Uno de los cines de verano más antiguos de España está en Córdoba: el Coliseo de San Andrés

Cine de verano Coliseo San Andrés | MADERO CUBERO

Martín Cañuelo, gerente de Esplendor Cinemas -la empresa que gestiona los cuatro cines de verano de Córdoba-, tiene en su haber archivadores repletos de carteles que nos cuentan la historia fílmica y teatral del Coliseo de San Andrés, uno de los cines de verano más antiguos de España de los que aún se encuentran en activo. Fue el gestor cultural Antonio Cabrera, madrileño aunque enamorado de Córdoba, quien levantó este cine-teatro que lleva más de 80 años amenizando las calurosas noches de verano de Córdoba.

Tras su llegada a Córdoba, Cabrera dio a este edificio una clara arquitectura andaluza; un enorme patio donde las casas se levantaron a su alrededor, conformando así un perfecto círculo donde se ha concentrado la mejor oferta cultural. Ya en los años 60 se anunciaba como “el mejor local de la época” y su gerente no escatimaba en mensajes publicitarios para atraer al público cada noche.

Durante la gestión de la familia Cabrera, el Coliseo de San Andrés fue cine y teatro. La proyección de las películas se alternaba con verdaderos espectáculos de variedades: desde el teatro más puro hasta los musicales “o lo que los críticos llaman la ópera flamenca”, especifica Cañuelo. A lo largo de los años 40, 50 y 60, este último género fue realmente importante ya que en un mismo espectáculo cabían el baile, el cante y el humor.

El espacio anexo a la gran pantalla de este cine de verano, de trece metros por ocho de dimensión, también sirvió de escenario para la comedia y la revista musical, “lo que luego puso de moda Lina Morgan: un género musical a la española”. Aunque la hemeroteca recoge que este cine cerró sus puertas durante la guerra civil española, Cañuelo asegura que esa afirmación no es del todo correcta. El Coliseo de San Andrés “nunca se llegó a cerrar aunque entre 1936 y 1939 sí hubo temporadas más cortas, nada más”.

En manos de Martín Cañuelo desde 1986

Junto a este cine de verano, la familia Cabrera llegó a disponer de otros tres locales en 1947: El Rinconcito, El Duque de Rivas y Cinema España. Por estas fechas ya estaban también en funcionamiento el cine Delicias (1943) y el Fuenseca (1945). Tras el fallecimiento de Antonio Cabrera, la empresa pasó a manos de su hijo, quien, posteriormente, cedió el testigo a sus nietos hasta los años 80, momento en el que varias empresas se turnaron en la gestión de los cines. Todo se unificó en unas mismas manos con la llegada de Cañuelo en 1986.

La despoblación de esta zona del casco histórico de Córdoba, los derrumbes y las nuevas edificaciones hicieron que a partir de los años 90 desaparecieran buena parte de las salas de verano. En este punto, Cañuelo hace una nueva aclaración: es cierto que Córdoba llegó a disfrutar de hasta 50 cines de esta categoría, pero no todos se dieron simultáneamente en el tiempo. Asimismo, mientras que unos proliferaron en espacios de grandes dimensiones, otros lo hicieron en zonas de huertos, como los cines Olimpia, Delicias y Fuenseca.

El Coliseo de San Andrés, por su parte, es el único insertado en un patio de vecinos, lo que le da un aspecto aún más singular. De las viviendas que rodean a este cine, sólo cinco están habitadas. El resto requiere de un gran trabajo de rehabilitación que todavía no ha llegado. Durante las horas de proyección, las luces de las casas se apagan y los vecinos deben respetar las cerca de cuatro horas que dura la actividad diaria del cine.

Cuando el espectador atraviesa la puerta del Coliseo, el ambigú ya tiene preparados los bocadillos y las bebidas, el suelo está refrescado y sillas y mesas, limpias. Aunque la gestión de estos cines es complicada dado que requiere una enorme inversión, hay quienes todavía no renuncian a vivir una noche de verano en enclaves históricos para seguir manteniendo vivo un verdadero patrimonio material y humano.

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