Con coplas, pasodobles y muchos versos, vecinos, familia y amigos de Miguel Amate Escudero han llenado este domingo el ábside de Santa Marina, el nuevo rincón del verdadero poeta del Carnaval de Córdoba. Justo a la entrada de la calle Moriscos, la que finaliza en la Piedra Escrita, el hogar y la fuente de inspiración de Miguel Amate, ha sido el lugar elegido para homenajear al gran carnavalero de la ciudad, que llevó la música cordobesa a Cádiz y que ha gozado de admiración y enorme seguimiento en Córdoba.

El acto arrancó con la intervención del cronista de Córdoba, Julián Hurtado de Molina, que hizo una biografía de Amate y que concluyó leyendo un “hermoso pasodoble” que levantó los aplausos de los asistentes, que llenaban el ábside de Santa Marina. Un representante de la familia dio las gracias y leyó una de las últimas composiciones de Amate. “No va a haber en el mundo un sitio para pasear que encierre tanta magia. Miguel seguirá mandando versos cuesta abajo para dar besos a sus padres hasta llegar a la Piedra Escrita. Allí estarán otra vez fuente y poeta”, arrancó, antes.

Al acto asistieron también representantes de la Asociación Carnavalesca de Córdoba, autoridades de la anterior Corporación que pusieron en marcha el homenaje, y lo cerró el alcalde, José María Bellido, que reivindicó la figura de Miguel Amate, “alguien que hizo tanto por el Carnaval y por Córdoba”.

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