La ruina de la idea

El Obispo de laDiócesis convocó el pasado sábado una "magna" manifestación para forzar a las autoridades culturales a eliminar una de la celosías que realizó el arquitecto cordobés Rafael de La-Hoz en 1972 en el patio de la Mezquita cordobesa. Para ello contó con el respaldo de la gente del PP. Su presidente provincial, y a la sazón alcalde de la capital, José Antonio Nieto, se permitió convocar a los ciudadanos en el  Thyssen malagueño utilizando el megáfono de Romero de Torres en la pinacoteca de la Costa del Sol. La manifestación fue jaleada por los medios de comunicación afines a la causa de D. Demetrio que ya impone en la redacción periodística Catedral por Mezquita.

De La-Hoz hablaba en un discurso de las características del templo usurpado por la Iglesia al pueblo de Córdoba, de un "espacio abierto, flexible, crecedero y dinámico", propio de la cultura que lo creó, a diferencia de la catedral "cerrada y estática" de influencia greco-romana. La masiva manifestación no fue una expresión de fe, ni  de sentimientos religiosos, fue sobre todo una prueba de fuerza para que Cultura y Patrimonio, cedan a la pretensión ya anunciada en 2011 de eliminar la celosía del patio de los naranjos  para facilitar el acceso de los pasos al interior del Templo durante la semana santa y como se anuncia de otros "vía crucis" que vendrán para defender los muchos privilegios de los que goza esta confesión religiosa.

Se trata de mantener el credo del catolicismo más conservador utilizando a los del PP, a los cofrades y a los medios de comunicación que tan irresponsablemente han entrado en la estrategia de comunicación trazada por la Diócesis. No es sólo retirar la celosía y cambiarla por una puerta de cocherón abatible, se pretende así consolidar la posición inmovilista y reaccionaria que mantiene la actual jerarquía. Transformar la luz tamizada, tenue y cálida que alumbra el alma, por el tapiado, el oscurantismo y la cerrazón; principios inamovibles de una ideología religiosa que reprime y censura.

No es de extrañar, pues, que la alianza entre la Diócesis y las Instituciones que gobierna el PP sea tan descarada. Como descarado fue que el alcalde Nieto, horas después de la gran manifestación, a la que no fue por pura estrategia política,  subiera al estrado para reclamar a la Junta que acceda al clamor popular de  miles de personas ,que fueron engañadas  y manipuladas en la convocatoria del sábado, y permita que la celosía sea desmontada, para tal vez colgarla en el patio junto las vigas sobrantes de la Catedral. Personas que sufrieron además el control férreo y carcelario de quien organizó y toleró el evento.

Una apropiación del espacio público para fines lucrativos, como vienen haciendo del alma y del corazón de quienes acuden a la fe buscando esperanza y refugio, ahora que los tiempos corren salvajes y lúgubres; el mejor de los posibles para el beneficio de quienes manejan al rebaño.

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18 de septiembre de 2013 - 13:25 h