Un jardín fluvial de kilómetro y medio, puentes sobre el río y el primer “ecobarrio” de Córdoba

Vista aérea de Córdoba y el Puente de San Rafael | TONI BLANCO

“Una operación en el Sur de puente a puente”. El arquitecto Pedro García del Barrio, fan de los titulares, resume de esta manera el mastodóntico proyecto urbanístico que tanto él como Rafael de la Hoz están diseñando en el Cordel de Écija desde hace al menos dos años. Los puentes son el de Andalucía y el de San Rafael, y el proyecto, aún sin nombre, está llamado a revolucionar el sector inmobiliario cordobés. Pero, ¿qué es exactamente lo que se ha planeado? ¿Qué se conoce y qué se quiere hacer? ¿Y quién lo defiende y quién duda?

Este martes, el Pleno del Ayuntamiento de Córdoba acogerá un curioso debate. El PSOE ha planteado la aprobación de una declaración institucional para defender este proyecto urbanístico en el Cordel de Écija. Su principal socio, IU, que controla la Gerencia Municipal de Urbanismo no lo ve nada claro, al igual que Ganemos, que tiene sus dudas. Pero extrañamente el PSOE puede acabar aprobando la moción gracias a los votos del PP y de Ciudadanos, que ven con muy buenos ojos la iniciativa.

Hace un par de semanas que los impulsores de este proyecto mantuvieron discretas reuniones con todos los grupos políticos de la ciudad para presentarles el proyecto. Horas después se filtró lo que era tan solo un esbozo de un proyecto muy ambicioso que aún no ha sido presentado públicamente y del que con cuentagotas han ido conociéndose detalles. La iniciativa tuvo entrada hace al menos dos años en la Gerencia de Urbanismo, donde se estaba discutiendo con el servicio de Planeamiento y que incorporaba nuevos conceptos como “ecobarrio” o que incluso tenía previsto la construcción de un par de puentes sobre el Guadalquivir de tránsito peatonal.

El proyecto, cuyo inversor principal es en la actualidad el Grupo Lar, propiedad de una parte de los suelos del Cordel de Écija, quiere recuperar un espacio muy degradado y que además es una zona inundable. La zona se proyectó ya en el PGOU de 2001 como un lugar de expansión urbanística con el objetivo de recuperar la zona Sur de Córdoba. Pero ninguno de los proyectos que se presentaron llegó a cuajar.

Ahora, se plantea un plan que se ha llamado de “reequilibrio urbano”: construir un “ecobarrio” entre el Puente de San Rafael y el de Andalucía con un paseo fluvial de un kilómetro y medio de longitud (en la zona actual del pescódromo), que dé continuidad a los Sotos de la Albolafia y a Miraflores. Al menos el 50% de lo que se construya serán viviendas (IU y Ganemos dudan que hagan falta más casas en Córdoba, una ciudad que pierde habitantes), el 25% equipamientos públicos y privados (hoteles, principalmente) y un 25% para los suministros y los comercios.

Además, se estrenarían las famosas “súper manzanas” que tanto éxito han tenido en Barcelona, que se quisieron importar sin éxito a Ciudad Jardín y que buscan que las ciudades sean más habitables, pero también accesibles. Pero el plan va más allá.

Aunque las cifras que se han puesto sobre la mesa son mareantes (aún no hay un cálculo aproximado de lo que puede costar todo), el objetivo es que este futuro barrio sea el primero de la ciudad que se construya con un criterio de cambio climático. Es decir, se buscarán edificios muy eficientes desde el punto de vista energético con inmueble bioclimáticos. Y, ojo, se construirá según los criterios de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). La zona es y será inundable por los siglos de los siglos. Y la Confederación no dará ni un permiso si las viviendas no se construyen a partir de la primera planta, los bajos se limitan a locales comerciales y los edificios se olvidan de sótanos y aparcamientos subterráneos.

Pero el más difícil todavía es el acuerdo que tienen que alcanzar los grupos en el Pleno y que la Gerencia tiene que poner en marcha: la innovación del Plan General de Ordenación Urbana. Con el planeamiento actual el proyecto no encaja. La ciudad tiene que adaptarse a la iniciativa. Y los trámites, mínimo, durarán dos años. Ese es el principal escollo. Que la financiación del inversor aguante tanto tiempo.

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