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Sobre este blog

Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

Sergio Gracia

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Sobre este blog

Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.

Después de aproximarnos en la primera entrega de esta trilogía a la doctrina y las mutaciones ideológicas del aceleracionismo en “Mundos de ruptura: radiografía del extremismo aceleracionista y sus derivaciones”, y posteriormente hablar de los patrones comunicativos que ayudan a su propagación en “Ideología del colapso (II): lenguaje cifrado, subculturas digitales y comunicación aceleracionista en la esfera radical contemporánea”. 

En este tercer artículo y último artículo, buscamos realizar una aproximación somera a lo qué hay detrás de cada atentado, en cómo el extremismo intenta convertir o vender cada acto de violencia en un recurso aspiracional, donde las narrativas en torno al martirio y los manifiestos, son utilizados como artefactos propagandísticos, que buscan promover la imitación en futuros actores.

Con el acto terrorista no termina todo, simplemente este sirve de puente para una segunda fase, que tal como decíamos antes, busca la imitación. El atentado proporciona datos y documentos, que a posteriori serán utilizados como catalizadores y transformados en símbolos, y que correrán como la pólvora por foros y redes.