Cerveza artesanal, del sótano al bar

Rafael Serrano y Alejandro Díaz, de cervezas Califa. | FOTO: CORDÓPOLIS
Proliferan las marcas de fabricación tradicional de trigo y malta de cebada, como Califa o Son

El ingeniero agrónomo Francisco Lucena, de 30 años, dejó la cooperativa en la que estaba contratado y aplicó sus conocimientos para construir un sueño. Su propia firma de cervezas artesanas: Son. Su empresa aspira a cambiar la concepción de la cerveza. El objetivo es lograr atraer a consumidores exigentes capaces de apreciar el sabor de la cerveza fabricada de manera tradicional.

Son, que nació hace poco más de un año, no está solo. Hace tres meses nació Califa, una iniciativa de dos socios, Rafael Serrano y Alejandro Díaz. Los dos dos son autodidactas que comenzaron elaborando sus propios caldos en casa. Influenciados por otros colegas sevillanos que empezaron como ellos pero no tardaron en fabricar su cerveza para comercializarla bajo la firma Taifa, se lanzaron.

Califa produce la cerveza en un sótano situado en pleno centro de Córdoba, junto al colegio Santa Victoria y frente al Conservatorio de Música. Los 500 litros diarios de las tres variedades de cervezas que producen los venden escaleras arriba, en el bar que han abierto justo encima. Un bar que tiene una gran pizarra tras la barra y que no es sino una guía de muchas de las cervezas artesanales que, junto a la suya, se producen actualmente en España.

La aventura le ha costado a los socios una inversión de unos 100.000 euros. Y las dificultades no son pocas. “El principal problema son los impuestos. A los normales de un comercio hostelero, se suman los de una fábrica que produce un producto alcohólico”, se lamenta Alejandro. Pero el resultado es muy satisfactorio. “Los clientes han tendio una acogida estupenda. Y muchos vienen buscando nuestras cervezas, con mucha curiosidad”, prosigue el cervecero.

En este aspecto coincide con Francisco Lucena, de Son quien ve con optimismo el futuro ya que, en su opinión, la proliferación de marcas en Andalucía terminará moviendo el mercado y generando curiosidad entre los aficionados para, finalmente, fomentar el consumo. Son ya abre líneas de distribución en Málaga, Cádiz, Madrid y Barcelona. Y sueña con lograr una producción suficiente, sin dejar de ser artesanal, para vender en Europa o, incluso, en Estados Unidos.

En Andalucía el fenómeno crece y las fábricas abren como champiñones. En Califa pretenden reflejar esa riqueza incipiente. “Queremos ir dándole más presencia a las cerveza andaluzas”, señala Rafael. La mayoría de ellas se basan, como Califa, en la fuerte personalidad de sus caldos, en su singularidad y en la artesanía del proceso de cocción y fermentación con materias primas casi siempre vinculadas a la agricultura ecológica o a sus técnicas de explotación. Además de la sevillana Taifa, en Almería nació Far West; en Jaén, Tierra de Frontera y en Granada, Mammooth.

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