Biocórdoba, Cosmopoética y otras luces.

Desde la distancia, las imágenes que llegan desde Córdoba son variadas. Están las noticias que puedes leer en la prensa, en los medios digitales, sobre todo, y las que llegan a través de familia, amigos, personas cercanas.

Y en estos días, frente a ese pesimismo habitual y esa resignación que a algunos les gusta llamar senequismo (no es mi caso en absoluto), se dejan ver más luces que sombras. Lee uno que los precios de la vivienda siguen subiendo a pesar de ser una de las provincias y ciudades con un porcentaje de paro, ese telón de fondo que no parece desaparecer.

Pero al tiempo, se muestra, de nuevo la capacidad creadora e innovadora que, a pesar de todo, y de todos, sigue anidando en muchos rincones de la ciudad.

Lee uno, mira los carteles, las presentaciones, los contenidos, los eventos... de Biocórdoba, y adivina, sin estar en ellos, que algo se mueve. Y algo que está preñado de futuro. Iniciativas que se van enlazando y que perfilan alguno de los sectores que podrían hacer desaparecer ese telón de fondo pesimista en un futuro no tan lejano. Y de forma respetuosa, sostenible y con protagonistas pegados al terreno. Las instituciones empiezan a darse cuenta del potencial que reside en personas y empresas que están a un paso, en un terreno que en toda Europa y en el mundo se abre camino a toda velocidad. En el último año el consumo de productos ecológicos ha crecido un 25% en España. Todo un reto, toda una nota luminosa.

Y Cosmopoética. Una vez más. Hacer de Córdoba la capital de la poesía durante unos días, porque ya es un gran continente del atlas poético el resto del año. Como lo es del Patrimonio de la Humanidad. Y que se basa en un trabajo sobre personas a largo plazo, más que sobre equipamientos o instituciones. Existe un bagaje cultural y creativo importantísimo en la ciudad. Cuando puede, y se le deja, sale a la superficie.

No sé si corresponde a lo que aquel autor americano, Richard Florida, denominó "clases creativas", que tenía sus connotaciones en ocasiones elitistas, pero está claro que Córdoba se mueve. Lo vemos claro los que miramos en la distancia. Es necesario trabajar más ese software que son las personas, los individuos y los grupos que puedan crear, imaginar, innovar... que en el hardware de grandes edificios y organigramas institucionales. Porque madera para el fuego hay.

Las luces se ven. Desde lejos.

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3 de octubre de 2018 - 04:30 h
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