Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.
Europa en guerra ¿Qué harías si tu país estuviera en guerra?

Que tu bloque no esté destruido, que tu amigo no esté desaparecido, que tu hija no tenga reventada la cabeza por un misil o que tu abuelo no tenga amputada una pierna por pisar una mina, no quiere decir que tu país no esté inmerso en una guerra.
En Europa se cuentan por miles los muertos o desplazados diarios por falta de alimentos, por inundaciones, por congelación al tener que dormir a la intemperie o por ser desahuciados con niños pequeños. Pero claro, tú, un mileurista con aires de terrateniente, que no llega a fin de mes si le revisan el Euribor o si le suben la luz, sigues pensando que Europa es un lugar seguro, donde sólo los inmigrantes del sur global, vienen a desestabilizar.
La llegada a Europa de los fondos buitre trajo consigo una invasión encubierta, pero claro, tú un oligarca en potencia no lo quieres ver. La expulsión de inquilinos que llevan viviendo allí toda la vida o la especulación, es una de las aristas de esa guerra encubierta, aunque no es la única ni la principal.
La historia la narran los poderosos que compran las portadas y líneas editoriales, y tú haces de portador, divulgando masivamente a través de redes sociales o con una cerveza en la barra de un bar sin pararte mínimamente a ver si lo que estás retuiteando o reenviando por grupos de whatsapp es cierto.
Otras de esas aristas están siendo los golpes de Estado blandos o encubiertos o la guerra híbrida que tiene lugar mediante la mezcla del uso de la fuerza militar con otros elementos como ciberataques, fake news o acciones económicas de muy diverso tipo. De estas situaciones, Europa es culpable ya que parte de sus actores políticos permiten, consienten, e incluso financian, buscando con ello futuras prebendas personales.
Europa se vende como un actor estratégico a nivel global, y lo es, pero sólo por número, no por importancia. La vieja Europa hace tiempo que dejó de tener fuerza. Europa y sus líderes políticos, actúan de forma servil, y se someten a las élites americanas, rusas, chinas o israelíes que les prometen un mundo sin horizontes, lo cual, lleva a una sumisión y obediencia ciega.
Es curioso que, en abril del año pasado, el Parlamento Europeo reclamara una respuesta firme a la injerencia rusa, porque claro lo que hizo en su día Trump y Bannon o lo que hace China o Israel, no son injerencias ¿Verdad? El caso de los dos agentes del CNI detenidos en 2023 por espiar para EEUU y filtrar información clasificada ¿Es considerado injerencia? Y la identificación de tres directivos israelíes por el espionaje a independentistas con Pegasus ¿Es injerencia?
La tournée que se está marcando Musk por media Europa avalando, promocionando y apoyando de forma clara y directa a la ultraderecha en procesos electorales ¿es injerencia o tal vez sea un intento de golpe de estado blando? Lo que está haciendo hoy Musk, es la repetición pero ya sin máscaras de lo que hizo Bannon hace 8 años, donde buscó unir a la ultraderecha europea para tumbar a la UE, mientras esa misma UE sigue callada ante sus actos esperando rendir pleitesía al amo del cortijo Trump.
Buscan convencer a la sociedad en general y al “currito” en particular de que “los impuestos frenan el crecimiento económico” o de que “vienen de fuera para quitarnos el trabajo” sin darse cuenta estos, que poco a poco están siendo expulsados del sistema y de la sociedad, quitándoles los sistemas de sanidad y educación públicos, universales y gratuitos, aumentando la brecha digital o creando más trabas para acceder al mercado laboral.
Cuando hablamos de guerra o conflicto híbrido, es necesario tener en cuenta cuáles son sus objetivos, ya que este implica un enfoque multidimensional, donde los actores suelen combinar estrategias convencionales y no convencionales.
Entre sus objetivos cabe destacar que se busca la erosión de la confianza de los ciudadanos en las Instituciones, empresas y el propio sistema político, lo que a su vez, lleva a debilitar la cohesión social.
Actores como Milei, Meloni, Orban o Abascal son simples charlatanes al servicio de su amo, donde buscan explotar las crisis humanitarias vendiendo a quienes las sufren de invasores, pero luego ellos y los suyos si tienen la potestad de ir a terceros países, invadirlos, robarles todas sus riquezas y volver a sitio seguro.
La explotación de las crisis humanitarias tiene tres aristas, 1) crear vulnerabilidad laboral, donde los/as trabajadores/as pierdan derechos laborales y sus sueldos sean menores, 2) generar caos y revueltas sociales, y 3) desinformación y polarización en la opinión pública.
El problema de Europa con la guerra híbrida sólo acaba de comenzar. En 2022 Rusia amenazó a Noruega con acciones hostiles y respuestas “apropiadas” si no levantaba el bloqueo de la entrega de bienes en el archipiélago de Svalbard. Hace unos días, EE.UU. amenazaba a Dinamarca sobre Groenlandia, además de seguir presente el conflicto de Ucrania, porque aunque no se asuma, Ucrania es un país europeo, que solicitó en febrero de 2022 la adhesión a la UE.
Europa no tiene hoja de ruta propia contra el ataque externo de terceros, simplemente actúa de forma servil por mucho que defienda tener herramientas contra una guerra comercial y calle cada vez que Mr. Marshall habla.
Tú sigues pensando que tu tierra es un remanso de paz, pero estás viviendo una guerra encubierta donde hay desplazamientos forzosos, donde aumenta la precariedad laboral a través de la subcontratación, creación de empleos temporales y mal remunerados, y sin apenas derechos laborales, donde las grandes corporaciones buscan aumentar sus márgenes de ganancias a costa del trabajador/a, y donde el problema real de la vivienda radica en la especulación que llevan a cabo inversores mayoristas no residentes. Por eso, en esta guerra la única perdedora será nuevamente la clase obrera y el pueblo.
Sobre este blog
Sergio Gracia Montes es graduado en Derecho por la Universidad de Córdoba. En 2018 impulsa desde Córdoba el Centro de Investigación de la Extrema Derecha (Cinved), con el que analiza y estudia los movimientos populistas y extremistas en España y a nivel internacional. Gracia cuenta con amplia formación en materia religiosa, política y de derechos humanos, e interviene en medios nacionales (Cuatro, La Sexta, Huffington Post, El Independiente, El Confidencial o El Temps) como experto en fanatismos y movimientos de ultraderecha.
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