El barro de la Campiña de Córdoba que casi hizo claudicar a Julio César
Sobre este blog
Alfonso Alba es periodista. Uno de los cuatro impulsores de Cordópolis, lleva toda su vida profesional de redacción en redacción, y de 'fregado en fregado'. Es colaborador habitual en radios y televisiones, aunque lo que siempre le gustó fue escribir.
En la historia de la humanidad siempre se tiene a casi todo lo que hizo Julio César como hechos trascendentales para el devenir posterior. Suya fue la culpa de que Roma dejase de ser una república y pasase a convertirse en un imperio (aunque claro, esto habría que matizarlo mucho). Que Roma se transformase en imperio lo cambió todo. La historia posterior, también.
En los condicionales de la historia, en el que nos preguntamos qué hubiera pasado sí, hay muchas trampas. ¿Y si César hubiese sido derrotado en la Galia? ¿Y si antes lo habría matado siendo joven algún marido celoso? ¿Y si la guerra civil la hubiera ganado Pompeyo?
En esos condicionales de la historia, siempre me gusta mirar a Ategua y a los temporales que de vez en cuando, como ahora, azotan a la Campiña de Córdoba, convirtiendo sus fértiles arcillas en trampas mortales. Y sí, César y sus legionarios también lo pasaron regular cuando casi ganada la guerra civil se les sublevó Corduba por culpa de los hijos de Pompeyo (ya muerto). Tuvo que viajar a Hispania a poner orden. Cercó Córdoba y en un invierno como el de ahora comenzó a llover y casi no paró. César optó por cercar Ategua, junto a la Santa Cruz actual, porque la ciudad tenía unos enormes almacenes de grano y sus soldados empezaban ya a tener hambre.
0