No ha podido entrar Córdoba en la nueva normalidad de mejor manera que con el primero de los cuatro conciertos que ha programado Cervezas Alhambra dentro del Festival Medina Sonora.

Con un clima que tonteaba más con el verano que con el otoño, se han plantado en los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos dos de las voces más importantes del rap español. Una leyenda viva y una protesta que, con apenas un disco, ya está entre las estrellas de la música urbana del futuro.

Esta última es Queralt Lahoz, la cantante charnega, nacida en Santa Coloma, y que ha revolucionado los cimientos de la escena hip hop con su primer disco Pureza que, en el fondo, solo es la confirmación de lo que se intuía en sus anteriores EPs. Escudada en una pequeña banda de poderosos músicos, tiene Lahoz una presencia y una forma de surcar entre géneros (flamenco, rumba, salsa, rap o trap) que la emparentar directamente con la Mala Rodríguez.

De ella toma prestado ese crossover de flamenco y rap, la chulería y el poderío femenino. Han pasado más de dos décadas desde que La Mala sacó Lujo Ibérico. Es igual, si quieres partir cuellos, que suene Tengo un trato.

La poderosa rapera andaluza ha cerrado la primera tarde de conciertos de Medina Sonora haciendo gala de su habitual arrolladora presencia, que, en los últimos tiempos, está más cerca de los ritmos latinos que del rap con el que comenzó a llamar la atención del público.

Sea como sea, primer gol de Medina Sonora al junta a dos voces complementarias que demuestran que la tradición y los nuevos sonidos se pueden hacer sin miedo y con respeto. 

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Publicado el
2 de octubre de 2021 - 06:00 h
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