supone para ella ser una de las elegidas. “Lo que hay ahí [en relación al grupo de los niños que esperaban en la puerta] es muy bonito y me da la vida”, se sincera. Rodearse de los más pequeños le lleva a recordar lo que vivió hace más de 60 años. “Los veo y me acuerdo de cuando yo tenía a mis hijos con esa edad”. Ahora, esta viuda podrá disfrutar de estos pequeños para revivir todo lo que creía olvidado.

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