Jacinto Lara en Cruce, templo del arte independiente de Madrid

Jacinto Lara en Cruce.

El artista cordobés Jacinto Lara presenta desde este jueves su trabajo más reciente, esculturas y pinturas, en el histórico espacio de arte independiente de Madrid, Cruce. Este colectivo de arte y pensamiento fundado en 1993 por artistas, críticos y teóricos mantiene desde hace una década una sede en la calle Doctor Fourquet, la llamada milla de oro de las galerías de arte contemporáneo de Madrid.

Un año sigilosamente da cuenta de la experiencia artística y vital de un Viaje a ninguna parte, título que el artista utiliza para reunir una serie de trabajos que desde la geometría construyen un acceso al umbral de unas puertas “que se abren hacia dentro”. En su cita madrileña, Jacinto Lara resuelve los espacios de la galería con una colección de obras fechadas en 2021, diez acrílicos de formato medio y tres haikus de hierro soldado que rebosan de buen oficio pero que mantienen a la vez un constante afán de búsqueda y una continua voluntad de aprendizaje.

El artista de Fernán Núñez se presenta en Madrid arropado por parte de su entorno más querido, con el comisariado del artista Fernando Baena y textos de los historiadores Ángel Luis Pérez Villén y Federico Castro Morales y del poeta Raúl Alonso. Una amistad y complicidad que no resta valor a la afirmación de Alonso cuando señala que “estamos hablando de uno de los artistas cordobeses más relevantes en la actualidad, con una obra amplia y de gran proyección en el ámbito internacional que no ha escatimado en recursos técnicos y creativos para desplegar una propuesta dilatada, profunda y compleja en matices”.

El poeta cordobés constata la deuda tanto formal como espiritual que mantiene la obra de Lara respecto a la de Equipo 57. Para Raúl Alonso esta vinculación lo convierte “hoy día

en uno de los continuadores más carismáticos y persuasivos del normativismo tal como fue planteado por Equipo 57 cuando hizo del movimiento plástico suprematista algo más que una defensa de la racionalidad”. 

El texto de Raúl Alonso permite también vislumbrar algunas de las claves más íntimas que parecen subyacer en esta serie de trabajos cuando habla de la “contradicción paradigmática entre amor y soledad, colectividad e individualidad, vida y muerte” y de la “ausencia y la definición de lo que somos cuando lo que nos importa desaparece, invitándonos a un renacimiento desde la perplejidad que provoca el autoconocimiento y el encuentro obligado consigo mismos”.

Por su parte, el profesor de Historia del Arte de la Universidad Carlos III de Madrid, Federico Castro Morales, enlaza en su texto los haikus con los versos, los trabajos artísticos de Jacinto Lara con otras de sus prácticas más recientes, la poética. La práctica artística de Jacinto Lara es para Castro Morales un método de desarrollo y también una senda de conocimiento. “Jacinto araña con la vara del zahorí la superficie de los campos, incide sobre la senda ya hollada para alumbrarnos al borde del alba su personal tarik -camino-, fundiendo la ascética sufí y la inspiración taoísta, consciente de que no hay una sola vía”

El comisario y crítico de arte Ángel Luis Pérez Villén conoce como nadie los caminos por los que transita Jacinto Lara y por ello califica la suya de “pintura significativa, labor necesaria y cotidiana: la pintura como aprendizaje, mecanismo hermenéutico que se retroalimenta: se pinta como se respira”. Recuerda cómo hace años que la geometría comenzó a emerger en su pintura, “primero esponjada en campos de color que hacían vibrar la composición por su temperatura y profundidad” y “después morosamente surgieron formas puras, figuras espaciales imposibles o complejas y finalmente se diluyó dibujando el contorno de los planos”.

 El artista opera en estos trabajos, según Pérez Villén “como agrimensor, distribuyendo cotas y calas, plomadas y masas y líneas de fuga sobre la piel de la representación, quizás con la intención de destacar el capricho riguroso de la naturaleza, que construye mundos posibles en la lengua franca de lo fractal”. Pinturas que “necesitan de la luz precisa para desplegarse ante nosotros y pasar de la mera imagen en dos dimensiones a la experiencia del umbral”, “esculturas que reptan con su sombra y se dejan seducir por la ligereza de lo primordial dibujando al natural los pliegues del tiempo”.

Un año sigilosamente. Jacinto Lara

Cruce. Arte y Pensamiento

Comisario: Fernando Baena

10 de junio a 3 de julio de 2021  

Calle Doctor Fourquet, 5. Madrid

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11 de junio de 2021 - 06:00 h