El C3A acoge la muestra 'Fui piedra y perdí mi centro' hasta el 23 de octubre

Inauguración de la muestra 'Fui piedra y perdí mi centro'.

El Centro de Creación Contemporánea de Andalucía (C3A), dependiente del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, ha presentado este martes la exposición, 'Fui piedra y perdí mi centro' en la que participan los artistas Andrés García Vidal, Christian Lagata, Julia Martos y Violeta Mayoral con el comisariado de Joaquín Jesús Sánchez. La muestra estará abierta al público hasta el 23 de octubre.

Tal y como ha indicado la Junta de Andalucía en una nota, esta exposición, en cuya inauguración ha participado la delegada de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta, Cristina Casanueva, muestra los resultados del VI Programa de investigación y producción del C3A. Desde su creación, y con vocación de convertirse en el centro de referencia en este ámbito dentro de Andalucía, la producción es uno de sus ejes fundamentales de actuación.

El título, 'Fui piedra y perdí mi centro', está tomado de una soleá de la Serneta, una insigne cantaora jerezana de principios del siglo XX. Continúa diciendo “y me arrojaron al mar. A fuerza de mucho tiempo, mi centro vine a encontrar”. Esta letra se refiere a la antigua tradición de desechar las piedras de molino inservibles en canales de agua, para que se desintegrasen mediante la erosión de la corriente.

Los distintos proyectos que se han desarrollado en esta residencia comparten una preocupación por cómo la identidad (la infancia, la genealogía familiar, el imaginario vernáculo) negocia con lo genérico y lo universal. Esto se manifiesta en el despliegue discursivo de las obras, pero también en la elección de los materiales empleados.

En palabras del comisario, Joaquín Jesús Sánchez, “esta exposición integra cuatro proyectos: una investigación de Andrés García Vidal en torno a la memoria sonora ligada a las estructuras hidráulicas del pasado andalusí; la propuesta de desplazamientos, atajos, frutos y deseos de Violeta Mayoral; la extraña domesticidad que Christian Lagata ha compuesto con rocas de sal, plantas secas, la luz solar y mobiliario doméstico, y la búsqueda del paisaje incierto de Julia Martos, donde se evidencia la fragilidad del recuerdo y la creatividad de la memoria”.

Durante la estancia en el C3A los artistas tienen a su disposición el uso de las herramientas digitales y analógicas de los estudios. Este proyecto curatorial ha contado desde 2019 con la participación de seis comisarios de Andalucía que han proporcionado visiones diversas y perspectivas complementarias, y la inclusión de 34 artistas y colectivos, hasta el momento.

El proyecto no solamente persigue apoyar a los creadores, sino también reforzar las voces curatoriales emergentes y consolidadas. Este programa se ha sumado a los otros proyectos de producción que viene desarrollando el C3A desde 2017. La creación de redes que van más allá del territorio andaluz, la multidisplinariedad y el desarrollo curatorial son algunos de los ejes de trabajo de estos programas, complementarios a los programas públicos y expositivos.

En total, y sumando todos los programas de producción que se han lanzado desde 2017, más de 80 artistas y comisarios ha podido realizar investigación y producción en nuestras instalaciones.

Entre los artistas que exponen está Andrés García Vidal (Sevilla, 1991), quien trabaja como artista en torno a los estudios sonoros y la cultura oral/aural. Explora formas de intrusión y afecto en contextos específicos, a través de la noción de ruido, improvisación y procesos participativos. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla (2014) y Máster en Bellas Artes y Diseño en el Sandberg Instituut en Ámsterdam (2018). Vive y trabaja en Países Bajos y Andalucía.

En esta exposición presenta la instalación sonora 'Túnel de estrellas' (2022) realizada en colaboración con la Plataforma MAL y Jose Iglesias Gª-Arenal. Tomando el agua como un elemento simbólico, esta obra de Andrés García Vidal recorre algunos cauces de agua de la sierra de Hornachos (Badajoz) y propone un ejercicio de escucha de la memoria oral y sonora que sobrevive en el lugar.

Por su parte, Christian Lagata (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1986), es un artista visual que vive y trabaja en Madrid. Su práctica se basa en una forma escultórica de entender y construir instalaciones con una estética industrial y urbana, donde los materiales juegan un papel protagonista, logrando situar a los espectadores en esas ruinas que también forman parte de las ciudades.

Para esta muestra ha producido la instalación 'Sol de fuego' (2022) realizada con rocas de sal, latón, lino, cardos secos, fotografías y mobiliario recuperado. En esta obra, investiga las posibilidades plásticas de este mineral, que es a la vez común y extraño. Combinadas con sillas, cortinas de lino, ornamentos de latón y enseres domésticos, la instalación esboza una suerte de pequeño paisaje andaluz, donde lo doméstico se entrecruza con cardos y bártulos, que parecieran haberse refugiado del calor abrasador y del rigor de la luz.

Entretanto, Julia Martos (Córdoba, 1989) es una artista visual y programadora. Actualmente vive y trabaja entre Bilbao y Córdoba. Desde que obtuvo su primer máster en Producción Artística (2013), ha estado investigando la política del archivo y su exhibición, tanto dentro del cubo blanco como en la caja negra.

Su videoinstalación 'Si un árbol se cae' (2022) parte de un pequeño paisaje sobre una tablilla que el abuelo de la artista pintó (entre otras muchas cosas): unas peñas descarnadas con una casa a los pies. La pieza narra la búsqueda de ese paisaje incierto y rastrea los pasos de un antepasado desconocido a través de los relatos y miradas ajenas.

Por último, Violeta Mayoral (Almería, 1988) es artista residente en Barcelona. Su práctica aborda diferentes lenguajes y medios, desde lo visual hasta lo sonoro y la acompañan preguntas que se interesan por la condición semiótica de la experiencia.

En los elementos incluidos en esta muestra bajo el título 'Un camino con dos curvas' (2022) se sustancian una multitud de actos sutiles y rotundos. Un camino cruza la sala: su recorrido (inacabado, por tanto, infinito) traza un atajo para salir del centro: una ruta espontánea que es, también, una vía de escape. Enfrentado estrechamente al cristal de la ventana, un mirador apunta hacia los naranjos del jardín.

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