La Junta tramita la nueva licencia de Cosmos para incinerar

Las instalaciones de Cosmos en Córdoba | TONI BLANCO

Una de cal y otra de arena para la fábrica de cementos de Cosmos en Córdoba. Por un lado, el martes la compañía se veía empujada a abandonar sus instalaciones en Córdoba, después de que el Ayuntamiento anunciara que solo se permitirá a las empresas valorizar -término empleado para definir la obtención de energía incinerando residuos- en terrenos no urbanizables y sin especial protección. Pero por otro lado, la Junta ha seguido adelante con la tramitación de la nueva licencia. A pesar de la polémica y del cambio normativo municipal, los cauces de la burocracia autonómica han seguido adelante.

De esta forma, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía ha publicado este jueves que se somete a información pública el expediente de revisión de la autorización ambiental integrada otorgada a la empresa Cementos Cosmos, S.A., "para sus instalaciones de fabricación de clínker y cemento y valorización de residuos no peligrosos y biomasa, situadas en el término municipal de Córdoba".

En 2013, el delegado provincial de Medio Ambiente en Córdoba, Francisco Zurera, emitió una resolución por la que consideraba caducada la petición de Cosmos para incinerar residuos en la cementera cordobesa. En febrero de 2015, la Consejería de Medio Ambiente atendió las alegaciones presentadas por Cosmos y anuló la resolución anterior.

La incineración de residuos para dotar de energía a la fábrica de Cosmos cuenta con la oposición de sectores vecinales y sociales que alertan de los efectos nocivos para la salud de los vecinos y el medio ambiente. La Plataforma Aire Limpio se opone a la incineración de residuos en los hornos de la cementera está basada en los riesgos de contaminación ambiental provocados por la quema.

La combustión de estos residuos daría lugar, afirman estos vecinos, a emisiones imposibles de controlar de partículas, metales pesados y elementos químicos organoclorados (derivados de la combustión de compuestos plásticos con presencia de cloro), que son persistentes (no se degradan con facilidad) y bioacumulativos (quedan retenidos en nuestro cuerpo acumulándose), "con el consiguiente alto riesgo para nuestra salud", advierten.

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