¿Víctor o Victoria?

Victoria (Julie Andrews) quiere salir de su situación de pobreza disfrazándose de hombre  y adopta el nombre de Víctor. Consigue trabajo como transformista, esto es, como hombre que se convierte en mujer, apoyada, curiosamente, por un homosexual, Toddy (Robert Preston). Nadie sospecha quién es realmente, y hasta se llegan a enamorar de ella como Víctor. Esta es la trama del musical que Blake Edwards llevó a la pantalla en 1982, el mismo año que Tootsie, con un guión similar.

De forma paralela, una formación política se debate continuamente entre ser una opción institucional para salir de la indigencia política, o ser protagonista en la calle de la indignación ciudadana. Ha formado parte del gobierno de la Junta de Andalucía durante tres años, pero ha actuado, a su vez, como oposición a la fuerza politica con la que lo compartía. Ha jugado a hacer la revolución desde el Consejo de Gobierno y a apoyar las manifestaciones contra la gestión de su socio a las puertas de San Telmo. Resultado: el vecindario no la ve como fuerza de gobierno ni se fía de que sea quien vaya a promover un cambio real.

Sí, estoy hablando de Izquierda Unida que en las últimas elecciones andaluzas, ha pérdido apoyo ciudadano debido a que la labor de gobierno y de enfrentamiento institucional contra el gobierno central del PP, la ha capitalizado "La que manda", y la representación de la indignación y propuesta de cambio, la ha liderado Podemos. No ha logrado aclararse si ser Víctor o Victoria. La puntilla la dio el oráculo Anguita al intervenir en el gran mitín de campaña abjurando de la labor de gobierno ejercida y empujando a la unión con Podemos, fuerza a la que públicamente ha apoyado.

Lo cierto es que IUCA puede sufrir el mismo fenómeno en las elecciones locales en Córdoba. Por un lado, se habla de "Recupera Córdoba", apelando a la época exitosa del gobierno de Anguita, que ya se mostró reacio a ser usado como referencia parcial, para, al mismo tiempo, verse abocado a disputar el espacio de la izquierda a Ganemos Córdoba, marca blanca de Podemos.

Porque si algo ha quedado también claro en las pasadas elecciones andaluzas es que la formación del "Coletas" no ha logrado jugar ese papel transversal al que aspiraba y solo ha ocupado el lugar de IUCA, amplificado por votantes venidos de la abstención, nuevos votantes y decepcionados del PSOE. El buen resultado obtenido procede, sobre todo, de antiguos votantes de IUCA pues los indignados de la derecha se han ido a Ciudadanos.

El perfil de Podemos/Ganemos para Andalucía y Córdoba, es un perfil de izquierda, antisistema, lejos de ser el partido de los ciudadanos como aspira. Por ello, se presagia que acabe en una contradicción similar a la que ha sufrido IUCA: por un lado, tener un papel institucional que jugar en minoría, con voluntad de ser algún día fuerza mayoritaria, y, por otro, querer estar con los movimientos sociales y ciudadanos que han inspirado su nacimiento. ¿Víctor o Victoria?

Tras las elecciones andaluzas, queda claro que la derecha mantiene prácticamente su voto, aunque la entrada en juego del partido de Bob Rivera plantea el interrogante de cuánto voto podrá arrebatarle a Hamlet Nieto. No habrá mayoría absoluta y el éxito pepero dependerá de que consiga hacer una campaña totalmente local. Dicho de otra forma, cuanto más aparezca Manostijeras Rajoy, la corrupción y los recortes en campaña, peor para ellos. Pero, por otro lado, Ciudadanos podría servirle para sustituir a UCOR en la posibilidad de tener un aliado para el gobierno futuro.

En cuanto al PSOE, queda acreditado que ha ocupado el espacio andalucista y de centro. Su papel es intentar ser una opción moderada, de alternancia al PP, para lo cual Poppins Ambrosio encaja estupendamente. Les interesará unir la imagen de Nieto a la de Rajoy y se protegerán detrás de "La que manda". Tendrá en contra que al vecindario le gusta votar a ganador y en Córdoba no lo son, y la falta de un discurso propio sobre la ciudad, que le ha venido persiguiendo históricamente. En la medida que IUCA tiene que pelear con Ganemos desde la radicalidad, podrán impedir que el voto moderado de izquierda busque otra alternativa local y se quede, esta vez, con la rosa.

Victoria enamoró en su papel de hombre que se transformaba en mujer. IUCA triunfó cuando apostó por ser un partido institucional apoyado por la calle. Victoria se vio forzada al final a desvelar que era una mujer, mostrando sus pechos, para intentar ser feliz. IUCA tendrá que decidirse a abandonar su permanente transformismo, decidir quién quiere ser si aspira a recuperar el apoyo del vecindario: Si defender su perfil institucional tradicional, para lo cual le faltan cuadros, o bien asumir un lugar en la plaza subordinado a Podemos/Ganemos.

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26 de marzo de 2015 - 07:06 h
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