Sol de San Lorenzo para una mañana gris

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La lluvia deslució la salida de la Borriquita, que se vio obligada a buscar refugio en el Instituto Góngora | Los pasos regresaron a San Lorenzo cuando el cielo clareó, a paso de mudá y sin música

Borriquitamudá

Amaneció soleado. Cielo azul claro y buena temperatura. Las previsiones, que para nada resultaban halagüeñas desde tiempo atrás, por el momento no se cumplían. El Domingo de Ramos comenzaba de manera cuasi radiante. El escenario del inicio de la Semana Santa también lucía. Lo hace siempre en realidad. Desde minutos antes de la hora señalada, numerosos cofrades se congregaban en el Patio de los Naranjos. La incertidumbre, sin embargo, no desaparecía. Pero la llamada a la oración desde el interior del templo y la luz del día indicó, de forma precisa y ajustada, que los niños y las palmas iban a llenar de felicidad Córdoba. Un instante histórico estaba por llegar y finalmente lo hizo a las 10:15.

El cortejo comenzó a recorrer el hermoso recinto exterior de la Mezquita-Catedral. Por vez primera en su historia, la hermandad de la Entrada Triunfal iniciaba su estación de penitencia desde el primer templo de la Diócesis. Los corazones latían con mayor intensidad en ese momento. Mucho más cuando el paso de Nuestro Padre Jesús de los Reyes apareció entre los naranjos. La Borriquita acababa de abrir definitivamente un Domingo de Ramos hasta entonces alegre. Pero el cielo tenía preparada una desagradable sorpresa. Nubes de oscuras intenciones hicieron cada vez más acto de presencia. El viento parecía advertir de que habría lluvia. Entonces la corporación de San Lorenzo decidió acelerar su paso. Tanto fue así que llegó a las Tendillas más de media hora antes de lo que debiera hacerlo. Unos metros más allá las vallas que cortaban el acceso a Diego León empezaban a desaparecer.

La lluvia apareció. Una fuerte tormenta cayó sobre Córdoba en torno a las 12:00, lo cual obligó a la hermandad de la Entrada Triunfal a buscar a la mayor brevedad posible refugio en el instituto Góngora. Hubo alguna carrera, pero el cortejo no perdió el orden. Mucho menos entre los niños que lo abrían, bien organizados y controlados por los hermanos que dicho deber habían de cumplir. Entonces llegó el instante más conmovedor y emotivo. A la llegada de los pasos, en lo que fue un admirable esfuerzo de las cuadrillas de costaleros, los no poco cofrades presentes aplaudían y lanzaban gritos de ánimo. El cielo quiso aguar lo que tenía un gran aspecto de día festivo.

Ya resguardados los pasos en el patio del instituto Góngora, bajo la techumbre para este tipo de situaciones allí dispuesta, comenzaron las labores para secar las imágenes. En principio no hubo daños en el patrimonio de la hermandad, que decidió finalizar su regreso a San Lorenzo en cuanto el cielo clareara. Esto sucedió poco antes de las dos de la tarde. Tanto el misterio como Nuestra Señora de la Palma, que caminaba bajo palio de estreno, retornaron a su templo a paso de mudá, sin cortejo y sin música. En torno a las 14:40, los titulares de la Borriquita ya estaban en su barrio, después de recorrer con el mayor de los afectos humanos por parte de la ciudad a lo largo de las calles que desde Diego León tenían que recorrer.

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Publicado el
20 de marzo de 2016 - 11:21 h
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